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La deconstrucción de la dictadura Venezolana

La deconstrucción de la dictadura Venezolana

El término deconstrucción no es disolver o destruir, sino analizar las estructuras depositadas en una sociedad que forman elementos discursivos y que son en los que se piensan. Este análisis debe pasar por la cultura, y lo que nos hace sentirnos pertenecientes a un lugar, esto implica la necesidad de la memoria, de la reconexión, de recordar el pasado y estar consciente de donde se está ubicado. La deconstrucción igualmente implica una segunda fase, que es la de pensar en cómo salir de dicha historia. Se trata en este caso, de la necesidad de la clausura de una etapa de la historia venezolana que ha traído tantos lastres con la finalidad de hacer surgir nuevos caminos.

Un sistema político hacia la dictadura venezolana

venezuela-desconstruccion-dictaduraDesde 1999 a lo largo de 15 años, se ha buscado instaurar en Venezuela un sistema político que se ha comprendido por un alto intervencionismo por parte del Estado en todos los ámbitos. Los promotores de dicho sistema lo han denominaron “Socialismo del Siglo XXI” fundado en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Con la actualización de dicho régimen a los sistemas políticos actuales, se ha descubierto que tiene muchas limitaciones a la hora de la praxis para alcanzar el bienestar social. Es debido a esto, que deben buscarse alternativas para este modelo considerado obsoleto y en crisis por los resultados que ha traído a América Latina.

Los académicos han debatido por mucho tiempo el cómo clasificar el régimen venezolano. Lo que considero más apropiado, sería el clasificarlo como un neoautoritarismo competitivo, que es básicamente un régimen hibrido por una cuestión esencial; no se cuenta con un sistema de votación en igualdad de condiciones, sin embargo, es un sistema en el que los partidos parece que compiten. Votaciones sin democracia.

El actual régimen venezolano no posee características que lo clasifiquen como democrático, la participación política es restringida y castigada. Tal es el caso de los actuales presos políticos que existen en dicha nación. Se podría argumentar que el hecho de tener elecciones lo convierte automáticamente en una democracia, aunque de baja calidad, pero resultaría ingenuo pensar que las elecciones no se encuentran viciadas y manipuladas por la gran maquinaria que ha logrado instaurar el chavismo.

Chavismo, ejemplo de dictadura venezolana

En los regímenes autoritarios competitivos no hay elecciones, y si las hay, no son seriamente competidas  y la estructura del aparato electoral es poco confiable. Es claramente visible en estos regímenes, que no hay contrapesos que vigilen los resultados que se arrojan, sin embargo, aparentemente existe dicho sistema como tal. Asimismo las instituciones democráticas formales son ampliamente vistas como medios principales para obtener y ejercer la autoridad política. Los funcionarios violan estas reglas con mucha frecuencia, hasta el punto de que el régimen no logra tener los estándares mínimos convencionales para la democracia” (Levitsky, 2004).

dictadura-venezuelaEste modelo instaurado por el chavismo, no solo ha traído crisis económicas por la nula funcionalidad al limitar el comercio internacional, sino que se ha tergiversado para que este responda a los intereses del régimen impulsado por Hugo Chávez. El poder se ha ejercido sin tomar en consideración los principios económicos más básicos, parte de la receta discursiva consiste en una condena permanente e incisiva hacia el capitalismo y una exaltación del socialismo extra polarizando ambos sistemas sin aclarar nada.

En los regímenes autoritarios competitivos, como es en el caso venezolano, el legislativo tiende a ser relativamente débil, aunque pueda convertirse en medio para vigilar la actividad de la oposición. Esto se forma cuando los funcionarios no son de partidos mayoritarios fuertes. De igual forma, los gobiernos por lo general intentan subordinar la rama judicial, con frecuencia a través de la persecución o para hacerlo de forma más sutil, con sobornos, extorsiones y otros mecanismos de cooptación.

Por otro lado, los medios de comunicación son frecuentemente uno de los medios centrales de contención en los regímenes autoritarios competitivos. En la mayoría de estos sistemas de índole avanzada, los medios son propiedad del Estado, altamente censurados y constantemente controlados. Las estaciones de radio y televisión principales son controladas por el gobierno, o aliadas a él y la prensa independiente esta prohibida por la ley o eliminadas de facto. En Venezuela, el régimen controla casi el 99% de los medios de comunicación y busca eliminar las transmisiones que no concuerden con la ideología del régimen.

Venezuela se ha caracterizado por políticas clientelares, un poder hegemónico con la ejecución de prácticas en las que predomina el uso de la fuerza y la amenaza. Las libertades económicas se han visto mermadas, así como las políticas y cívicas. Esto ha sido posible debido al nulo equilibrio entre poderes. De igual forma, la constitución y las leyes han sido interpretadas por el grupo gobernante y adaptadas a sus propios intereses.

“El sistema político está estructurado principalmente a través de la acción de un Estado muy poderoso y en el cual los partidos políticos son casi la única forma de mediación entre los individuos y el Estado, es decir, una Venezuela en la que la sociedad es débil frente al Estado y los partidos” (Sosa, 1982).

La oposición política en la dictadura venezolana

Los partidos políticos que conforman la oposición venezolana no han sabido capitalizar el descontento venezolano. Los partidos son básicamente la única vía de mediación en Venezuela, y la oposición no ha logrando crear un proyecto en conjunto con la sociedad. Se tiene una oposición fragmentada y con protagonismos. Debido a esto, el chavismo continúa con los abusos de poder y la restricción de los derechos de expresión. Así como actos de corruptela e inseguridad, escases cada vez más predominante e inflación disparada.

Leopoldo López, líder de la oposición venezolana, en su escrito de defensa alude a esa situación: “Hoy Venezuela es el país de los índices más altos de inseguridad en Suramérica. Apenas el 2% de los homicidios son resueltos por el ministerio publico. Año a año aumentan los homicidios, los secuestros y los delitos en general. A pesar de haber anunciado 14 planes de seguridad, cada año es más violento que el anterior. Durante el 2012 se registraron 21 mil homicidios, durante el 2013 más de 25 mil y para el 2014 se proyecta un aumento de esta cifra”.

En noviembre de 2013 entró en vigencia la ley: “ley habitable” la cual le otorga un poder máximo e indiscutible al presidente de Venezuela. Esto se traduce a la capacidad de decretar lo que le apetezca con la fuerza de la ley. Esta concentración de poder solo ha traído descontento, ya que el presidente en turno, por su incapacidad para gobernar, ha pretendido mediante reformas escudarse y protegerse a sí mismo de futuros reproches que pueda recibir por consecuencia de la baja calidad de vida que vive el pueblo venezolano.

El sofoque hacia la ciudadanía por parte del gobierno ha dado lugar a marchas y protestas que siguen en pie. Sin embargo, aun no se vislumbra de manera clara la salida a todo este entramado de problemas que viven los ciudadanos día con día. Tampoco existe una solución rápida para destituir un régimen tan arraigado, sin embargo, ¿Qué opciones hay?

Fórmulas para un modelo político

Las formulas prescritas para la creación de un proyecto-nación no existen. Sin embargo, para la elaboración de un plan se debe tomar en consideración aspectos ideológico-culturales como; el sistema educativo, los medios de comunicación, la estructura religiosa, los mitos, las formas de premiar, castigar, etc. aspectos que claramente están siendo controlados por el gobierno y los cuales fungen como canales por los cuales se inyecta su ideología.

Es importante indagar en la historia para ver como se han dado las deconstrucciones para dar paso a las transformaciones en otros países que en el pasado fueron oprimidos. ¿Cómo hacer una transición? La elaboración de un proyecto político no es cosa sencilla, no surge de forma espontanea de las actividades cotidianas de la ciudadanía ni se genera por lideres que se consideren populares; es todo un trabajo de factores interrelacionados; conocer, sistematizar, discutir, acordar, y transmitir de forma estratégica.

El factor principal de la transformación radica en una ciudadanía organizada. Deben los ciudadanos movilizarse ya que como dice Francisco Suniaga; “el régimen es quien ha sumido a la sociedad en su conjunto en una pobreza material y moral”.  Por tanto, debe existir la iniciativa ciudadana que es la que básicamente va a provocar, sostener y legitimar los cambios.

Por otro lado, debe canalizarse la indignación a instituciones adecuadas y con las personas indicadas, con la finalidad de ir ejerciendo presión y con esto un clima que genere dinamismo. De igual forma, la búsqueda de protección internacional, haciendo aliados en el camino de la búsqueda de la reconfiguración del sistema.

Para que esto sea posible, tiene que haber una oposición fuerte, con líderes dispuestos a llegar a las últimas consecuencias mientras se dirigen hacia una misma meta. Para lograrlo, es necesario un compromiso total, y el dejar de lado los intereses políticos personales. Si los dirigentes y los ciudadanos no están listos, cualquier intento no alcanzará. Mirar cómo avanza y se expanden las desigualdades e injusticias en Venezuela no puede ser considerado tener patria, concepto mal usado y desgastado por el chavismo. El amor a la patria, según Sun Tzu, solo existe si viene de un soberano que se dedica  beneficiar a su pueblo y no a oprimirlo.

SOS Veneçuela!

Escric aquest post des de Xile un cop la presidenta Michelle Bachelet ja s’ha fet càrrec del que aquí en diuen “el mando” del país. Aquests dies, la premsa xilena ha especulat sobre si el president Maduro assistiria o no a la presa de possessió del càrrec de la presidenta xilena. Primer semblava que sí […]

Gloria al Bravo Pueblo que al fin despertó

Cifras imprecisas de muertos, cientos encarcelados injustamente y desaparecidos

Venezuela a los pies de la guerra civil
Venezuela a los pies de la guerra civil

Un día más de caos y confusión ha transcurrido desde que Venezuela, el país que irónicamente vio nacer al libertador de América, lucha para conseguir la suya propia que le fue arrebata en nombre del mismo que se la dio.

Nací en este país en el año 1994 y he vivido aquí desde entonces, es necesario aclarar esto para que entiendan que hablo con propiedad cuando digo que soy de esa generación a la que la obligan a pagar por un pasado que no vivió y a vivir un presente que no escogió.

No había cumplido mis primeros 5 años de vida cuando llegó al poder el hombre que cambiaría una vez más la historia de éste país que hasta entonces había sido cuna de gobiernos con grandes slogans y pequeños resultados. Hugo Chávez, la persona que logró con magníficos discursos y promesas ganar el poder que no consiguió con la violencia.

La fórmula ganadora que usó no es difícil de entender, les dio voz a los marginados y puso esperanza en la mesa del que le faltaba pan por culpa de gobiernos que siempre ignoraron la realidad de la mayoría de los venezolanos.

Un cambio, eso pedía a gritos el oprimido y él se los dio bajo teorías de un socialismo que parecía no afectar a nadie, sino al contrario, refundar a Venezuela para convertirla en una potencia económica donde la igualdad reinaría.

Entonces, ¿en qué momento perdimos el rumbo para lograr esa Venezuela maravillosa?, ¿fuimos víctimas de un engaño?, ¿por qué nos dividió?, entre otras preguntas que en voz apagada se hacen las personas a diario.

Las respuestas todos las creen saber, pero es difícil de determinar. Solo es posible asegurar que ni Chávez, ni la cuarta república que tanto pareció odiar son los causantes de esta división; Venezuela desde sus inicios fue una nación de conflictos y desacuerdos, es irresponsable culpar de esto a una sola persona, pero también es insensato excluirlo de toda culpa porque durante 14 años solo engrosó la línea existente que dividía el de arriba con el de abajo fomentando un odio intolerable entre las dos partes reinantes en el país.

Su paso por el poder dejó más caos que certezas, la muerte casi repentina puso en el poder a quienes en repetidas ocasiones acusó de inútiles y culpó de las promesas incumplidas que él mismo había sido incapaz de solventar.

Los que ahora gobiernan dejaron caer el telón y las costuras de un sistema autoritario por el que tanto Chávez había batallado para mantener en el pedestal de la gente, han salido a la luz y se hacen tan visibles para los que siempre estuvieron en contra como para los que lo siguieron fervientemente durante años.

Una creciente escasez de productos básicos de la canasta alimentaria, inseguridad desbordada y la inflación asfixiante son algunas de las razones principales que han llevado a Venezuela a la lucha que se ven en sus calles.

Ya no es una simple disputa entre clases sociales, el país ha llegado a ese punto de encuentro que durante 15 años pareció un mito; no importa al partido que represente una persona, el color de una camisa no la excluye de la situación en la que está sumergida esta agobiada patria.

Ese pueblo al que tanto invocaba Chávez parece despertar y tomar más fuerza con cada bala que hace caer a un hermano y con cada fila que debe hacer para adquirir de forma restringida el alimento; el cansancio reina y la valentía sale a flote para lograr el cambio que tanto se necesita.

El 12 de febrero del 2014, un grupo enorme de estudiantes universitarios, aquellos jóvenes que sólo han conocido este gobierno, salieron a manifestar su descontento y de forma cobarde fueron atacados desatando la ira de los venezolanos que llegaron al límite de la opresión.

Esos que un día juraron protegerlos son los que ahora los maltratan y asesinan sin remordimiento, causan miedo y destruyen los sueños de muchos. Las armas se han convertido en los rivales de los libros en un enfrentamiento que ha sido provocado por aquel que no es capaz de combatir sus propias batallas y se resguarda tras miles de personas que dan la cara por él.

Perdigones, agua, armas de fuego y tanquetas invaden las calles de ciudades que días antes parecían ser solo refugio de la miseria a las que habían sido condenadas durante años.

Salir a las esquinas se ha convertido en una misión digna de películas de guerra, donde no se sabe en qué momento aparecerá el enemigo a aniquilarte. Los hogares son grandes almacenes de armas caseras y valentía, de ganas de luchar por el país que tan generoso ha sido con ellos.

El humo de barricadas invaden las mañanas y el silencio tétrico acompañan en las noches a la expectativa de que algún intruso caiga en las trampas que tapizan las calles. Mientras algunos hacen guardias para garantizar la seguridad de sus moradas, otros tratan de conciliar el sueño que al cerrar los ojos se convierten en pesadillas.

Sin medios fiables en quienes confiar, la desinformación está a la orden del día. Los canales de tv nacionales se preocupan más por transmitir las telenovelas repetidas que cubrir lo que ocurre en las calles, al mismo tiempo que el gobierno transmite una imagen de paz que no calma ni al que aún lo sigue. Se viven momentos difíciles para el periodismo, los que tienen la suerte de ejercer esta carrera callan, de forma vergonzosa y cobarde, mientras que somos bombardeados de información difícil de confirmar.

Cifras imprecisas de muertos, cientos encarcelados injustamente y desaparecidos que no se sabe si algún día volverán a sus hogares, ha dejado como resultado el tan referido golpe de Estado que menciona en cada cadena nacional el que ahora gobierna, golpe que solo existe en su mente, hasta que muestre las pruebas que tanto se jacta de tener, y al que tanto miedo le muestra.

¿Dónde están los países que durante tanto tiempo aceptaron los recursos que se les quitó injustamente a los venezolanos?, aquellos a los que Chávez se enorgullecía de haberlos liberados del capitalismo salvaje mientras el país bajo su mando se hundía en una depresión. La respuesta: ocupados en ellos mismos.

No está mal, todos procuran lo mejor para los suyos, algo que el comandante no entendió del todo durante su gobierno; a pesar de eso, Venezuela no está sola en esta lucha que parece no tener fin, sus hijos estamos dando el todo por el todo para rescatarla de las manos del hombre que la maltrata y la hace derramar lágrimas de sangre.

Estas líneas escritas bajo un ip falso por el miedo a la censura, éstas que fueron interrumpidas por la presencia de pistoleros, solo pretenden ser ojos para aquellos que no pueden ver lo que está pasando.

Varios días han transcurrido y más que miedo, es rabia lo que cada acto violento genera. Muchos prefieren morir por su país que a manos del hampa, perder clases que a Venezuela. La incertidumbre crece y la luz al final del camino lo hace también junto a ella.

El discurso político entre lo terrenal y lo celestial: caso #Venezuela

banderita-venezuela-En un mundo cada vez más globalizado donde la comunicación va mas allá de la delimitación geográfica, resulta inevitable mantenerse ajeno a lo que acontece en otros países. Derivado de lo anterior existe una conexión más estrecha y homogénea, especialmente entre países latinoamericanos que comparten similitudes, sobre todo cuando se habla de desarrollo integral, el cual sigue dejando mucho que desear.

Tal es el caso de Venezuela con índices alarmantes de pobreza, corrupción e inseguridad. Cuando se entiende la delicada situación por la que atraviesa este país, la elección presidencial a la cual se convocó tras la muerte de Hugo Chávez representaba un parteaguas entre la continuidad o encaminarse hacia el cambio. Un antes y un después del régimen socialista instaurado por el Chavismo.

Dicha elección significaba no solo el nombramiento del próximo presidente de Venezuela, sino que resultaba decisivo para redefinir rumbos y por medio del triunfo de cualquiera de los dos candidatos, la carga simbólica que traía detrás cada uno de ellos: una historia, un plan de Estado y una proyección hacia el mundo muy diferente entre los dos.

Cuando recién se anuncio que el candidato de la oposición Henrique Capriles sería el que competiría con el presidente encargado de Venezuela Nicolás Maduro, pensé como primera instancia, que efectivamente no había otro candidato mejor de la oposición que tuviera más oportunidades de ganar como él. Sin embargo, me invadió la incertidumbre por todo lo que significaba la elección; sobre todo por todos los mecanismos de poder que traía en contra: desde medios de comunicación hasta instituciones.

Una de mis primeras reflexiones fue que Capriles no estaba compitiendo contra una persona, sino contra una máquina, un arraigo cultural, inestabilidad emocional, incertidumbre, dogmas de Fe, falsas creencias, enajenación, entre otros factores; y sobre todo que existía en el ambiente vulnerabilidad que así como podía canalizarse para obtener resultados positivos, sí la comunicación era bien manejada por la oposición, existía el riesgo de que la legitimidad carismática de Hugo Chávez pesara sobre todas las cosas y fuera esta la que ganara la elección.

¿Esto significaba que sí el ánimo de la gente y sus preferencias podían cambiar, la elección se podía ganar? La respuesta automática sería un sí, sin embargo todo era mucho más complejo que eso. ¿Qué era aquello que resultaba dudoso para que el triunfo de la oposición fuera viable? Mi respuesta sería la estructura viciada. El andamiaje político aún permanecía fuerte, estable ideológicamente. Que aunque la cabeza de aquella estructura ya no estaba, las viejas prácticas persistían. Estaban los mismos personajes, que si bien no contaban con el líder, continuaban con una postura que sí podría cambiar, pero que en ese momento era aún muy reciente para lograrlo.

Capriles tuvo una estrategia de comunicación asertiva, un mensaje claro de unificación: yendo todos hacia un mismo rumbo, un futuro mejor con
certidumbre, garantizando una vida digna. Las propuestas del candidato fueron claras, concisas; garantizó las necesidades básicas, alimentos en el
mercado, seguridad para poder salir de la casa y tener la certeza de que se regresaría con bien. La propuesta del candidato giró en torno a una Venezuela como la que hacía muchos años que no se vivía, una Venezuela que no fuera manipulada con engaños y a cambio que las acciones hablaran por sí mismas. El entorno le creía, era genuino, era un mensaje de esperanza el cual remplazaba al miedo que se pudiera llegar a sentir. ¿Una buena estrategia de comunicación capaz de cambiar el ánimo del elector es suficiente para ganar? Sí, de manera legítima; pero no de manera electoral. ¿Por qué no de manera electoral? Porque aquellos individuos, puntos clave, los cuales resultan encargados de tomar las decisiones son en su gran mayoría del partido socialista. Esto significa como base inequidad, ya que al ser mayoría, les permiten permear o manipular la tendencia si no les favorece.

Hubo mucho miedo por parte de aquellos que afirmaban que ganarían. La campaña que ejecutó el partido socialista contó con muchos errores
principalmente ocasionados por el candidato de este partido Nicolás Maduro. Demostró no ejercer autoridad y sobretodo demostró nulo control y conocimiento sobre los ciudadanos. Fue una campaña que quiso copiar el estilo de Chávez solo que con otro personaje. Considero que ahí estuvo el principal error para alcanzar legitimidad por sí mismo. Ya que Maduro, como bien dijo en innumerables ocasiones la oposición, no es Chávez, lo que significa que no todo lo de su antecesor le viene a la medida sin ajuste alguno.

Debido a lo anterior y a otros motivos más, el candidato de la oposición sumó ánimos día con día, logrando un mensaje ganador, mismo que se proyectó y se propagó en el ambiente. La gente realmente creyó que esta vez sí se podía ganar.

¿Lo anterior podría explicar por qué existe descontento con el resultado que se dio a conocer el 14 de abril? Sin duda, porque los ciudadanos estaban seguros de que Henrique Capriles podía ganar y llevaron ese mensaje hasta las urnas, por tanto el resultado que se dió a conocer no refleja lo que se vivió en las calles, no es congruente.

Efectivamente es incongruente y eso me remontó a mis pensamientos iniciales cuando escuché que #Capriles sería el candidato. Mi escepticismo no era porque no creyera que los ciudadanos entenderían que ese era el momento histórico preciso para darle un vuelco de 360 grados al país, sino porque no iba a ser suficiente para tocar las fibras sensibles de aquellos que no le dan su justo valor al pueblo y a sus necesidades, aquellos que iban a tener gran parte del peso de la decisión final: la alternativa de actuar de forma justa o no. El peso específico del Consejo Nacional Electoral (#CNE).

Las instituciones hoy en día juegan un papel fundamental en cualquier democracia y sucede que en los países latinoamericanos principalmente, han demostrado ser las más corruptas y en Venezuela este lastre no es la excepción. ¿Es posible ganar de una manera tan avasallante a pesar de las instituciones las cuales fueron representadas y abarcadas de manera inequitativa? Cuando existen lagunas de incertidumbre debido a que existe una mampara entre institución- ciudadano resulta complicado.

Lo anterior es un punto de reflexión fundamental para diagnosticar los resultados de cualquier elección. ¿A quiénes favorecen las instituciones,
los medios de comunicación, etc.? Sin duda son preguntas que pueden interpretarse como un cuestionamiento a la democracia, pero sí se quiere ver de forma más pragmática, es decir, en cómo ganar elecciones, no son más que preguntas realistas y que tienen lugar en Latinoamérica.

Las estrategias de comunicación, el clima que pueda generarse en la ciudadanía, ¿pesa lo suficiente? Es afirmativo, sí la oposición o por lo menos los líderes de ella que tienen poder en las decisiones están supervisadas. Que los vientos sean favorables para el candidato incluye que sea favorable en lo básico, en lo institucional. Y cuando me refiero a favorable hablo de que cualquiera de los candidatos que compita tenga las mismas posibilidades de ganar, que cuente con la certeza de que las instituciones van a actuar de manera justa.

Es un todo que de igual manera incluye a la oposición. Esto significa que sobre las ideologías, se tenga presente la identidad, de que a pesar de todo continúan siendo venezolanos, y que esto les representa un compromiso, porque es sus manos descansa el bienestar social. Valorar la capacidad de cada candidato para poder salir adelante como Nación es la visión que debería tenerse cuando se está en una situación tan crítica en todos los sentidos, como es el caso de Venezuela.

Más allá de intereses partidistas y personales, se debe estar plenamente convencido de que la dinámica entre los grupos de interés debe estar focalizada en el desarrollo humano del país, de su economía, y no en su estancamiento; orientados a que el proyecto de Nación florezca. Hay índices y estos no deben ser ignorados, ni mucho menos sesgados por medio de promesas desarticuladas e inconclusas por parte de aquellos que han demostrado incompetencia en el pasado a la hora de gobernar.

Sin duda, ante la cercanísima posibilidad de cambiar al régimen y no lograrlo, Venezuela está más dividida que nunca y el descontento está más acentuado entre sus ciudadanos. La frustración y el enojo se hacen sentir en las calles. Ante este escenario, ¿el discurso del régimen podrá seguir siendo que #Venezuela es un país democrático? Difícilmente sí se siguen negando a contar cada uno de los votos que sería la única vía para legitimarse racionalmente. Maduro no podrá ser un presidente con legitimidad carismática como lo fue Chávez, por lo tanto tendrá que apostarle a un gobierno razonado y no basado en la Fe.

El discurso político puede confundir al electorado cuando se alude a símbolos que van más allá de lo razonable, de lo terrenal. Sin duda, un porcentaje de los ciudadanos venezolanos han sido adoctrinados por el #Chavismo con discursos proteccionistas, que manipulan sus emociones con mensajes alienantes que los identifican, sin cuestionar, en torno a su líder, en ocasiones rayando en lo celestial y la divinidad. Las campañas que elijan este tipo de mensaje deberán cerciorarse que los votantes van en la misma dirección, de lo contrario el mensaje nunca llegará y es lo que pasó con el porcentaje de venezolanos que sufragó a favor de la oposición cuyo discurso siempre estuvo orientado a resultados.

Con toda seguridad a Capriles le faltó tiempo para sumar votos de la oposición racional que lo hubieran podido llevar al triunfo electoral con un amplio margen. Sin embargo, es una oportunidad para seguir sumando voluntades y afianzarse, porque de haber ganado le hubiera sido casi imposible gobernar con instituciones conformadas con mayoría Chavista, lo que le hubiera representado un desgaste y un posible desencanto de los ciudadanos. Casi puedo asegurar que es uno de los casos en los que se gana perdiendo. Con estrategia e inteligencia es posible que cogobierne con el 50 por ciento que lo apoyó en las urnas, señalando cada uno de los desaciertos y descalabros de su opositor hasta vencer al régimen en el siguiente proceso electoral.

Otra realidad es que Chávez no se va a ir de Venezuela jamás, ya que a la manera de un Santo, muchos seguidores continuarán venerándolo no por lo que hizo como gobernante, sino por lo que significo en la vida de cada uno.

En tanto Venezuela como país vive una regresión con el gobierno instaurado que una vez más “gana” en las urnas y que no tiene la intención de legitimarse en el poder, pero con una variable democrática fundamental, que la ciudadanía es distinta, ahora es más consciente y por ende está indignada con la situación por la que atraviesa su país. Los problemas por los que transitan son más comprensibles por un mayor sector y es por ello que la presión social se hace notar. Esto es sin duda, un paso más hacia la libertad que tanto anhelan y que aún les reprimen. De la oposición depende la manera de cómo capitalicen políticamente la ausencia física de #Chávez y diluyan su memoria con datos reales que no les favorecen en términos económicos, políticos y sociales, dando paso a la razón y haciendo a un lado la Fe hacia un personaje considerado por muchos venezolanos como ejemplar y heroico.

Un país digno de llamarse democrático va más allá de mecanismos que simulan inclusión, es la implementación de estos mecanismos en congruencia con el ánimo de la gente, lo contrario es un indicio que algo está fallando. Al tiempo…