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Obama y su clase sobre descargas online

El Presidente Obama explicando los datos de descargas online

El Presidente de EEUU, Barack Obama, ha ha publicado un vídeo de 3:40 minutos para explicar como la falta de wifi o la falta de acceso a internet y la velocidad de descargas online afecta a los ciudadanos en su día a día, en sus negocios, en sus estudios en todas las actividades que se desarrollan y que cada vez más están ligadas a la telefonía móvil e internet.

presidente obama inversión en wifiEn el vídeo el Presidente Obama con un lenguaje coloquial y accesible muestra datos de conectividad en diferentes ciudades del mundo y explica su compromiso de inversiones para este tipo de tecnologías que ayudarán a las empresas a ser más competitivas y a los ciudadanos a mejorar su vida.

descargas online por ciudades

Texto del vídeo sobre descargas online

“Everybody, really all of us here, and been doing some work on straight year and will be given the state of the union next week but as you may know I’ve been going around the country star to preview some other things that I think you really can be important for us to make sure that we’re growing this economy and that works for everybody and one other things that i’m gonna make an early announcement about this week is the issue a getting pastor Brock I wanna take a while at something I’ve got here Meyer. This is Internet download speeds by city I consume up to what so you can see the names there so you got soul South Korea, Hong Kong, Tokyo, Paris.
The city’s all really fast access to the internet because they’ve made investments in broadband now here’s what’s interesting right next to you get Cedar Falls Iowa a cedar falls in a really big place you only gotta 40,000 people in Cedar Falls but the reason they can compete with these other world cities is because citizens got together and made the investment to bring competition and make sure your their internet speeds were just this past their as anywhere else we’ve got some other cities like Kansas City in chattanooga tennessee they’re doing similar things and that gives them a huge competitive advantage it means a business can come in and locate there knowing that they can hook into world markets products/services anywhere around the globe.
Some gonna be going to Cedar Falls to highlight this the reason is because unfortunately both got a buncha US cities that art on par that are moving its past my comes to broadband you know what it feels like when you don’t have good internet connection right everything’s buffering you try and download video your little circle thing that goes around around it’s really aggravating by for the that may mean money if your tryin to do a business deal war you may lose a customer if they’re not able to see you respond quickly if your student and you’re trying to study for an exam in response to download some information and it doesn’t calm that’s a problem for you so the real-world consequences to this and it makes us less economically competitive.
Now the good news is there some steps we can take through executive actions that allow us to make sure that every community can do what Cedar Falls door every community will be able to make the investments they need to speed up broadband bring in more competition give consumers more choice and as a consequence hopefully they’re going to be in a better position to attract businesses make sure students have the web at their fingertips make sure that all the uses a the Internet that are available are right there in their communities so that’s why I’m gonna be talking about in Cedar Falls you want to tune into this because obviously it affects our lives and is just one more power this overall strategy we’ve got building on the progress we’ve already made to make sure now that progress reaches every person who’s won work are I am trying to make it here in America well.”

El discurso de Navidad del Rey

El discurso del Rey – Análisis

Como todos los años en España asistimos al discurso de Navidad del Rey aunque en éste caso ha sido algo diferente, ya no hemos visto a D. Juan Carlos en pantalla y es que ya tenemos nuevo Rey, Felipe VI, y eso se ha notado en el mensaje de Navidad.

Temas del discurso de Navidad del Rey

La contundencia en algunos temas como la corrupción ha sido algo a destacar en el mensaje de Navidad, palabras como “Debemos cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción” hicieron presencia en el mensaje de Felipe VI para hacer alusión en lo que se ha convertido en la mayor preocupación junto al paro para los ciudadanos españoles, siendo éste otro de los temas principales en su mensaje.

El paro y la solidaridad con los más desfavorecidos se ven en estas frases:  “la lucha contra el paro debe continuar siendo nuestra gran prioridad” “debemos proteger especialmente a las personas más desfavorecidas y vulnerable” y es que no hay nada como tener a mano los datos del CIS para elaborar el eje principal de un discurso dirigido a los ciudadanos.

Catalunya también aparece en el mensaje del Rey y lo hace para elaborar un hilo argumentario de una España unida que suma y para hablar de la identidad de españoles y catalanes unida, intentando sumar en vez de separar, bajo una Constitución que unifica toda la diversidad del territorio.

Un plano fuera de plano del discurso de Navidad del Rey

La figura del Rey D. Juan Carlos aparece en la parte final y lo hace con un plano que no acabamos de entender, la idea era buena: dejarnos ver una foto de padre e hijo junto a Dña. Sofía en el lateral de la imagen mientras D. Felipe hacía alusión a su figura pero que deja a éste casi en un segundo plano alejado del foco principal de atención del ciudadano, ¿no hubiera sido mejor dejar la foto más cerca para no romper el plano en vez de alejarla tanto para marcar lo distanciado que se encuentra de la etapa anterior? Aquí os dejamos el plano.

Discurso de Navidad del Rey

El discurso completo de SM. El Rey D. Felipe VI

“Buenas noches. Quiero, en primer lugar, daros las gracias por abrirme vuestras casas en esta Nochebuena. Un momento que es, sobre todo, de cercanía y de reencuentro; un momento para aproximarnos, para mirarnos con la voluntad y el deseo de entendernos, para transmitir a las personas que nos rodean nuestros mejores sentimientos de afecto, de paz y de alegría.

Hoy quiero estar a vuestro lado para compartir -en el primer mensaje de Navidad que os dirijo- unas reflexiones sobre nuestro futuro, con la mirada y la confianza puestas en el año 2015.

Estamos viviendo tiempos complejos y difíciles para muchos ciudadanos y para España en general. La dureza y duración de la crisis económica produce en muchas familias incertidumbre por su futuro, la importancia de algunos de nuestros problemas políticos genera inquietud y las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público, provocan, con toda razón, indignación y desencanto.

Los problemas que he mencionado han dado lugar a una seria preocupación social. Sin embargo, no debemos dejarnos vencer por el pesimismo, el malestar social o por el desánimo, sino afrontar con firmeza y eficacia las causas de esos problemas, resolverlos y recuperar el sosiego y la serenidad que requiere y merece una sociedad democrática como la nuestra.

El pasado mes de octubre afirmé en Asturias que necesitábamos referencias morales a las que admirar, principios éticos que reconocer, valores cívicos que preservar. Decía, entonces, que necesitábamos un gran impulso moral colectivo. Y quiero añadir ahora que necesitamos una profunda regeneración de nuestra vida colectiva. Y en esa tarea, la lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable.

Es cierto que los responsables de esas conductas irregulares están respondiendo de ellas; eso es una prueba del funcionamiento de nuestro Estado de derecho. Como es verdad también que la gran mayoría de servidores públicos desempeñan sus tareas con honradez y voluntad de servir a los intereses generales.

Pero es necesario -también y sobre todo- evitar que esas conductas echen raíces en nuestra sociedad y se puedan reproducir en el futuro. Los ciudadanos necesitan estar seguros de que el dinero público se administra para los fines legalmente previstos, que no existen tratos de favor por ocupar una responsabilidad pública, que desempeñar un cargo público no sea un medio para aprovecharse o enriquecerse; que no se empañe nuestro prestigio y buena imagen en el mundo.

Pocos temas como éste suscitan una opinión tan unánime. Debemos cortar de raíz y sin contemplaciones la corrupción. La honestidad de los servidores públicos es un pilar básico de nuestra convivencia en una España que todos queremos sana, limpia.

También quiero hablaros de la situación económica, porque continúa siendo un motivo de grave preocupación para todos. Los índices de desempleo son todavía inaceptables y frustran las expectativas de nuestros jóvenes y de muchos más hombres y mujeres que llevan tiempo en paro.

Es cierto que nuestras empresas son punteras en muchos sectores en todo el mundo, pero también lo es que nuestra economía no ha sido capaz, todavía, de resolver de manera definitiva este desequilibrio fundamental.

No obstante, es un hecho -y muy positivo- que las principales magnitudes macroeconómicas están mejorando y que hemos recuperado el crecimiento económico y la creación de empleo. Estos datos son una base nueva para la esperanza de que, en el futuro, puedan generarse de forma sostenible muchos más empleos y, especialmente, empleos de calidad.

Es evidente, por tanto, que la lucha contra el paro debe continuar siendo nuestra gran prioridad. El sacrificio y el esfuerzo de los ciudadanos durante toda la crisis económica exige que los agentes políticos, económicos y sociales trabajen unidos permanentemente en esta dirección, anteponiendo sólo el interés de la ciudadanía. Porque la economía debe estar siempre al servicio de las personas.

Por eso, debemos proteger especialmente a las personas más desfavorecidas y vulnerables. Y para ello debemos seguir garantizando nuestro Estado de bienestar, que ha sido durante estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social, junto a las familias y las asociaciones y movimientos solidarios. Algo de lo que debemos realmente sentirnos orgullosos.

Quiero referirme ahora también a la situación que se vive actualmente en Cataluña.

El pueblo español, en el ejercicio de su soberanía nacional, ratificó mediante referéndum la Constitución de 1978, que proclamó nuestra unidad histórica y política y reconoció el derecho de todos a sentirse y ser respetados en su propia personalidad, en su cultura, tradiciones, lenguas e instituciones.

Bajo ese espíritu constitucional, hemos convivido estos años. Cada comunidad, cada pueblo y territorio de España, cada ciudadano, han aportado lo mejor de sí mismos en beneficio de todos. Y, sin duda, desde Cataluña se ha contribuido a la estabilidad política de toda España y a su progreso económico.

Es evidente que todos nos necesitamos. Formamos parte de un tronco común del que somos complementarios los unos de los otros pero imprescindibles para el progreso de cada uno en particular y el de todos en conjunto.

Pero no se trata solo de economía o de intereses, sino también, y sobre todo, de sentimientos.

Millones de españoles llevan, llevamos, a Cataluña en el corazón. Como también para millones de catalanes los demás españoles forman parte de su propio ser. Por eso me duele y me preocupa que se puedan producir fracturas emocionales, desafectos o rechazos entre familias, amigos o ciudadanos. Nadie en la España de hoy es adversario de nadie.

Y lo que hace de España una nación con una fuerza única es la suma de nuestras diferencias, que debemos comprender y respetar y que siempre nos deben acercar y nunca distanciar.

Porque todo lo que hemos alcanzado juntos nace de la fuerza de la unión. Y la fuerza de esa unidad es la que nos permitirá llegar más lejos y mejor en un mundo que no acepta ni la debilidad ni la división de las sociedades y que camina hacia una mayor integración.

Los desencuentros no se resuelven con rupturas emocionales o sentimentales. Hagamos todos un esfuerzo leal y sincero y reencontrémonos en lo que nunca deberíamos perder: los afectos mutuos y los sentimientos que compartimos.

Respetemos la Constitución, que es la garantía de una convivencia democrática, ordenada, en paz y libertad. Y sigamos construyendo todos juntos un proyecto que respete nuestra pluralidad y genere ilusión y confianza en el futuro.

Porque necesitamos, también, ilusión y confianza.

El mes de junio pasado, España se dio a sí misma y al mundo un ejemplo de seriedad y dignidad en el desarrollo del proceso de abdicación de mi padre el Rey Juan Carlos y de mi proclamación como Rey; todo ello de acuerdo con nuestra Constitución.

Y a lo largo de estos últimos meses me habéis rodeado de vuestro respeto, afecto y cariño. Sinceramente, me he sentido querido y apreciado y os lo agradezco de corazón. Y tengo que deciros también que he visto ilusión en muchos de vosotros, en vuestras miradas y palabras, ante el inicio de una nueva época en nuestra historia.

Es cierto que vivimos tiempos complejos y difíciles. Sin duda. Pero son también tiempos que debemos afrontar con responsabilidad, ilusión y espíritu renovador. Tiempos nuevos que se proyectan en todos los ámbitos de nuestra vida colectiva e individual. Y ahora nos corresponde a los españoles de hoy continuar la tarea de labrar nuestro mejor futuro; que empieza ya, que ha empezado ya.

Afortunadamente, no partimos de cero, ni mucho menos, y, por ello, no debemos olvidar lo que hemos conseguido juntos con grandes esfuerzos y sacrificios, generación tras generación; que es mucho y lo debemos valorar con orgullo.

Aunque también tengamos la responsabilidad de corregir los fallos y mejorar y acrecentar los activos de la España de hoy, con la vista puesta en un futuro que nos pertenece a todos los españoles.

Somos una democracia consolidada. Disfrutamos de una estabilidad política como nunca antes en nuestra historia. Nuestro marco constitucional nos ha permitido la alternancia política basada en unas elecciones libres y democráticas.

Somos, además, una nación respetada y apreciada en el mundo y con una profunda vocación universal, imprescindible para promover nuestra cultura y defender nuestros intereses en un mundo global. Hoy, más que nunca, somos parte fundamental de un proyecto europeo que nos hace más fuertes, más competitivos y más protagonistas de un futuro de integración.

Como dije en mi discurso de proclamación, todo tiempo político tiene sus propios retos. Debemos seguir avanzando en nuestra convivencia política, paso a paso, adaptándola a las necesidades de nuestro tiempo. Poner al día y actualizar el funcionamiento de nuestra sociedad democrática y conseguir que los ciudadanos recuperen su confianza en las instituciones. Unas instituciones con vigor y vitalidad, que puedan sentir como suyas.

No quiero terminar mis palabras sin transmitiros un mensaje de esperanza.

Regenerar nuestra vida política, recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, garantizar nuestro Estado del bienestar y preservar nuestra unidad desde la pluralidad son nuestros grandes retos.

No son tareas sencillas. No son retos fáciles. Pero los vamos a superar, sin duda; estoy convencido de ello. Tenemos capacidad y coraje de sobra. Tenemos también el deseo y la voluntad. Y hemos de sumar, además, la confianza en nosotros mismos.

Esa es la clave de nuestra esperanza en el futuro. La clave para recuperar el orgullo de nuestra conciencia nacional: la de una España moderna, de profundas convicciones democráticas, diversa, abierta al mundo, solidaria, potente, con empuje.

Con ese mismo empuje y con el ejemplo con el que vosotros afrontáis vuestro día a día luchando ante las adversidades intentando progresar, procurando mejorar honestamente vuestra vida y la de vuestras familias. Y ahí estaré siempre a vuestro lado como el primer servidor de los españoles.

Gracias nuevamente por escucharme esta noche y muchísimas felicidades en nombre de la Reina, de la Princesa de Asturias y de la Infanta Sofía.

Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal, Boas Festas”.

Vídeo completo del mensaje de Navidad del Rey en youtube

¡Cuidado con lo que comunicas cuando no hablas!

El lenguaje de nuestro cuerpo, ese que no necesita palabras, es una de las varias formas que tenemos los seres humanos para comunicamos. Con el movimiento de las partes de nuestro cuerpo comunicamos preferencias, angustias, temores y todo tipo de emociones, que pueden ser reflexivos o no, pero que sí no son controlados pueden proyectar algo que no quisimos decir de manera verbal.

¿Somos conscientes de lo que proyectamos y comunicamos con nuestro cuerpo y lo que interpretan nuestros interlocutores? No siempre. Sí bien controlamos las palabras que emitimos, no siempre pasa lo mismo con los movimientos de nuestras manos, la mirada, el torso y cualquier parte del cuerpo. En este sentido hay que ser más cautelosos con los movimientos que realizamos que con las palabras que pronunciamos.

Es pertinente destacar que mucho del lenguaje corporal o comunicación no verbal varía con la geografía y por ende con la cultura, sin embargo, existen patrones que son universales y pueden ayudar a comunicarnos de manera asertiva. Nuestros gestos en general, son una herramienta muy poderosa sí sabemos utilizarlos de manera adecuada.

Crear coherencia entre lo que pensamos con lo que decimos y que los movimientos de nuestro cuerpo contribuyan de manera adecuada no es nada fácil y es todo un arte.

Destacaré algunos puntos que pueden ayudar a potenciar nuestra forma de comunicarnos de manera no verbal.

1. La necesidad de mantener un territorio propio es genético. Todos tenemos un espacio vital en el cual dejamos que entre otra persona o no. Es así, que sí en un encuentro no estás seguro, mantén siempre una distancia considerable entre el interlocutor y tú; un brazo de distancia es lo recomendable. No invadas el espacio personal, a no ser que estés muy seguro de que lo que haces es apropiado. La cultura latina permite mayor proximidad.

2. Un apretón de manos o un brazo alrededor de los hombros de nuestro interlocutor puede expresar más que mil palabras, sin embargo, este contacto debe producirse en el momento y el contexto adecuado, ya que si no se toman en cuenta los aspectos anteriores podemos ser rechazados. Existen personas que tocan de manera compulsiva, esto es un error y puede dañar la comunicación.

3. El rostro que mostramos al mundo es raramente nuestro verdadero rostro. Existen momentos excepcionales en los que descuidamos las mascaras y nuestros verdaderos “yos” se nos escapan. Un buen inicio en cualquier relación es una sonrisa franca. La sonrisa simboliza agrado, simpatía, complicidad y aprobación a lo que el otro dice.

4. Debemos recordar que existe una íntima relación entre el lenguaje corporal y lenguaje hablado, ambos están estrechamente ligados y dependen uno del otro. Sin embargo, el lenguaje hablado no es suficiente para darle un sentido completo a lo que se pretende decir ni tampoco lo hará el lenguaje corporal per se.

5. Tenemos que ser auténticos y no reproducir las conductas de otros. En ocasiones tratamos de imitar como otros hablan o caminan, sin embargo, mucho de la confianza va aunada a un estilo propio. Encuentra el tuyo.

6. Con respecto a la postura, no trates de analizar por qué haces algo sino más bien, qué es lo que proyectas con lo que estás haciendo. Después formúlate la siguiente pregunta: ¿es esto lo que quiero que los demás entiendan? Si no es así, cambia de postura.

7. Cuando estés de pie párate erguido, representa ego y es un síntoma de autoconfianza.

No hacerlo podría proyectar miedo de mostrarse a sí mismo de la cual deriva incapacidad para hacer frente a situaciones diversas de la vida.

8. Cuando camines, hazlo con la espalda recta, la cabeza alzada y los brazos sueltos, que provoquen un balanceo sutil. No arrastres los pies.

9. Al tomar asiento utiliza toda la superficie de la silla; no oprimas objetos, retuerzas los dedos, balancees tus piernas, juegues mucho con el cabello o con el reloj, ya que esto puede interpretarse como nerviosismo.

10. Cuando te encuentres sentado coloca las manos encima de las piernas o a los lados encima del sillón, ya que representa una posición de neutralidad la cual no expresa lo que quizá estás pensando.

11. El contacto visual es un arma poderosa. Sin embargo, debes aprender a usarla de manera controlada, ya que si la usas poco, pudieras parecer nervioso o evasivo y si la usas demasiado podrías transmitir agresividad. Un buen momento para mirar de forma directa es cuando te hablan, esto indica que estás interesado en lo que el otro tiene que decir; asienta de vez en cuando.

12. Mientras escuches la idea del otro procura mantener piernas y brazos descruzados, esto querrá decir que estás abierto a la comunicación con tu interlocutor. El cruzado de piernas no es grave a no ser que vaya acompañado de un cruce de brazos simultáneo. Estará enviando un mensaje de resistencia y encierro.

13.Cuando alguien desvía la mirada mientras habla, quiere decir que continúa explicándose y no desea que se le interrumpa. Cuando las miradas se encuentran esa sería una señal para interrumpirlo en cuanto exista una pausa. Si hace una pausa y no está mirando al interlocutor significa de igual manera que no ha terminado.

14.La imagen es tanto externa como interna. Para proyectarla de manera externa debemos estar convencidos de manera interna de lo que se quiere. La imagen superficial debe partir de la autoconfianza.

15. Lo más importante es que empieces a ser consciente de tu cuerpo y a conocerlo. Dar una impresión asertiva de lo que somos, puede reforzar nuestras cualidades y abrir el paso a nuestras ideas.

¿Cómo ha cambiado internet la forma de comunicar nuestro relato?

StoriesCuenta Antonio Núñez en su libro “Será mejor que lo cuentes” que un relato no es una anécdota, un chiste recreativo o una mera leyenda. “Un relato es una herramienta de comunicación estructurada en una secuencia de acontecimientos que apelan a nuestros sentidos y emociones. Al exponer un conflicto, revela una verdad que aporta sentido a nuestras vidas”.

Se trata de comunicar tu visión. ¿En internet 2.0? ¿Ha cambiado nuestra forma de construir y comunicar nuestro relato político?

Es una obviedad que la aparición de Internet 2.0 y el crecimiento exponencial de nuevos emisores, medios y mensajes ha creado un ciudadano saturado ante la nueva avalancha de información. Según el barómetro internacional Edelman de Confianza, los ciudadanos desconfían cada vez más de las instituciones y medios de comunicación tradicionales para en cambio, depositar su confianza en las personas cercanas a sus redes sociales.

Ahí es donde surge la oportunidad para reconsiderar la eficacia de la comunicación política y relato 2.0. Barack Obama acaba de crear una microsite donde inmigrantes residentes en Estados Unidos narran su relato vital y personal.

Este tipo de información y comunicación que no se encuentra presente en los medios masivos, nos ofrece tres nuevas ventajas que multiplican su eficacia en este nuevo escenario comunicativo. La primera, gracias al mencionado desplazamiento de la confianza en los medios de  comunicación tradicionales, nuestra red de colaboradores en internet, clientes y stakeholders cuenta con más credibilidad que ningún otro emisor, medio o soporte para hablar de nosotros o difundir nuestro mensaje. En segundo lugar, nuestra red de colaboradores tiene mucha mayor capacidad de impacto numérico que nunca, gracias a la capacidad de difusión y la libertad que aportan las nuevas tecnologías de comunicación de Internet 2.0. Por último, gracias a la profesionalización del storytelling podemos lograr que los relatos personales sean coherentes y refuercen nuestro relato institucional y político.

Y no sólo de Barack Obama y política vive el hombre. El FC Barcelona ha narrado entorno a la figura de Tito Vilanova y su lucha contra el cáncer, un relato de superación y fuerza colectiva que traspasa la frontera del deporte. Éste video realizado por el club, es el mejor ejemplo de relato grupal. “Tu lucha es nuestra fuerza”.

Es la fuerza del relato, un revulsivo para la cultura grupal porque una comunidad con relatos compartidos aumenta sus probabilidades de vivir y trabajar con un objetivo común.  Son los llamados relatos personales, y gracias al storytelling tenemos la oportunidad de sistematizarlos.

Estos son los cuatro relatos que todos debemos poder narrar:

1. ¿Quién soy yo?

2. ¿Para qué estoy aquí?

3. Un relato visionario

4. Los valores en acción

#Obama pillado @barackobama

Si te gusta Barak #Obama (@barackobama)  hablando en público, te resultará muy interesante verle hablando en este vídeo:


Es un discurso de cinco minutos de agradecimiento a los voluntarios de su equipo electoral. Si no fuera el presidente de los Estados Unidos, exhausto al día siguiente de las elecciones del pasado noviembre, le pondríamos un suspenso en presentaciones.

Se coloca delante del micrófono comiendo chicle, se mete una mano en el bolsillo, que deja ahí, y agarra el micrófono continuamente. Dice ahmmm sin parar. La inflexión vocal oscila menos que la de un delfín. Empieza diciendo “so, you guys”, como un estudiante de grado presentando en clase. Su corbata está desarreglada, probablemente a propósito para parecer más cercano.

Habla de sus comienzos en Chicago, y les da un empujón de motivación a todos diciéndoles que son mucho mejores que él entonces. Se emociona en el minuto 03.40 y llora. El discurso no está ni medio construido, con trazos inconexos sobre su experiencia y referencias vagas a las supuestas cualidades del equipo que es la audiencia.

En otro contexto, sería un tipo aburrido y apocado. Compárala con esta, cuando también debería de estar muy cansado:

La diferencia está en la preparación. Si te preparas tu presentación, vas a hacerlo mil veces mejor. Y va a parecer que improvisas, cuando en realidad estás construyendo sobre algo preparado a conciencia. Funciona para todos, incluso para Obama.

Los nervios de los políticos

Te habrás dado cuenta de que es muy difícil ver a un político notablemente nervioso hablando en público. Siempre aparentan esa seguridad de saber lo que están haciendo, a pesar de que no tengan ni idea. A alguno le han pillado fuera de micrófono después de hablar en público, confesando que sabía ni lo que había dicho. Por ejemplo, la directora general de la Agencia Tributaria:

o Aznar hace tiempo:

En ocasiones se les nota algo más tensos, por ejemplo a José Blanco en este montaje:

pero en cualquier caso menos que a la media de los ponentes.

¿Cómo lo hacen? Hay dos factores que intervienen para que los políticos hablen en público con la misma tranquilidad con la que tú te comes un bocadillo de tortilla.

El primero es que se lo creen. Están convencidos de su poder, porque el entorno les hace sentirse superiores a los demás. Imagínate en tu despacho del ministerio, con una mesa enorme de caoba, alfombra de cuatro dedos de espesor, retratos de tus predecesores en el cargo, a los que nada tienes que envidiar porque tu retrato colgará junto a los suyos dentro de no mucho, secretaria que se lo sabe todo, una mesa de reunión allí mismo que parece la de la comida de las bodas de oro de tus abuelos, teléfono y tableta de última generación, coche oficial siempre a la puerta, escolta con microauricular, todos los gastos pagados incluyendo ágapes en restaurantes que te dejarían seco en tres días si no fueras ministro, y un montón de empleados dispuestos a darlo todo.

Tienes autoridad para cambiar los nombres de las calles, para decidir a quiénes y cuánto se multa previo sencillo trámite parlamentario, para decidir por dónde pasan los trenes y dónde se construyen hospitales, o para subir, bajar, e inventarte nuevos impuestos.

Y tienes a decenas de periodistas que te siguen, atentos a cualquier cosa que digas en público. Si tú dices en el bar por ejemplo “la situación económica está a punto de cambiar porque ya hemos tocado fondo”, tus amigos te harán poco caso y aprovecharán para dar su visión del asunto. Si lo dices siendo ministro, tu frase será titular de varios periódicos al día siguiente.

Para creerte tu autoridad hablando en público, aunque no tengas un maletín negro único en el mundo, piensa que tú eres la autoridad en cualquier cosa sobre la que vayas a hablar. De otro modo, no estarías ahí haciendo esa presentación. Alguien te ha invitado a hablar porque confía en ti, y eso es todo lo que necesitas saber para sentirte tan importante en ese escenario como un ministro en el Congreso.

El segundo factor que hace que los políticos aparenten esa seguridad es que practican todos, pero todos los días. Hacen declaraciones en la calle, en la radio, en la televisión, en el parlamento, y por teléfono. Las primeras veces que lo hicieron posiblemente también se sintieron muy nerviosos, como la primera vez que se tiraron con una bici cuesta abajo, o desde un avión en paracaídas. Pero después se convierte en una rutina que el cerebro domina y por tanto percibe como poco peligrosa. Si haces pocas presentaciones lo vas a pasar mal cada vez que presentes. Si practicas todos los días, vas a controlar la tensión mucho mejor. Subestimamos el poder de la práctica hablando en público porque rechazamos someternos al martirio que suponen las primeras veces, sin darnos cuenta de que el sufrimiento desaparece precisamente con la repetición del martirio.

Así que la próxima vez que veas a un político hablando en público y te impresione su entereza, piensa que es el resultado de algo que tienes a tu alcance. Y con la ventaja añadida de no tener que ser político para conseguirlo.

El lenguaje emocional del discurso #oratoria

¿Es muy diferente la realidad de la ficción? Una vez escuché un comentario de una afamada periodista mexicana donde decía que para poder gobernar no es necesario haber leído libros. Mi hipótesis es otra, y no me refiero a solamente libros de historia, geografía y tratados de ciencia política, sino a novelas, a la literatura en general, que si bien son ficción, trasmiten de forma atinada los sentimientos reales de una cultura, sus tradiciones y su modo de vida.

No es casualidad que digan que los libros abren mundos, perspectivas y por tanto inducen a nuevas percepciones. Te hacen sensibles a la humanidad, y escéptico a la realidad. No habría que divorciar a la literatura de lo que vivimos y vemos todos los días. Mucho de lo que leemos en novelas son historias que se basan en sentimientos reales. La literatura quizá no refleje la realidad en sí, pero se alimenta de diferentes conceptos, como lo son: económicos, filosóficos y sociales. Estos factores afectan nuestra realidad e interpretando la realidad de una historia, podemos conocer de forma más certera la nuestra.

Las historias narradas en los cuentos no son muy diferentes a las historias que a diario vivimos, principalmente en el plano de las emociones. Uno siente los diálogos, e incluso uno cierra los ojos cuando alguna frase le evoca algún recuerdo: nos entra por la cabeza pero se filtra en el corazón.

Hemos escuchado que un libro concluye no cuando el autor escribe la última palabra, sino cuando el lector lo termina y más aún cuando le da continuidad en su propia vida, es decir, cuando lo analiza, recuerda y lo incita a querer volver a vivir la historia. ¿Cuando hablamos es diferente? ¿Un discurso concluye cuando el orador finaliza?

Los sentimientos son universales y los compartimos en todas partes, en todo momento. Incluso nos expresamos y actuamos conforme al sentir de otras personas sin siquiera percatarnos de ello. En la actualidad la relación con el otro se ha vuelto fundamental y somos más receptivos a aquellas palabras que tocan las fibras más sensibles y a las letras con las que nos identificamos. Vivimos la magia de la empatía.

Dicen que los libros eligen a sus dueños, llegan en el momento apropiado y no son casualidad. Tampoco es casualidad que ciertos libros tengan más popularidad dentro de una cultura que en otra. Son esos libros que aparecieron cuando las circunstancias los requirió ¿los discursos de nuestros gobernantes deberían ser muy diferentes a eso?, es decir, ¿ser aislados a lo que el ciudadano desea escuchar? Parecería que los políticos le hablan a un público acerca de lo que ellos mismos consideran importante, sin tomar en cuenta momentos, circunstancias y la historia de cada una de las personas que escucha.

Hay libros que tenemos y que deseamos leer una y otra vez porque “nos llegan” y se hacen reales. Queremos volver a “oírlos”. Sin embargo, querer leer un libro muchas veces no es muy diferente a querer escuchar a una misma persona muchas veces, ¿qué es lo que nos causa querer volver a escuchar a una persona muchas veces? Que le creemos, que es real; que como un libro, podría ser ficción pero parece real, el juego de las percepciones.

Si los libros no son de quien los escribe, sino de quien los lee, ¿un discurso es de quien lo dice y no de quien lo escucha? El autor de un libro cuando escribe, se siente pleno mientras más personas lo lean, porque es cuando el libro existe, se le da vida. Aunado a esto, el autor es consciente de que cada lector es distinto por tanto cada uno va a codificar las palabras de diferente manera. “El lector es el primer destinatario de la obra literaria… la vida histórica de la obra literaria es inconcebible sin el papel activo que desempeña su destinatario” (Jauss, La historia literaria como desafío a la ciencia literaria).

Con un discurso pasa exactamente lo mismo, el oyente es fundamental pero en esta ocasión debe conocerse para quién se habla, ser consciente de que cada ciudadano, tiene una historia, un pasado, una cultura y que cada Nación se ha forjado en circunstancias únicas y absolutas. Cada individuo se compone como un colectivo de numerosos “yoes” que ha asimilado a lo largo de su vida, algunos de los cuales emanan del pasado; estos “yoes” se encuentran en los lenguajes, las “voces” habladas por otros y que buscamos en diferentes personas, sobre todo en aquellos que pretenden representarnos.

Aunado a lo anterior debe entenderse la ideología de un pueblo como el centro de todo discurso, ya que nunca estaremos por fuera de la ideología porque escuchamos y hablamos con nuestra ideología, nuestra colección de lenguajes, de palabras cargadas con valores. Un discurso debe ser capaz de cruzar la ideología y el sistema lingüístico.

Actualmente donde todo y todos estamos conectados y la ideología ha sido remplazada por la lucha por la identidad, los sentimientos de inseguridad, vulnerabilidad y miedo son sentimientos que tenemos en común y hacen que nuestros caminos se encuentren.

Por lo tanto un discurso no debe perder de vista la actualidad, reforzar la identidad, pero sin olvidarse de los aspectos positivos que trae consigo una Nación desarrollada. Una combinación de ambos es lo que debe hacer más eco para crear un sentimiento de esperanza.

El buen discurso puede generar expectativas positivas del que escucha. Sí se es capaz de superar el horizonte de las expectativas del oyente: géneros, formas, lenguaje, temas, etc. junto con el horizonte de las experiencias, que son siempre suplidas por cada receptor y las cuales pueden entenderse con la ayuda de la historia y el contexto en el que se vive, se tendrá como resultado una recepción activa y efectiva, y por ende el interés de seguir escuchando al que habla.

El oyente es un factor esencial en todo discurso. Haciendo alusión a la célebre definición de la Tragedia en la Poética de Aristóteles: la disposición del espectador está expresamente incluida en la definición de la esencia de la tragedia.

Concuerdo en que sí es posible intentar esbozar un mapa global de las emociones, ya que como indica Dominique Moisi en su libro: “La geopolítica de las emociones”: Las emociones dominantes, como los colores dominantes en las pinturas sí existen. Los matices de tonos grises se encuentran por todos lados, son más claros en algunas regiones exitosas y casi negros en otras.

Considero prioritario que los gobiernos ponderen las emociones de sus respectivas regiones. Sentir el “clima” y el ánimo ciudadano. Reforzarlas, sí son positivas y aprovecharlas o modificarlas sí son negativas. Empero esto no puede realizarse sí no se hace un diagnostico serio y con base a esto se crean discursos provechosos, considerando información real y no discursos simulados; cuyo desenlace sea un cambio real. Siempre teniendo presente que el objetivo principal es persuadir. Diagnosticar el ánimo de la población es un ejercicio fundamental y, como en los libros, debe entenderse que siempre existe un receptor único, pero al mismo tiempo con sentimientos compartidos.

Así como las emociones son cíclicas, los discursos deberán serlo. Podemos comparar discursos de antaño con los actuales y percibirse que no han cambiado mucho en fondo y forma. Entiendo que sí los discursos no han cambiado, puede traducirse que es porque las emociones siguen siendo las mismas, y sí estas son negativas, debe ser un foco rojo para gobiernos y partidos que debiera incitarlos a examinar su desarrollo económico y social.

El lenguaje emocional del discurso político debe conseguir que los ciudadanos son solo entiendan las palabras, sino que las sientan para conectar la idea en el subconsciente a través de imágenes.

Las emociones son esenciales para formular cualquier discurso que contenga sustancia y cause impacto en la sociedad. Las emociones de una Nación reflejan el grado de confianza que existe en los ciudadanos la cual determina la habilidad de esta para recuperarse de una crisis, responder a nuevos retos, ajustarse a las circunstancias.

Sí un gobierno no comprende el ánimo de una Nación, no puede aspirar a que lo que implemente funcione y llegue de manera verdadera al ciudadano. La buena noticia es que las emociones cambian y con un buen discurso el miedo puede dar pie a la esperanza.

Barack Obama: Inspirar después de cuatro años de gobierno ¿se puede?

¿Puede volver a inspirar confianza y optimismo Barack Obama cuatro años después? O también podríamos preguntarnos ¿Puede volver a hacerlo cuatro años más?. Son preguntas que desde noviembre, desde su reelección, llevaban en mi cabeza. Tras escuchar su speech de investidura
en Washington, D.C. ante miles de personas, he vuelto a (re)confirmarlo.

Foto: Reuters

Hace días que venía escuchando a colegas de profesión preguntarse cómo sería, qué resultados se percibirían después de su pronunciación ya que la historia he demostrado que sólo Lincoln fue una excepción en cuento a buen discurso de presidente reelecto de los Estados Unidos de América.
¿Sería Barack Obama una excepción de nuevo?. Destaco si tono, mucho más progresista para su segundo mandato con un discurso en el que anticipó un futuro distinto y mejor.

En cuento a la liturgia de la ceremonia, escenografía y puesta en escena, en Europa nos sigue sorprendiendo (a mi menos desde que trabajé allí, aunque reconozco que en España me muero de envidia ¿por qué será?) que se celebre por todo lo alto, la fiesta de la Democracia estadounidense.
Y que sea unidos, creando lazos de unión y demostrando la fuerza de una nación. Pero eso no es sorprendente, lo que es una sorpresa es que los europeos sólo hagamos este tipo de fiestas de demostración cuando ganamos un mundial de fútbol.

Discurso, frases remarcadas

Muchos de los párrafos de su discurso han comenzado con la frase We, the people (Nosotros, el pueblo), que el presidente ha pronunciado con convicción y pausa. No es una casualidad que así sea (We, the people son las tres primeras palabras de la Constitución de Estados Unidos).

IGUALDAD “Los que nos hace América es la creencia de que todos los hombres somos iguales”
SOLIDARIDAD “Una gran nación tiene que proteger a los vulnerables”
PATRIOTISMO “Tenemos una capacidad sin fin para asumir riesgos y un don para reinventarnos. Queridos compatriotas, estamos hechos para este momento”
PROSPERIDAD “A Estados Unidos le va bien cuando todo el mundo puede encontrar un trabajo, cuando los salarios permiten a las familias salir de las penurias”
FUTURO “Rechazamos creer que Estados Unidos tiene que elegir entre cuidar de la generación que construyó este país o invertir en la generación que construirá nuestro futuro”
MEDIO AMBIENTE “Responderemos a la amenaza del cambio climático, porque sabemos que no hacerlo traicionaría el futuro de nuestros hijos y de las generaciones venideras”
DEMOCRACIA “Nuestra fortaleza se ha de basar en la prosperidad de la clase media”
DERECHOS CIVILES “Nuestro viaje no acabará hasta que nuestros hermanos y hermanas homosexuales sean tratados como iguales”
CONTROL DE ARMAS “Nuestro viaje no acabará hasta que todos nuestros hijos sepan que cuidaremos de ellos y que les mantendremos lejos del daño”
POLÍTICA INTERNACIONAL “Una década de guerra está acabando”

Foto: Reuters

Puesta en escena

De la escenografía, al margen del número de banderas por metro cuadrado y el apoyo presencial de todos los ex presidentes vivos, excepto los Bush, destaco el fuerte papel de los hispanos en el guión de la ceremonia. Se podría decir que ha sido la toma de posesión más hispana hasta la fecha.

El poeta de origen cubano Richard Blanco recitó sus versos unos minutos después del discurso de Obama y el pastor Luis León pronunció la oración antes del himno nacional. Además, los mariachis de La Joya y el ballet folklórico de Colorado desfilaron junto al presidente y en la víspera, la noche antes, cientos de famosos hispanos celebraron con una gala su toma de posesión.

La familia, símbolo y simbología

La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, y sus hijas, Malia y Sasha, se han convertido de nuevo en uno de los objetivos más comentados de la ceremonia de investidura. Malía, en tono púrpura, y Sasha, de lila, no se separaron de su madre y de su abuela materna.
La primera dama lucia camino a la iglesia (la primera parada del día de festejos) llevando un abrigo en tonos azul grisáceo y cortado al estilo de una corbata de seda masculina del diseñador estadounidense Thom Browne bajo el cual, según se ha encargado de puntualizar la Casa Blanca, ya que debido al frío no se pudo ver, luce un vestido del mismo modisto estadounidense.

Michelle Obama combinó este diseño de alta costura, que también portó en el Capitolio para la investidura, con un cinturón y zapatos de la marca J. Crew, también estadounidense pero de precios más asequibles, conforme a su práctica de mezclar complementos y modelos de diversas gamas.

4 años y 4 retos

Cuatro años en los que será determinante cómo querrá pasar a la posteridad y dejar su impronta en la historia. Los cuatro retos son inmigración, déficit fiscal (aunque los números recientes de creación de empleo son satisfactorios, buena parte de la recuperación podría quedar empantanada por culpa del Congreso), armas (en su primer mandato, Obama prefirió no prestarle demasiada atención política al debate sobre la tenencia de armas de fuego. En este tema, como en muchos otros, los republicanos están divididos: la Casa Blanca podrá aprovechar estas aguas revueltas) y
política exterior.

Por qué el discurso del rey en Nochebuena es de los más aburridos del año

Foto: Casa Real

Si ordenamos las presentaciones que hemos visto durante el año de más aburrida a más entretenida, probablemente el discurso del Rey en la tele cuando estamos todos poniéndonos hasta arriba de marisco, pavo o/y cordero, tenga el dudoso honor de estar entre los tres primeros.

Hay que concederle una cosa, y es que transmite confianza. Siempre podemos estar seguros de que nos va a hablar de cosas con las que todos estamos de acuerdo. La familia, el gran país que somos, el dinamismo que tenemos, lo que nos une, acabar con los malos, y superar los baches comunes.

Pero no logra superar las posiciones de cola en nuestro orden de presentadores que nos cautivan. Aquí van tres consejos dirigidos a la Casa Real para mejorar en el ranking.

EL MOMENTO

Imagina que vas a presentar en un congreso de expertos en tu profesión. Es el jueves y el viernes, y a ti te toca hablar el viernes a las cuatro de la tarde, justo antes de que todo el mundo se despida y se vaya al aeropuerto. ¿Crees que alguien va a tener muchas ganas de escucharte? Si va tu madre, habrá por lo menos una persona que sí. El resto te prestará bastante poca atención, con lo que tendrás que prepararte realmente bien para entretenerles.

El Rey nos habla en un momento fin de congreso viernes por la tarde, cuando todos estamos pensando y haciendo otras cosas. Además, es un mensaje repetido todos los años a la misma hora, es predecible. Seguro que si hablara hoy por la noche, tendría audiencias record.

La sugerencia es cambiar la hora a justo antes de que la gente empiece a irse de casa para cenar, a eso de las seis – siete de la tarde. Así, incluso se podría comentar el discurso a modo de romper el hielo al llegar a casa de la cuñada.

LA VOZ

Seamos francos, Don Juan Carlos no tiene la voz de Frank Sinatra. Es muy agradable, pero no engancha. La razón es la falta de inflexión. La inflexión de la voz se compone de tres elementos: la velocidad, el volumen, y el tono.

Para ser atractivo como presentador, hay que variar los tres componentes durante el discurso. Es necesario subir y bajar el volumen, acelerar y ralentizar, y cambiar el tono, para enfatizar puntos que queramos destacar. El rey no tiene necesidad de ser atractivo, la verdad, porque no depende de los votos de nadie. Aunque, tal como están las cosas, igual sería interesante que empezara a preocuparse por ser tan bueno hablando como un político que depende de cuatro votos.

CROMOS

Para hacer un discurso interesante, hay que sacar cromos cada seis minutos mínimo. Si no, la audiencia desconecta. Tiene otras mil cosas en que pensar antes que en tu presentación.

Cromos son ejemplos, historias, citas, enseñar objetos, incluso chistes. Imagínate que el Rey nos cuenta alguna anécdota positiva de su operación de cadera este año, para ilustrar que ha sido un año regular pero que hay que tener optimismo porque todo se arregla. Tendría un pico de audiencia inmediato que ni la selección de fútbol. Se puede hacer, siempre manteniendo la necesaria formalidad.

Con estos tres sencillos consejos, es posible que la monarquía vuelva a ganar en popularidad. Si no frente a otras alternativas de estado, por lo menos frente al pavo y al marisco.

#Obama magnético

Incluso si te gusta Obama, probablemente admitirás que esta intervención y el vídeo que la recoge tienen una inmensa dosis de demagogia. El mensaje es que los millonarios, los banqueros, los republicanos, y los empresarios son malísimos, y que sin el Estado no habría clase media, ni trabajo, ni energía, ni educación, ni sueños cumplidos.

Pero el tipo es un monstruo de la oratoria y, en mi opinión es un factor que le ha ganado unos cuantos miles de votos en las elecciones. Él mismo declara que tiene un “gift”, una habilidad especial para mover a las masas. Lo cual puede ser un problema si este don no está soportado por la capacidad necesaria para después hacer que ocurran las cosas que predicas. O la mayoría necesaria en el Congreso.

Si te fijas en su formación política de antes de ser presidente, es bastante corta: cuatro años de senador. Su formación técnica tampoco es muy allá para ser presidente: doce años de abogado. Lo que le distingue es su magnetismo brutal cuando se pone a hablar a la gente. El mensaje también ayuda: no te preocupes que lo vamos a hacer por ti, el Estado es tu familia y yo tu hermano mayor.

¿Por qué es magnético? Fíjate en cómo maneja lo siguiente en esta intervención:

1. Su inflexión vocal, aunque le queda poca voz al final de la campaña: cambia el tono entre graves y agudos, acelera y ralentiza, y sube y baja el volumen. En esto imita fielmente a Bruce Springsteen, partidario y fuerte defensor de los demócratas.
Si te pones esta grabación desde el minuto 01.20 y la dejas correr junto al vídeo de Obama, parece que han ido al mismo colegio:

2. Las pausas: para el discurso cada vez que quiere remarcar lo que acaba de decir. Añaden interés a su mensaje.

3. La repetición de frases clave, igual que Martin Luther King con “I have a dream”. Obama dice “they need a champion”.

4. El manejo del contacto visual. Engancha a toda la audiencia, asegurándose de mirar a todas las áreas de la sala. Mira desde arriba, porque levanta la barbilla como hace cualquier general que quiera aparecer dominante.

5. Los gestos. Destaca sus puntos más importantes con el movimiento de las manos. Se apoya en el atril, cosa que no debería hacer, pero es probable que le quedaran pocas fuerzas, o que le dé igual porque es Obama y quiere tener un estilo más coloquial.

6. Se cree completamente lo que está diciendo, y le sale del corazón. Si estás convencido de cualquier cosa que vendas, esa pasión por tu producto se transmite a través de tus gestos y de tu voz, y te hace irresistible.

Los Estados Unidos están igual de divididos ahora que después de Kennedy, con extremos que tiran fuerte del centro. En este escenario, para ganar votos necesitas tener algo más que dinero e ideas. Necesitas magnetismo y Obama lo tiene. A raudales.