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El PSPV PSOE apuesta por las app móvil

App para móviles en campaña política

Que la política está cambiando está claro y lo podemos ver campaña tras campaña: facebook, twitter, foursquare, … y las apps para móvil que fueron tan importantes en la última campaña de Obama para generar contenido y compartir este con todos los simpatizantes.

¿Por qué es importante una app móvil para un partido político?

Si hablamos de EEUU podemos ver que no solo sirven para compartir contenido, estar al día de los actos de campaña y movilizar a todo tu entorno a favor de tu candidato, también sirven para recaudar dinero. Del total de lo recaudado en la pasada campaña entre Obama y Romney, US$6 mil millones de dólares, el 13% se hizo vía móvil ¿os imagináis como sería eso en España?

Apps móviles Obama y Romney
Apps móviles Obama y Romney

Las apps son una herramienta básica en la campaña política y cada vez lo serán más porque el móvil es ya algo imprescindible en nuestras vidas, en pocos años todo girará entorno a él: pagos, identificación, sociabilidad, … Según un estudio publicado por Pew Research en 2010 el 35% de los adultos estadounidenses tiene aplicaciones móviles y una media de descargas de app por usuario de 27, si el dato lo centramos en usuarios de iphone nos vamos a 40 apps según datos de Nielsen.

En este caso os traemos la nueva app que ha desarrollado Minister of Munitions para el PSPVPSOE de Valencia dentro de la estrategia que se ha definido para las europeas. Aquí os dejamos una captura de la app:

App móvil desarrollada para las elecciones europeas de 2014
App móvil desarrollada para las elecciones europeas de 2014

Joan Calabuig afirmó que la app tiene una misión clara “facilitar la participación activa en la vida política del partido y de la ciudad, incluso desde el teléfono móvil”.

Acceso a la app móvil del PSPVPSOE:

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.manageapps.PSOEValencia

https://itunes.apple.com/es/app/psoe-valencia/id691574762?mt=8

 

Artículos relacionados:

Apps electorales  de Antoni Gutiérrez @antonigr

“Hace unas semanas se presentó una aplicación móvil, denominada Consulta 9N, que permite leer cada día cuáles son las principales noticias en relación a la consulta planteada para el 9 de noviembre de 2014 en Catalunya. Esta aplicación gratuita consta de una base de datos de noticias asociadas al tema de más de 1.300 entradas procedentes de 37 medios de comunicación diferentes.”

Nuestra obsesión por el flequillo (de Michelle Obama)

¿Por qué todo el mundo está obsesionado con el flequillo de Michelle Obama? ¿Por qué, incluso, está obsesionado (el equipo de) su marido? Aquellas que optamos en otoño de 2012 por ponernos maxi flequillo nunca pensamos que la Primera Dama de Estados Unidos, Michelle Obama, también había pensado en la misma idea.
www.politico.com
Lo cierto es que ya hemos visto estos días atrás, que el peinado de la Primera Dama tuvo su propia parodia en la cena de corresponsales de la Casa Blanca celebrada en Washington en la noche del pasado sábado. Este “delirio” mediático que ha desatado el maxi flequillo de Michelle Obama quedó perfectamente maridado con el periodismo y la política y que cada año pone a Washington en el mapa de las alfombras rojas made in Hollywood y que se expandió bajo los hashtags #NerdProm y#WHCD.
No ha sido casualidad que el propio Presidente Barack Obama, durante la cena, mostrase fotomontajes de cómo sería su vida con flequillo: “para dar aire fresco a mi segundo mandato decidimos echar mano de alguno de los trucos de Michelle”. Pero estas palabras del presidente sólo han hecho oficial lo que todo el mundo pensaba: el flequillo de Michelle Obama es el sustituto de los brazos de Michelle Obama.
Pero este “delirio” de los medios de comunicación, por el flequillo de Michelle Obama, ya viene de lejos. Todo empezó el pasado 19 de febrero, cuando cumplia 49 años y lo celebró inaugurando su cuenta oficial de Twitter: @FLOTUS (acrónimo de First Lady of The United States). El terremoto mediático comenzó a media tarde, cuando desde su cuenta se tuiteó una foto de la Primera Dama con su nuevo peinado. Las redes se volvieron locas, literalmente. Entre algun@s, la presentadora de Talks Show (y compi de flexiones de la Primera Dama estadounidense en la televisión), Ellen DeGeneres, quien intercambió tuits con @FLOTUS al respecto.
Pocas horas después, el Presidente Barack Obama, declaró ante la prensa lo encantado que estaba con el peinado de su mujer. La Primera Dama bromeó sobre el tema y lo atribuyó a una crisis de edad. Pero los analistas ya interpretábamos su maxi flequillo como un movimiento crucial de nuevo rumbo y visión, realizado tres días antes de que el presidente tomase posesión de su segundo mandato. Si yo misma lo hice para entrar con “buen pie” o “nuevo pie” en los 26, ¿por qué ella no pensó algo así sólo que con el mandato de su marido?
Lo obvio es que no es un flequillo cualquiera sino el flequillo de una mujer que cuenta con una aprobación del 73% entre los estadounidenses (supera en un 20% a su marido) y que pese a su potente currículum realiza básicamente actividades que se esperan de una Primera dama (la lucha contra la obesidad infantil o las ayudas a las familias de los militares ex combatientes).
El “aire fresco” que el presidente destacó desde el primer momento sobre el flequillo de Michelle no es baladí. Ya lo resumió el Washington Post, a propósito de la obsesión por Michelle entre los estadounidenses: “Temiendo que la Casa Blanca haya cambiado a su marido, necesitamos saber que todo esto no le ha cambiado a ella. Esta situación obliga a Michelle Obama a cargar con el peso de lo que Barack Obama fue alguna vez, así como con el de sus propios fallos. A donde no llega POTUS (el acrónimo del Presidente de los Estados Unidos en inglés), se espera que Michelle recomponga rápidamente sus pedazos”.

Creo que tod@s pensamos lo mismo. Nunca unos mechones de pelo habían sido tan efectivos en comunicación política. Eso sí, siempre con estrategia, como debe de ser.

#Obama pillado @barackobama

Si te gusta Barak #Obama (@barackobama)  hablando en público, te resultará muy interesante verle hablando en este vídeo:


Es un discurso de cinco minutos de agradecimiento a los voluntarios de su equipo electoral. Si no fuera el presidente de los Estados Unidos, exhausto al día siguiente de las elecciones del pasado noviembre, le pondríamos un suspenso en presentaciones.

Se coloca delante del micrófono comiendo chicle, se mete una mano en el bolsillo, que deja ahí, y agarra el micrófono continuamente. Dice ahmmm sin parar. La inflexión vocal oscila menos que la de un delfín. Empieza diciendo “so, you guys”, como un estudiante de grado presentando en clase. Su corbata está desarreglada, probablemente a propósito para parecer más cercano.

Habla de sus comienzos en Chicago, y les da un empujón de motivación a todos diciéndoles que son mucho mejores que él entonces. Se emociona en el minuto 03.40 y llora. El discurso no está ni medio construido, con trazos inconexos sobre su experiencia y referencias vagas a las supuestas cualidades del equipo que es la audiencia.

En otro contexto, sería un tipo aburrido y apocado. Compárala con esta, cuando también debería de estar muy cansado:

La diferencia está en la preparación. Si te preparas tu presentación, vas a hacerlo mil veces mejor. Y va a parecer que improvisas, cuando en realidad estás construyendo sobre algo preparado a conciencia. Funciona para todos, incluso para Obama.

¿Foursquare en Política? Compromiso, Fidelización, Cercanía y Trabajo

Foursquare es una red social basada en la localización geográfica y, por tanto, pensada para smartphones que tengan localizador gps y que funcionen bien, parece una obviedad pero es un impedimento para muchos terminales. En Foursquare los usuarios comparten los lugares en los que se encuentran “checkeando” una vez ahí están. La propia red social, premia a los diferentes usuarios con medallas y premios, ficticios, y establece una clasificación de aquellas personas que han visitado un lugar a lo largo del tiempo.

¿Y esto en política para que puede servir?

 

  • COMPROMISO: Foursquare puede ser la herramienta para premiar el funcionamiento y la militancia de los partidos políticos. Todos aquellos que trabajan para un partido político pueden hacer “check-in” cada vez que estén trabajando en la sede del partido. De esta manera se podría ver quiénes son los que realmente están implicados en el partido. Una buena gestión por parte del equipo de comunicación del partido podría hacer de 4square una base de datos para premiar al comprometido. Que cada partido, premie a su manera claro…
  • FIDELIZACIÓN: También puede servir en campaña como instrumento de fidelización, es decir, se pueden insertar tips dentro del “Check-in” con las sensaciones del político en cada acto. Las palabras de agradecimiento y la transmisión de buenas vibraciones pueden ayudar a crear un feeling con el electorado.
  • CERCANÍA: Ver que un político está comiendo donde comiste tu hace unas semanas, compra en la misma tienda que tú o está tomando un café cerca de donde tú vives, transmite una sensación de cercanía muy positiva para el político. A día de hoy estamos en una situación donde los políticos y los ciudadanos están, aparentemente, cada vez más lejanos. Pequeñas acciones como un “Check-In” en lugares “ corrientes” pueden hacer que esa brecha vaya menguando.
  • TRABAJO: Aunque pueda parecer un acto repetitivo, ya que los “primeras espadas” de cada partido salgan constantemente en los medios y estemos totalmente informados de dónde van y qué es lo que hacen, el checkear en cada lugar al que se acude para realizar un servicio al ciudadano o para atender a un determinado colectivo o asociación vecinal favorece tanto la transparencia como la imagen política de este.

¿Puede Foursquare ser un instrumento para la transparencia administrativa?

Sí, con matices, pero sí. Me explico. Todos sabemos la actitud mediterránea tradicional de muchos de nosotros y es prácticamente imposible quitarles el “sanbenito” de poco trabajadores a nuestros funcionarios  pero se debería confiar en su eficiencia y compromiso.

Mediante Check-in se podría mostrar la asistencia al trabajo de los diferentes funcionarios en cada edificio público y así se podría ver si estos asisten a su puesto de trabajo y quienes integran cada equipo funcionarial.

#Obama magnético

Incluso si te gusta Obama, probablemente admitirás que esta intervención y el vídeo que la recoge tienen una inmensa dosis de demagogia. El mensaje es que los millonarios, los banqueros, los republicanos, y los empresarios son malísimos, y que sin el Estado no habría clase media, ni trabajo, ni energía, ni educación, ni sueños cumplidos.

Pero el tipo es un monstruo de la oratoria y, en mi opinión es un factor que le ha ganado unos cuantos miles de votos en las elecciones. Él mismo declara que tiene un “gift”, una habilidad especial para mover a las masas. Lo cual puede ser un problema si este don no está soportado por la capacidad necesaria para después hacer que ocurran las cosas que predicas. O la mayoría necesaria en el Congreso.

Si te fijas en su formación política de antes de ser presidente, es bastante corta: cuatro años de senador. Su formación técnica tampoco es muy allá para ser presidente: doce años de abogado. Lo que le distingue es su magnetismo brutal cuando se pone a hablar a la gente. El mensaje también ayuda: no te preocupes que lo vamos a hacer por ti, el Estado es tu familia y yo tu hermano mayor.

¿Por qué es magnético? Fíjate en cómo maneja lo siguiente en esta intervención:

1. Su inflexión vocal, aunque le queda poca voz al final de la campaña: cambia el tono entre graves y agudos, acelera y ralentiza, y sube y baja el volumen. En esto imita fielmente a Bruce Springsteen, partidario y fuerte defensor de los demócratas.
Si te pones esta grabación desde el minuto 01.20 y la dejas correr junto al vídeo de Obama, parece que han ido al mismo colegio:

2. Las pausas: para el discurso cada vez que quiere remarcar lo que acaba de decir. Añaden interés a su mensaje.

3. La repetición de frases clave, igual que Martin Luther King con “I have a dream”. Obama dice “they need a champion”.

4. El manejo del contacto visual. Engancha a toda la audiencia, asegurándose de mirar a todas las áreas de la sala. Mira desde arriba, porque levanta la barbilla como hace cualquier general que quiera aparecer dominante.

5. Los gestos. Destaca sus puntos más importantes con el movimiento de las manos. Se apoya en el atril, cosa que no debería hacer, pero es probable que le quedaran pocas fuerzas, o que le dé igual porque es Obama y quiere tener un estilo más coloquial.

6. Se cree completamente lo que está diciendo, y le sale del corazón. Si estás convencido de cualquier cosa que vendas, esa pasión por tu producto se transmite a través de tus gestos y de tu voz, y te hace irresistible.

Los Estados Unidos están igual de divididos ahora que después de Kennedy, con extremos que tiran fuerte del centro. En este escenario, para ganar votos necesitas tener algo más que dinero e ideas. Necesitas magnetismo y Obama lo tiene. A raudales.

¿La clave de la campaña de Obama? Actuar y no esperar.

Alabama. Fría mañana de diciembre del año 1955. Una costurera afroamericana llamada Rosa Parks se niega a ceder su asiento a un hombre de raza blanca en el autobús que le llevaba de vuelta a casa después del trabajo. Personas como Rosa Parks tenían claro que las cosas podían cambiar. Que en 1955, ella podía cambiar las leyes de segregación social.

Foto: CNN

Gracias a esta acción de Rosa Parks, un indignado y joven desconocido llamado Martin Luther King, organizó una oleada de protestas contra la segregación en los autobuses públicos que duró 382 días e hizo saber al mundo que él tenía un sueño. Gracias a ese sueño y sobre todo, gracias a comunicarlo de la mejor manera que se puede comunicar algo, repitiéndolo una y otra vez, la primera potencia mundial, tiene hoy en día un presidente afroamericano. Porque en 2008 algo ocurrió, la historia cambió y hablamos de la historia más importante, la historia de nuestro tiempo.

Barack Obama acaba de ser reelegido como presidente de Estados Unidos gracias en gran parte a una campaña que ha durado quizás demasiado, cuatro años desde 2008 (demasiado, si le preguntan a la peque Abigael). Una campaña excelente para una chica de 25 años a la que le han dado la oportunidad de observar desde un lugar privilegiado cómo se trabaja y se busca la confianza y por tanto, el voto a voto, uno por uno, casi 24 horas al día. Por lo que a diferencia de Europa, el voto se busca no se espera. Se planifica no se diagnostica. Es decir, se actúa antes de esperar unos resultados que aquí sólo se diagnostican. Y eso es algo que personalmente, más me ha sorprendido.
Quizás, porque tiene que ver mucho conmigo, con mi personalidad: lanzarme y actuar.

LA CAMPAÑA

El mensaje (La importancia del “You”)

La campaña y estrategia de recaudación, ha centrado su mensaje en historias potentes y reales de la gente común. Motivar a cualquier votante y hacerle sentir que su aportación es lo más importante para la campaña. De ahí la utilización de ese “You” impersonal de no sólo Obama o Biden, sino también utilizado por Bill Clinton. ¿Por qué?. Porque las cifras hablan por sí solas, la candidatura de Barak Obama sobrepasó los 3,5 millones de donantes desde que iniciara su camino hacia la Casa Blanca en 2008. En ese año y esa campaña, el 94% aportó menos de 200$, mientras que este porcentaje fue del 13% en el caso del republicano, McCain, que hay que recordar optó por los medios tradicionales de recaudación.

Optar por el “poco de muchos” como alternativa al “mucho de pocos” ha dado grandes resultados. Estos fondos hicieron posible cuando llegó el momento, poner en marcha una potente maquinaria de marketing directo cimentada en los datos obtenidos a través de las redes sociales.

La enorme fuerza de las imágenes (relato en su uso)

Obama domina como pocos las técnicas de la persuasión también comunicando a través de imágenes. Sigue el famoso método AIDA (Atención, Interés, Desarrollo y Acción) y crea un terreno común con su electorado, llamando su atención sobre problemas cotidianos y creándole imágenes
que le resultan fácil de asimilar, para después captar su interés. Y es lo que ocurre con el uso estratégico de las imágenes en campaña. Hemos sido testigos de ello en los perfiles del candidato y primera dama en Instagram o Facebook (también interesantes pins en Pinterest).

Michelle (la mejor asesora)

Foto: Instagram Obama

Es primera dama desde hace 4 años, aunque desde mucho antes ya despertaba más opiniones favorables que su marido. Precisamente, el equipo de campaña de su marido, ha decidido enviarla a estados cruciales para ayudar a recuperar la ventaja que se redujo a dos semanas de los comicios presidenciales.

“¿Saben qué se siente en esta habitación? Se siente como que estaremos cuatro años más aquí”, dijo Michelle en referencia a un nuevo mandato, ante unos 2,500 espectadores que la ovacionaron en Wisconsin. Algunos, por cierto, esperaron la noche entera en el sitio para verla.

Para entender el papel de Michelle Obama en la campaña de su marido, alguien que la conoce muy bien, Anita McBride, quien dirige su oficina: “Michelle Obama puede dar argumentos que nadie más puede esgrimir en favor de su marido durante la contienda contra el republicano Mitt Romney”.
Una de las partes que Michelle Obama prefiere de la campaña es que ésta le brinda la capacidad de elogiar a su marido sin que la escuche, según dijo al público en Wisconsin. “Así que no le digan cuánto lo amo en realidad… Esto queda entre ustedes y yo”.

Todos los que hemos estado aquí, hemos observado que Michelle Obama es inteligente para los actos de campaña y muestra más entusiasmo ahora que en 2008. Al comienzo de aquella campaña, pareció reacia a hablar en nombre de su marido. En 2012, ha estado más suelta. Los discursos
proselitistas de la primera dama combinan aspectos privados y políticos. Ofrecen vistazos de la vida en la Casa Blanca y revelan motivos por los que se casó con el mandatario, cuyas políticas y carácter defiende apasionadamente. Ha implorado a las multitudes que voten, e instado a familiares y amigos a que hagan lo propio (Recuerden a lo que me refería por ganarse el voto a voto). Ha sido ella quien ha movilizado a las bases del partido demócrata (mucho más dormida que en 2008) y al voto popular.

Sus dotes como oradoras los observamos durante su discurso en la Convención Demócrata. Un discurso que ciertamente, marcó su papel en la campaña.

Mitt Romney (y sus bandazos ideológicos) 

En esta larga campaña electoral (en su caso, ha durado cuatro años, desde que Barack Obama ganó en 2008) los electores no han logrado saber quién es en realidad Mitt Romney, dada su querencia no ya a cambiar su discurso según el auditorio, que también, sino a decir lo mismo y lo contrario, a dar bandazos ideológicos demasiados evidentes. Porque lo más sincero que se le ha escuchado es su desdén hacia el 47% de los estadounidenses que necesitan algún tipo de ayuda pública. Porque de lo poco de sus políticas que ha quedado claro es que bajará los impuestos, sobre todo a los ricos, y esto implica o déficit o desmantelamiento del Estado en la línea del Tea Party. En cualquier caso, más desigualdad garantizada, mayor brecha entre el 99% y el 1%.

En el fondo, Romney ha sido prisionero del frente ultraderechista, populista e irracional, que sufre el Partido Republicano desde hace años y que se ha acentuado tras la victoria de Obama. Ya que la irracionalidad y el partidismo atroz en asuntos capitales (la política fiscal, por ejemplo) se ha
instalado en el movimiento conservador, y porque para muchos estadounidenses el GOP es sinónimo de amenaza, y grave, contra derechos civiles conquistados y por conquistar. Porque Romney jugó primero a satisfacer a los ultras, después a moderarse y finalmente, reclamó a Paul
Ryan. También, porque en los Estados Unidos de hoy es muy difícil llegar a la Casa Blanca siendo un candidato solo para blancos y porque, pese a los muchos decepcionados con Obama, no ha capitalizado el descontento de los que perdieron la esperanza.

Latinos y su “Yo decido”

Foto: Instagram Obama

¿Por qué importa lo que los latinos de Estados Unidos decidan en las urnas tanto?. La primera explicación se basa en pura estadística: los latinos en Estados Unidos son cada vez más. Uno de cada seis habitantes, en concreto y además, representan 16,3% de la población del país, según
reveló el censo de 2010, lo que los convierte en la minoría étnica más numerosa, y se dice que para 2050 podrían alcanzar la marca de 30%. Otra de las razones por las cuales el voto hispano es esencial para los dos partidos, es porque la masa de votantes es, ante todo, joven. Es decir, recién
llegados al sistema político y muchos de ellos elegirán presidente por primera vez en 2012.
Recordemos que por definición, el joven es menos susceptible de tener una filiación partidaria ya establecida. Los consultores políticos lo definimos como un voto “up for grabs”, una expresión en inglés que señala que está disponible para quien quiera competir por conseguirlo.

Parece que es imposible ganar las elecciones en Estados Unidos, sin al menos un 30% de los votos latinos, y Mitt Romney apenas ha llegado al 27%.

Internet, Redes Sociales y la comunidad a favor Obama

Los dos pilares fundaménteles sobre los cuales ha girado la campaña: Blog
http://www.barackobama.com y su propia red social www.my.barackobama.com o MyBO (esta red ha recaudado, como en 2008, más que el candidato republicano y el partido Republicano juntos). Toda esta estrategia 2.0 de Obama en otras redes sociales, se ha orientado en llevar a sus seguidores a estos dos puntos de encuentro.
En cuento a las Redes sociales, Obama ha tenido presencia en todas las redes sociales que le es posible, de esta manera aprovechando cada voto (Facebook, Twitter, Youtube, Instagram, MySpace, Pinterest y hasta redes menores como AsianAve.com o BlackPlanet.com).

El objetivo de esta presencia no ha sido otro que el de movilizar a su electorado e indicarles que MyBO era el sitio en el que debían de estar, para colaborar con la campaña. Se ha querido dar la oportunidad de participar en la campaña a todo aquel que quisiera.

Caso aparte, ha sido el uso dado a Twitter. Twitter ha permitido reacciones rápidas, desde el perfil de Obama se ha respondido en poco tiempo a cualquier declaración de otro candidato sólo unos minutos después de que se hicieran públicas. Twitter ha aportado dos ventajas, responder
inmediatamente y que esa respuesta fuese estudiada durante unos minutos por el equipo de campaña. En una campaña tradicional, el candidato tiene que calcular si merece la pena responder a otro candidato y entrar en su juego o si es mejor centrarse en su mensaje y no responder al rival. No disponer de posibilidades de impacto suficiente (tiempo en TV, radios…) para hacerlo todo, por lo tanto.

Foto: Instagram Obama

My.BarackObama.com por ejemplo, en menos de dos años consiguió un millón de activos colaboradores. Este fue el motor de relaciones sociales casi perfecto, entre cuyos cometidos han destacado por ejemplo: captar fondos para la campaña y movilización y coordinación de voluntarios.

Esta red social similar a Facebook ha permitido a los simpatizantes de Obama, crear su propio perfil, su blog personal o su lista de amigos. Permite la asociación por grupos, la recaudación de fondos, la organización de eventos y todo ello con una interfaz de uso muy similar a Facebook. En
definitiva, MyBO ha dado la oportunidad de sentirse útil a todos sus usuarios, lo que ha generado oleadas de voluntarios para la candidatura, haciendo posible al ciudadano medio sentirse importante en una campaña presidencial americana.

En YouTube, Obama y su equipo han visto la forma de propagar el mensaje que querían trasmitir sin limitarse a escasos 10 segundos (los que te dejan en un corte de informativos). YouTube ofrece al público acceso a todo el discurso, no sólo unos segundos, y acceso las 24 horas del día. Un dato:
50 millones de espectadores pasaron 14 millones de horas viendo vídeos relacionados con la campaña de 2008 de Obama en su canal en YouTube.

Barack Obama hizo un gran trabajo con los videos de YouTube. Orientó los videos para que sonaran todo el tiempo con la misma fuerza que los diez segundos elegidos por los informativos.
Por otro lado, esto le supuso una gran cantidad de publicidad prácticamente gratuita (costes de rodaje y mucho trabajo). Un impacto publicitario en televisión de 50 millones de personas atentas a tus anuncios durante 17 minutos de media, tendrían un coste inimaginable. Y esto es lo que se
consiguió en YouTube.

Bill Clinton y ¿2016?

Su actuación ha sido estratégica desde la Convención Demócrata. Él le aconsejó que presentara a Mitt Romney como vicepresidente, incidiendo en que es símbolo de Wall Street. Desde el huracán ‘Sandy’, ha sido el principal apoyo de Obama en campaña y su intervención le ha dado la victoria en los estados claves de Virginia y Ohio.

¿Y en España?
Puede que no sea hoy ni mañana, pero el partido que no acierte con su estrategia 2.0 lo terminará pagando. Obama entiende la red a la perfección cuando los políticos españoles, salvo excepciones contadas, aún no la entienden en absoluto.

No somos neutrales

Cada día de la campaña electoral norteamericana contiene al menos una oportunidad para aprender algo sobre comunicación política. Por medio de la tecnología, en tiempo real, podemos comprobar las muchas posibilidades de innovación que contienen los actos políticos tradicionales, los debates televisivos, y muy especialmente las redes sociales.

Ésta es una campaña que, sin ser tan revolucionaria como la desarrollada por el equipo de Obama en 2008, resulta apasionante. Lo es en este caso porque, a pesar de que el Partido Republicano haya tratado de clonar el envoltorio trabajado por el Partido Demócrata, resulta inevitable percibir las diferencias entre los dos grandes proyectos de país que se están ofreciendo a la sociedad estadounidense. Es en ese contraste donde sitúo el punto de mi atención, en el hecho de que el marketing –siendo importante– sea lo de menos, en el principio tan antiguo y tan radicalmente moderno de que la democracia no es un lugar para los espectadores, sino un espacio para los ciudadanos.

Y la ciudadanía tiene donde elegir. Allí como aquí, apenas pueden encontrarse semejanzas entre el modelo conservador y el progresista: son distintos los diagnósticos y son muy distintas las propuestas. En aquella cita con las urnas se decide la respuesta frente a retos comparables a los que afronta  también este continente. Retos como la configuración del escenario internacional, la superación de la crisis económica, o la actualización de  las políticas del bienestar…; es lo que tiene compartir un mundo tan interconectado. Por eso lo natural es que simpatice, que me sienta más conectada, con el proyecto que abandera Obama.

El debate entre austeridad y políticas de crecimiento que con tanta preocupación vivimos en Europa también está centrando gran parte de la campaña norteamericana. En ambos casos, las posiciones a favor de una u otra opción están claramente perfiladas. Sin embargo, sus números son diferentes a los nuestros. A este lado del Atlántico, los recortes no dejan de trocear cualquier posibilidad de crecimiento; en la otra orilla, la activación  de los motores del crecimiento está permitiendo que comiencen a cosecharse mejores cifras, fundamentalmente en el empleo. No faltan razones para temer por el futuro de la economía mundial si Estados Unidos regresase al pasado. Si volviesen allí las políticas neoconservadoras que todavía no nos hemos quitado de encima en Europa, podría desencadenarse una depresión económica global sin precedentes.

Del mismo modo, el hecho de que las políticas neocon y los políticos “halcones” puedan volver a ponerse al frente de la primera maquinaria militar, podría desembocar en una etapa de inseguridad comparable a la sufrida internacionalmente bajo el Gobierno de George W. Bush. A estas alturas, y más todavía tras la experiencia de las guerras de Iraq y Afganistán, es vital que el Presidente de la primera potencia armamentística internacional no confunda la fuerza con la violencia. Por lo tanto, como europea, quiero destacar dos razones que a mi juicio hacen más que deseable la victoria electoral de Obama: seguridad económica y seguridad internacional.

Por otro lado, como socialista, creo oportuno señalar la vigencia que tiene para nuestro país, uno de los mensajes que más está repitiendo el actual presidente de los Estados Unidos durante la campaña electoral; y que viene a condensarse en lo siguiente: en un momento como el actual, lo que está en juego es la supervivencia de las clases medias.

Las crisis económicas son invariablemente períodos en los que aumenta la diferencia entre los sectores más ricos y los sectores más pobres de la población. Es entonces –es ahora– cuando más necesario resulta mantener y reforzar las políticas de protección para la gente, y cuando más dañino es recortar ciegamente. Así lo estamos comprobando en nuestro país, desgraciadamente estamos viendo como al desmantelarse el bienestar primero caen los sectores más vulnerables mientras, inmediatamente, se empobrecen las clases medias. Sólo por eso, sólo por la extensión del derecho a la salud que ha desplegado el Gobierno de Obama, en un momento de tantas dificultades, en una nación en la que la sanidad estaba únicamente en manos de las corporaciones y de las aseguradoras, considero que sería justa la victoria del Partido Demócrata en las elecciones de este año.  Pero es que además hay más, es que además de las políticas de gasto están las políticas de ingreso, están los impuestos. Y, como es lógico, en esta cuestión me siento más que ideológicamente próxima al esfuerzo que demanda el Presidente de los Estados Unidos a quienes tienen muchos más ingresos que todos los demás.

Como europea y como socialista, tengo razones para expresar públicamente mi deseo de que sea Obama quien gane las elecciones norteamericanas. Pero también las tengo como mujer. Deseo, como desearé siempre, más igualdad. Deseo que en cualquier país, ninguna condición pueda condicionar el derecho que tiene todo ser humano a desarrollar, plenamente, su proyecto vital en libertad. Es verdad que este nunca ha sido un camino fácil y que en todos sitios hay resistencias al cambio; resistencias intransigentes y duras, que por jugarse sus privilegios no se andan con remilgos para recurrir a los peores miedos con todos sus medios. Pero también es cierto que el Gobierno de Obama ha dado sólidos pasos en la buena dirección, y que bien pueden continuar progresando en la tarea si logran la el resultado que merece.

Artículo publicado en eldiario.es

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Tres debates presidenciales, tres finales, una certeza, lo importante no es ganar sino no perder

1960. “Algunos observadores políticos afirman que en el famoso debate televisivo entre Kennedy y Nixon en el año de 1960, el contraste entre la obvia vitalidad de Kennedy y el cansancio de Nixon (sumado a su poco expresividad habitual) tuvo más importancia que todo lo que dijeron (Davis, F. ‘La comunicación no verbal’ 57)”.

22 de Octubre de 2012. 60 millones de telespectadores ante el televisor (con un dispositivo móvil en la mano) y un empate en las encuestas, es el panorama que se encontraban Mitt Romney y Barack Obama en el cuarto y último debate de esta campaña electoral, el tercero presidencial. Si lo
último que recuerdas es la primera sensación que dejaste, Romney recuerda al hielo, empezó frío con la cuestión del debate, política exterior. Además, Obama comenzó enumerando éxitos (real) y comparándolas con lo que no hará Romney (fracaso potencial). Tradicionalmente, la política exterior era un tema fundamental para llegar a la Casa Blanca pero la crisis ha cambiado hasta esto.

Con una victoria en cada uno en los dos debates realizados, el presidente de Estados Unidos Barack Obama y su rival republicano Mitt Romney se han vuelto a ver hoy las caras ante las cámaras de televisión, en el último duelo dialéctico que se ha celebrado en Boca Ratón, Florida. Apenas faltan dos semanas para las elecciones del 6 de noviembre y los analistas coinciden en que Obama partía como favorito en este último, de los tres debates, de 90 minutos que se ha centrado en política exterior. Hasta la fecha, Romney ha dado pocos detalles durante la campaña electoral sobre sus planes en esa materia. Con todo esto, la carrera hacia la Casa Blanca sigue muy ajustada ya que según todas las encuestas nacionales, ambos candidatos están prácticamente empatados. También en varios de los estados más disputados como Florida, uno de los denominados “swing states” (estados de voto cambiante), la brecha entre Obama y Romney se ha ido cerrando en las últimas semanas (coincidente con el segundo y tercer debate debate). En cuanto a los memes, los temas decisivos en las elecciones suelen ser la economía y el mercado laboral. Pero en esta ajustada carrera, la política exterior también tiene más importancia de lo que se creemos.

Foto: Reuters

En este tercer debate, el cruce dialéctico se ha centrado sobre el papel de Estados Unidos en el mundo, la política de seguridad en Afganistán, Irán, Oriente Próximo y el desafío de China como potencia en ascenso. Hasta la fecha, Romney ha conseguido puntos en el ámbito económico, pero en política exterior no tiene prácticamente ninguna experiencia, a diferencia de Obama que ya sabemos utiliza la estrategia de confrontar con Romney sólo cuando él interviene y al final de la misma para así dar la única opción a Romney de contestarle y de este modo, no tener el tiempo total para lanzar su mensaje. Las meteduras de pata en los viajes al extranjero de este verano y en el segundo debate televisivo de hace una semana subrayaron esta carencia del republicano. En el segundo duelo televisivo con formato talk-show, Romney acusó falsamente a Obama de no haber calificado de un acto terrorista el ataque contra el consulado estadounidense en la localidad libia de Bengasi.

En cuanto al formato, la comunicación no verbal se ha centrado sobre todo en las manos y como no, en las expresiones de la cara y la dirección de la mirada, ya que han permanecido sentados frente al público y el moderador (mismo formato que el debate de vicepresidentes).

No obstante, el último debate no era para Obama determinante. En el primer debate el 3 de octubre, centrado en cuestiones económicas y de política interior, el presidente sorprendentemente compareció débil y cedió terreno a Romney. La campaña demócrata ya había recordado antes de este primer “cara a cara” que Obama llevaba cuatro años sin debatir, a diferencia de Romney, que durante las primarias republicanas participó en más de una decena de debates.

Lo cierto es que el presidente estuvo cabizbajo en algunos momentos del debate, nervioso al principio y le costó transmitir las propuestas para un segundo mandato que ha venido repitiendo desde hace meses en mítines y actos de campaña . En el segundo cara a cara el martes de la semana pasada, el mandatario ganó el terreno perdido con el aplomo de sus intervenciones. En este segundo cara a cara, los candidatos compitieron por temas como la educación, el sistema financiero, Oriente Medio y la bajada de impuestos.

Foto: Reuters

“Presidente, ¿ha mirado su pensión?, preguntaba Romney. “No, no es tan alta como la tuya”, respondía Obama. Con frases como esta, la audiencia pudo asistir a un combate más agresivo entre los dos candidatos, lleno de ironía y con la guardia alta. Se esperaba, sin embargo, que el tercer debate sea menos duro, pues las diferencias en el terreno diplomático son menores entre ambos candidatos. El debate ha marcado, no obstante, el inicio de la recta final de la campaña electoral en donde Obama realizará una visita relámpago el miércoles y el jueves, a cinco de los “swing states”, que podrían hacer decantar las elecciones.

Y ahora, ¿qué?

Posiblemente el 6 de noviembre se demostrará que quien gana debates, no necesariamente gana elecciones. Los investigadores sobre los efectos de los debates electorales encuentran una gran dificultad para establecer conclusiones sólidas sobre ello. Esta dificultad radica, por una parte, en la enorme variedad de condiciones (contexto político y social, escenario, panorama de audiencias, etc.) en las que se celebran los debates, lo que impide la extrapolación de resultados de estudios puntuales. En segundo lugar, los debates constituyen sólo una información más de las múltiples a las que un votante se expone en campaña electoral. De ahí que resulte muy difícil identificar cuál ha sido exactamente el efecto del debate, más cuando son los políticos y no los investigadores quienes controlan las condiciones de la celebración del debate, algo que impide incluir determinadas variables en un análisis. Uno de los efectos más contundentes de los debates electorales es la atracción de audiencias masivas.

Los debates refuerzan las tendencias políticas de la audiencia. Se cumple, en los debates electorales, la teoría del refuerzo ligada al proceso de percepción selectiva: la gente se expone al debate prejuiciada por sus propias tendencias políticas. Ve lo que quiere ver. Como consecuencia, los
telespectadores traducen las informaciones en evaluaciones que coinciden con sus disposiciones políticas principales: percibe que quien ha ganado es su candidato y discute sobre ello con gente que tiene la misma orientación política.

Pero la investigación afirma también que, superada la percepción selectiva, el votante puede dar la victoria del debate al candidato ajeno, sin que eso se traduzca en un cambio de voto. Ejemplo paradigmático de esto son los resultados tras el debate entre Mondale y Reagan en 1984: el 61% dio
la victoria a Mondale, juicio no reflejado luego en los resultados electorales. Por último, los debates influyen en los indecisos, congelando la campaña en favor del candidato más carismático, que será quien se lleve a éstos.

Los debates tienen además otros efectos. Establecen la agenda del público: los temas que salen a debate son aquellos que luego la gente considera más importantes. Además, incrementan el conocimiento que la gente tiene de la política. Ahora bien, los resultados parecen sugerir que la agenda de temas de los contrincantes no coincide con la agenda de los ciudadanos sino de los periodistas o partidos políticos. Por último, los debates modifican las imágenes del público sobre los candidatos. Qué de la imagen de los candidatos pueda afectar en el futuro al voto (a los comportamientos) es una cuestión sobre la que la investigación en comunicación política no ha conseguido todavía orientaciones, al menos clarificadoras. Me reitero, posiblemente el 6 de noviembre se demostrará que quien gana debates, no necesariamente gana elecciones.

6 puntos sobre el debate entre Paul Ryan y Joe Biden

 

Presión: los dos candidatos entraron el debate con muchas presión, Ryan tenia que mantener el momento de Romney y Biden tenia que pararlo.

Biden: ¿luchador o demasiado agresivo? Entre los analistas políticas es casi unánime que fue demasiado agresivo, por supuesto fue demasiado agresivo y incluso maleducado según a los Republicanos, pero para la base Demócrata, fue un luchador en un momento que hacia falta.

Gran ganadora de la noche fue la moderadora Martha Radditz que gestionaba bien a los candidatos y tenia preguntas difíciles y relevantes. Sobre todo lucia en sus preguntas sobre la política exterior, su especialidad.

Mujeresson votantes muy importantes, unos 10 millones más mujeres votaron que hombres en 2008. Hacia falta una lucha para que la comisión de debates incluyeron moderadoras femeninas y Raddatz comprobó que merecía el nombramiento.

El aborto: Y Raddatz no tenia miedo de preguntar a los dos candidatos Católicos su posición sobre el tema tan sensible y importante para las mujeres: el aborto. Ryan mostró una evolución como Romney: en el pasado ha sido absolutamente en contra del aborto incluso para incesto, violaciones o la salud de la madre y en el debate hablaba de permitirlo para esas excepciones.

Encuestas: según al fivethirtyeight blog de encuestas del NY Times, las encuestas dan un empate o una ligera ventaja a Biden después del debate. Aún más que los debates presidenciales, los debates entre los candidatos vicepresidentes no suelen cambiar las encuestas entre los dos candidatos presidenciales. Pero, en este elección hay muy poco indecisos, entonces, aminar el base es el elemento imprescindible y con eso, Biden ha hecho muy bien su tarea.

A la Luna (JFK)

 

Foto: US Embassy New Delhi

JF Kennedy era un tipo con un magnetismo disparado, con su peinado permanente de presidente rebelde, si eso es posible, su sonrisa apreciativa, y su mueca de niño malo que te daba confianza instantánea. Esta semana hace 50 años hizo su famoso discurso en Houston en el que garantizó que los americanos pondrían un hombre en la luna en la década de los 60, algo increíble si piensas que el poder computacional de la NASA entonces no llegaba al que tienes ahora en tu Smartphone:

Parte de su atractivo estaba en su facilidad para hablar en público, y en este discurso la aprovecha bien. Lo mejor que hace es usar su voz como un pincel con el que nos dibuja lo que está diciendo. Hace unos cambios de volumen magistrales, remarcando sus puntos clave por ejemplo en 03.40, 04.58, o 16.03. Esto aporta un nivel de entusiasmo contagioso, a pesar del calor que debía de estar pasando, a lo que se refiere al final y que puedes ver en el continuo secado de sudor que se hacen los de su séquito.

 
Sube y baja el tono constantemente, aunque sus frases terminan todas igual y a veces resulta tedioso. Probablemente haga esto porque lee el discurso. Además lee bastante mal, hablando cuando está leyendo. Idealmente, lees una línea en silencio, levantas la vista, y la sueltas. A continuación lees la siguiente en silencio, y vuelves a mirar al público para contársela. Así el hecho de leer pasa desapercibido. Igual no se lo había repasado bien porque Marilyn le había robado tiempo la noche anterior, y entre la luna y ella se decidió por ella. De todos modos, es un discurso de 18 minutos, difícil de memorizar. Pero cuando alguien te lee en público, desconectas. Fíjate en la diferencia al final, cuando deja de leer para decir que está decidido a conseguir lo que les ha planteado (16.19). Su magnetismo se multiplica por siete y queremos seguir escuchándole.
Otras cosas que podía haber hecho diferentes:

 
1. Agarra el atril constantemente. JFK no necesitaba parapetos, pero esta es la sensación que puedes dar cuando te agarras al atril en vez de usarlo como un soporte para tus notas. Y cuando lo agarras, tiendes a inclinarte sobre él (08.55), reduciendo la fuerza de tu voz. Además de protegerte, eliminas la capacidad de expresión de tus manos.

 
2. Mira a su izquierda bastante más que a su derecha. Los de la derecha igual no estaban muy contentos. A lo mejor eran republicanos.

 
3. Utiliza un gesto que luego copió Bill Clinton, el JFK de los 90. Junta los dedos índice, medio, y pulgar, como si estuviera metiendo una tarjeta de crédito en un cajero. Míralo por ejemplo en 01.56, 03.50, 04.40, o 11.56. A los americanos les encanta este gesto, aunque yo creo que simplemente reduce su capacidad de expresión con las manos. Puede que fuera una manera de transmitir fuerza, indicando que puede apretar lo que se proponga.

 
4. Pierde una gran oportunidad de encandilar a la audiencia desde el minuto 15.00, cuando empieza a dar un montón de cifras describiendo el cohete y otros aspectos del proyecto. Si te las aprendes, el público se queda maravillado porque parece que sabes mucho más de lo que en realidad sabes. Es más difícil recordar cifras que palabras, pero es muy sencillo recordar dos minutos de números e impactar a tu audiencia.
Aprovecha el discurso para remarcar el mensaje por el que siempre se le recuerda: los americanos podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos si trabajamos juntos. “Elegimos ir a la luna porque es difícil” (08.43), en línea con “no preguntes lo que tu país puede hacer por ti…”.

 

Estés de acuerdo o no con su política, se echa de menos a líderes como este, capaces de convencer hablando.