Archivo de la etiqueta: empleo

Pack publicidad para universidades y centros educativos

Pack publicidad para universidades y centros educativos con cursos de verano

Packs publicidad formacion

Lanzamos un pack de publicidad y promoción de cursos de verano de universidades y centros educativos combinando web con redes sociales para poder dar la mayor difusión de la oferta de cursos para este verano.

Si eres el responsable de formación o crees que puede interesar en tu organización este tipo de publicidad para motivar a nuevos alumnos y que se apunten a vuestros cursos ponte en contacto con nosotros:

 

Correo: hablamos@blogsdepolitica.com

Twitter: @blogsdepolitica

Teléfono: 963126346 / 607727402

La luz de la competitividad

Foto: perpe.es Spain Employment Services Feb 2014.
Foto: perpe.es
Spain Employment Services Feb 2014.

El pasado día 10 de febrero se cumplieron dos años desde que se pusiera en marcha la reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP y, por raro que parezca, tengo que decir que ha cumplido perfectamente su objetivo. Cuando a un leñador le proporcionas un hacha, lo pones delante de un árbol y, por si le queda alguna duda, se lo señalas, lo más lógico es que ese árbol quede por los suelos. Esa misma lógica aplastante es la que se ha dado con los resultados de esa reforma. Cuando a las empresas le ofreces la posibilidad legal de no aplicar los convenios colectivos en lo que respecta a jornada, horario, movilidad o funciones, cuando contribuyes a que estas puedan rebajar los salarios o que puedan despedir impunemente a precio de saldo y contratar a otra persona con un sueldo mínimo interprofesional congelado por segundo año en lo que llevamos de legislatura, está claro que actuarán exactamente de la misma forma que ese leñador y los derechos de los trabajadores quedarán, irremediablemente, igual que ese árbol. Por tanto, no es de extrañar que tengamos más parados y menos afiliados a la seguridad social.

 

La reforma “marcará un antes y un después en la legislación laboral de España”, vaticinó Rajoy, y vaya si acertó. Jamás un plan le salió tan redondo. Estas reformas eran necesarias, decían, para flexibilizar el mercado laboral y, por encima de todo, para poder ser competitivos. Parece ser que la única forma que tenemos para poder competir es a base de sueldos muy bajos, pero yo, que nunca fui el más listo de la clase, no llego a entender eso. En Francia, por poner un ejemplo, el salario mínimo es el doble del que tenemos aquí, sin embargo son más competitivos que nosotros, por lo que parece obvio que el salario no es el gran condicionante par ser no competitivos.

 

Hace unos días me topé con un artículo sobre una empresa burgalesa que resulta ser el primer exportador mundial de revestimientos de techos de automóviles y que da empleo a 14.000 personas, de los que casi 3.000 de ellos se dan en España. Decía el presidente del grupo en dicha publicación que se encontraba con un grave problema: en España, la sede principal del grupo, paga la electricidad un 10% más cara que la planta que tienen en Francia y, agárrense, ¡un 64% más alta que la planta de EE.UU.! Si quieren seguir siendo competitivos tendrán que bajar los sueldos o cerrar la sede española para trasladarla a otro país que tenga unos costes energéticos más baratos.

 

Las eléctricas se han embolsado, gracias a las sucesivas subidas desde que comenzó la crisis, 21.600 millones adicionales, siendo el segundo país donde más ha subido desde 2008, llegando a doblar al país europeo más barato y siendo señalados por Bruselas como el país más caro en cuanto a distribución de la electricidad se refiere. En aras de esa competitividad, ¿será capaz el Gobierno de apretar las tuercas de una vez por todas a estas todopoderosas compañías eléctricas y apostar por la innovación y las energías renovables o seguirán hurgando en el ya maltrecho bolsillo del trabajador? Se admiten apuestas.

Pedir un imposible


 ¿Sigue siendo verdad que la fe mueve montañas? He pasado las navidades en casa, en Motril, y por casualidad ha llegado a mis manos una postal navideña fechada en 2009. Esta ingenua carta, firmada por una motrileña, está dirigida a su majestad el Rey Gaspar. Cada año en Motril, un político local, un empresario local y una persona que haya colaborado con asociaciones cívicas, representan en la cabalgata a sus majestades los Reyes de Oriente. En esta particular postal navideña una buena suegra pide a un empresario local, que hizo las veces de rey Gaspar ese año, que dé trabajo a su yerno. Se excusa en nombre de la timidez de su yerno que no sea él mismo quien entregue la carta al rey mago. Y a continuación entramos en todo el rosario mágico-laboral de la Andalucía de hoy, de la Andalucía eterna, a saber: no duda en rebuscar en el árbol genealógico el parentesco más próximo de su familia con el rey mago/empresario. Y seguidamente, tatachán: ¡el Cristo del Gran Poder!

Esto podría quedar en una mera gracia o anécdota andaluza. Pero ¿qué es lo que hay al fondo? Sin duda al fondo aparece una nueva fe del pueblo andaluz en la capacidad que el empresario parece tener para transfigurar la obstinada realidad del desempleo en un cuento de navidad: un empleo. Hay un profundo convencimiento de que es el empresario quien crea riqueza y quien crea puestos de trabajo. La fe está puesta en los pequeños empresarios.

¡Lo que va de ayer a hoy!: del odio a la chistera y puro empresariales, hemos pasado a la fe en la energía creadora de la empresa. Me atrevo a sugerir que cada vez que los políticos hablen de empleo, se refieran explícitamente a los empresarios que lo crean. Facilidades reales para todo aquel que, en un momento de entusiasmo sobrio, se atreva a montar un nuevo negocio. Y por otro lado, facilidades reales a los empresarios ya consolidados para que les convenga más tener varios empleados que pagar horas extras a un único empleado.

En las pasadas elecciones el PP pidió un imposible a los españoles: confianza en una era de intensa desconfianza. Y ha vuelto a pedir otro imposible: que los españoles se rasquen aún más el bolsillo para pagar los excesos y la mala gestión política del gobierno anterior.

No hay alternativa si se quiere bajar el déficit. Pero también queremos bajar el número de desempleados. Y para ello no hay más alternativa que bajar los costes sociales. Entre lo impositivo y lo creativo empresarial hay en estos momentos un espacio en blanco representado gráficamente por la existencia de dos Ministerios, Economía y Hacienda, cuyos proyectos políticos se contradicen entre sí, en cierto modo.

Yo no deseo enconar verbalmente la situación pero sí deseo subrayar las dificultades que los empresarios tienen para sacar sus negocios adelante y, a la vez, crear empleo. En esto tienen los españoles puesta su nueva fe: en el imposible que puede hacerse posible, pero no con magias, sino con gestión eficiente.

Obama vs Zapatero

La crisis agudiza las deficiencias de los sistemas económicos como ya se ha demostrado en el momento actual, un sistema que hace aguas por todas partes y al que nadie sabe ya por donde coger, subastas de dinero a la que no acuden los bancos por que el señor Trichet dice que el dinero estará por debajo del 2,5 el primer semestre del año que viene y el Banco de España lo ofrece por encima del 3%, medidas económicas que no sacan a las empresas del agujero de liquidez que sufren, falta de reactivación de sectores clave de la economía y demás situaciones que vemos todos los días.
Zapatero plantea un nuevo plan de medidas económicas para reactivar la economía, medidas que se han presentado este fin de semana durante el comité federal del PSOE, Barack Obama hace lo propio y anuncia esta semana un plan para crear 2.5 millones de empleos de aquí al 2010 y un plan de medidas en la línea de las que Zapatero ha presentado o las de Zapatero en línea con las de Obama:

Hoy Jim Hoagland publicaba en washingtonpost.com un artículo sobre la coincidencias de los dos líderes y de como se puede ayudar en sus distintas situaciones durante sus respectivos mandatos(http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/11/21/AR2008112102659.html).Comienza una nueva era económica y una nueva era política impulsada por EEUU y por un presidente más centrado, en apariencia, en el bienestar social que el desarrollo de lobbies económicos. Zapatero anunció la nueva era de la socialdemocracia y en vistas de las medidas que están aplicando los distintos gobiernos parece que no iba muy desencaminado.