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“Lo de las tarjetas de Caja Madrid resulta obsceno”

Entrevista en la Revista Tiempo, por Cristina de la Hoz (10 de octubre de 2014).

Cristina Cifuentes. Delegada del Gobierno en Madrid. Se felicita de que podemos haya contribuido a disminuir la conflictividad social, aunque eso no le ha quitado tanto el sueño como la investigación que ha culminado con la detención del pederasta de Madrid. No quiere especular sobre las quinielas que la sitúan en la candidatura a la alcaldía de la capital o a la presidencia de la comunidad.

“Lo de las tarjetas de Caja Madrid resulta obsceno”

ccifuentes_tiempo_ Paco Llata¿Llamar a Ada Colau filoetarra no ataca a su dignidad?
En ningún caso he dicho que la señora Colau sea de ETA ni que tenga nada que ver con ETA. Me refería a que había personas en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) que habían tenido y tenían relaciones con determinado entorno del mundo etarra, como Doris Benegas, abogada de la PAH en Valladolid, o Stop Desahucios Vizcaya. Con su demanda deduzco que busca publicidad y una indemnización. Alega que, como consecuencia de lo que supuestamente dije, ha sufrido insultos y amenazas. Me gustaría que diera un paseíto por mi cuenta de Twitter para ver las amenazas de muerte directas que he estado recibiendo a lo largo de estos dos últimos años y que cada vez que ella cuelga un tuit con mi nombre, yo vuelvo a recibir.

Le ha tocado lidiar con el 15-M, Rodea el Congreso, las marchas de la dignidad… ¿Cree de verdad que son movimientos desestabilizadores o hay que sacar lecciones de ellos?
No se puede generalizar. El 15-M tiene poco que ver con movimientos que sí son desestabilizadores como Izquierda Castellana, las Coordinadoras Antifascista o Yesca. En las más de 10.000 manifestaciones que ha habido en los dos años y nueve meses que llevo en el cargo hay que diferenciar el derecho legítimo y constitucionalmente protegido que tiene cualquier ciudadano a salir a la calle a protestar de las manifestaciones que tenían intención de provocar violencia, altercados y desestabilizar. Ahora ya no hay 15-M, está Podemos. El hecho de que participe en el sistema ha contribuido en gran medida a que disminuya la conflictividad. En ese sentido, ha sido positivo que, y esto lo digo irónicamente, se hayan convertido en casta. Ahora todos somos casta.

La conflictividad en las calles se traslada ahora a Barcelona. ¿Ha faltado pedagogía en Cataluña?
Hay un buen número de catalanes que, incluso estando en contra de la independencia, respaldan la consulta. Creo que ha faltado explicar por qué se está en contra del 9-N, ha faltado explicar bien por qué es ilegal y no se debe llevar a cabo. La pedagogía nunca sobra.

¿Qué tal duerme desde la detención del pederasta de Ciudad Lineal?
Muchísimo mejor. Es la única cosa desde que soy delegada del Gobierno que de verdad me ha quitado el sueño. He pasado noches en vela, porque entiendo la preocupación de los padres y porque un depredador sexual suelto, activo y agresivo es una de las peores cosas que puede haber.

¿Es posible que haya cometido más delitos de los que se le imputan?
Sin duda, porque en este tipo de agresiones hay niñas que no se atreven a decírselo ni a sus padres y también porque hay familias que prefieren no denunciarlo. La Policía no descarta que este delincuente haya podido cometer algún otro delito.

¿Tiene recorrido la denuncia que ha presentado contra Interior y contra la Delegación del Gobierno por relegación de secretos?
El abogado ha llegado a acusar al ministro de crear alarma social con una rueda de prensa que fue impecable. Los datos que dio estaban hablado con la propia jueza con el objetivo de tranquilizar a la población. No se aportó ningún dato que no se pudiera dar. Espero que se le castigue con todo el peso de la ley.

Que en todo no excedería de veinte años de prisión. ¿Se deben repensar las penas para este tipo de delincuentes no reinsertables?
Ni se reinsertan, ni se quieren reinsertar y, de hecho, la gran mayoría reincide. En el nuevo Código Penal en tramitación parlamentaria se contemplan iniciativas como la prisión permanente revisable para pederastas en el caso de que haya un resultado de muerte. También la posibilidad de que cuando salgan del sistema penitenciario se les pueda hacer un seguimiento médico y de otro tipo. Soy partidaria de alargar las penas a los delincuentes sexuales contra los menores. No creo que nadie cumpla ante la sociedad y ante su víctima con una pena de seis años.

El anuncio de la detención permitió que la dimisión de Alberto Ruiz-Gallardón fuera portada solo de un día.
He oído que se hizo para encubrir la dimisión del ministro y he de decir que es rotundamente falso. Sabíamos que la detención podía producirse en cualquier momento, pero eso lo determinan exclusivamente el equipo de investigación, la jueza y la Fiscalía.

¿Comparte la opinión de que se administró mal la retirada de la reforma de la ley del aborto hasta el punto que la única salida de Gallardón era la dimisión?
No se si era su única salida. Cuando se gobierna hay un plus de responsabilidad. A veces se toman decisiones impopulares, con costes electorales, pero hay que gobernar pensando en la mayoría. En un tema tan sensible, que afecta a cuestiones no solo políticas o jurídicas sino también a las convicciones personales, el Gobierno tiene la obligación de buscar el más amplio consenso social posible.

¿Cuántas veces le han preguntado si va a ser usted candidata a la alcaldía de Madrid o a la presidencia de la comunidad?
Es una pregunta recurrente y lo malo es que la respuesta también lo es, pero debo ser muy convincente. Esta cuestión se abrió demasiado pronto. Llevamos más de un año hablando de esto. Creo que a los ciudadanos no les importa este debate endogámico, sino que les resolvamos los problemas, trabajemos y gestionemos. Y por encima de los candidatos, lo importante es el proyecto.

Ignacio González ha apostado por hacer tándem con Esperanza Aguirre. ¿Es la que más tirón tiene para el Ayuntamiento de Madrid?
Sin duda alguna. Creo que es uno de los principales activos que tiene el PP en Madrid y le avala toda su trayectoria, pero la elección de los candidatos la debe realizar, al margen de las preferencias personales, el comité electora.

¿Podemos atribuir las palabras de Gonzáles a una mala relación entre ustedes por sus choques institucionales?
En absoluto. Los choques institucionales son inevitables aunque estemos en el mismo partido. Si González hubiera dicho cosas diferentes hubiera sido verdaderamente sorprendente. Ha sido vicepresidente de Esperanza Aguirre, su delfín, su mano derecha y sigue siéndolo. Y en el Partido Popular, igual. Ella es la presidente y él su secretario general. Ese tándem es evidente, lleva años funcionando al menos los últimos diez años.

¿Y es posible un tándem González-Cifuentes o Aguirre-Cifuentes?
No voy a especular sobre candidaturas. Lo tendrá que decidir el comité electoral. Espero que se elija a las personas que no solo defiendan nuestro proyecto político, sino que tengan una mayor valoración del ciudadano. Sería absurdo que el PP presentara un candidato o candidata sin posibilidades de ganar. Yo no estoy en ninguna carrera, no quiero que nadie me vea como rival. Me dedico exclusivamente a mi trabajo y sería deseable que todo el mundo se centrara en sus responsabilidades dejando cualquier otro debate al margen.

Hasta los sondeos más optimistas dicen que es imposible que el PP revalide sus mayorías absolutas en Madrid.
No he visto esas famosas encuestas de las que todo el mundo habla, que, en todo caso, tienen un valor relativo. Al final los únicos sondeos que valen las elecciones y sabemos, por las europeas que hay un grado de desafección muy importante en buena parte de nuestro electorado. Ese debe ser el objetivo: recuperar la confianza de los ciudadanos que votaron al PP en las locales y autonómicas de 2011, que por las razones que sean, han perdido su confianza en el PP.

¿Por corrupción también?
Ha influido todo. En un contexto de crisis económico y de paro la corrupción política contribuye a deteriorar la relación entre los políticos y nuestros representados, y que nos ven como parte del problema y no de la solución.

Y lo último ha sido las tarjetas black de Bankia.
Me parece indignante porque estamos hablando de una caja rescatada con dinero público. Resulta obsceno que personas con sueldos astronómicos recibieran de forma opaca una media de 5.000 euros al mes, cantidad que yo no gano.

¿Deben salir del PP los miembros de su partido que han usado esas tarjetas?
Para empezar deberían devolver el dinero. Alguno ya lo ha hecho, como Rodrigo Rato. Pero este tipo de comportamiento no debería ser aceptado en los partidos. Habrá que ver qué personas y en qué medida se han aprovechado de esa situación porque, de entrada, puede haber delito fiscal. Si se demuestra que eso ha ocurrido, que esas personas han recibido esos ingresos de manera opaca, el partido debería pronunciarse.

DE LA DELEGACIÓN AL ESTRELLATO POLÍTICO
Hay un antes y un después en la vida de Cristina Cifuentes (Madrid, 1964) desde que un accidente en Madrid el año pasado estuvo a punto de costarle la vida. De aquel hecho aún le quedan algunas huellas físicas, como la marca de traqueotomía a la que tuvo que someterse, pero también internas. Por eso, cuando dice algo tan poco creíble en un político como que no tiene ambiciones, explica que se limita a trabajar y a disfrutar de lo que hace día a día porque no tienen mucho sentidos lo cálculos a largo plazo. Sin embargo, es una de las figuras emergentes del PP de Madrid en un momento en que se habla de revelos. Lamenta que cada vez que le preguntan al respecto “siempre te sacan las vueltas, te colocan en disparadero”. Nunca un delegada del Gobierno ha sido tan conocido, en buena medida porque le ha tocado un mandato conflictivo. “Me he tenido que acostumbrar” a todo tipo de demandas y de querellas, “y yo no soy aforada”, puntualiza. Quién sabe, quizá algún día lo sea.

Madrid: Libertad y Seguridad

Conferencia pronunciada en el Fórum Europa, titulada “Madrid: Libertad y Seguridad”.Forum Europa

I.- INTRODUCCIÓN
Decía Kennedy en uno de sus discursos que la responsabilidad del gobernante “es tomar decisiones, porque gobernar es elegir”.
Por eso, cuando hace dos años y medio el Partido Popular recibió la confianza de los ciudadanos para asumir el Gobierno:
Tuvimos que optar entre los intereses partidistas y España, y elegimos España, cosa que otros no hicieron ni antes ni ahora.
Tuvimos que elegir entre el conformismo de dejar las cosas como estaban, o el difícil reto de acometer reformas socioeconómicas imprescindibles, pero generadoras de descontento social, y elegimos el reto del cambio estructural y sus inevitables y negativas consecuencias electorales.
Tuvimos que decidir entre la irresponsabilidad de continuar gastando sin límite, o el compromiso de sanear la economía para evitar la bancarrota, y nos inclinamos por el compromiso del rigor y la estabilidad  presupuestaria.
Porque la política no es estar, es enfrentarse a los problemas y tratar de resolverlos. Es erradicar cualquier forma de corrupción, eliminar clamorosas desigualdades y ofrecer a todos, y especialmente a los jóvenes, un futuro esperanzador en su país. Es, en definitiva, adoptar las decisiones necesarias para avanzar hacia una España mejor, pese a que ello conlleve costes electorales.  Así lo entendemos en el Partido Popular.
En la segunda fase del Gobierno de Mariano Rajoy, en la que ahora estamos, podremos llevar a cabo aquellas medidas de nuestro programa electoral que tuvimos que aplazar, como la reforma fiscal y la bajada de impuestos, entre otras.
Porque consideramos que el programa electoral es un contrato suscrito con los ciudadanos, que hay que cumplir en cuanto las circunstancias lo hagan posible.
Para responder a los graves problemas socioeconómicos que nos situaban al borde del rescate,  el Partido Popular ha llevado a cabo el mayor proceso transformador de la historia reciente de España, y lo ha hecho en solitario, y en las circunstancias más difíciles de las últimas décadas.
El proyecto reformista del Partido Popular ha abordado la transformación económica y social de España desde una perspectiva integral, lo que ha supuesto la adopción de medidas en todos los ámbitos  para aumentar la competitividad económica, incrementar la transparencia, regenerar la vida política, luchar contra la corrupción, dinamizar el crédito y modernizar la Administración. Y eso es algo de lo que todos los militantes del Partido Popular debemos sentirnos orgullosos.
Este proceso transformador, que ahora empieza a dar sus frutos tímidamente,  no ha sido el resultado de la improvisación, sino del desarrollo de políticas coordinadas y coherentes que responden a modelos sostenibles impulsados desde los diferentes ámbitos y niveles de Gobierno.

II.- EL MODELO DE SEGURIDAD DE MADRID
Partiendo de este criterio, como delegada del Gobierno de España he querido contribuir también  al proceso transformador, impulsando desde el año 2012 un nuevo modelo de seguridad para Madrid, basado en la convicción de que una ciudad segura es más competitiva como espacio económico, más atractiva como destino turístico, más relevante como centro inversor, más idónea para generar empleo y, sobre todo, más grata como lugar para vivir y convivir. Sin seguridad no hay, desde luego, libertad: son dos caras de una misma moneda.
Nuestra política de seguridad ciudadana ha respondido, por ello, a un modelo propio,  de carácter integrador, en el que nadie está excluido y en el que todos los agentes sociales participan activamente: desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, hasta los ciudadanos, instituciones y asociaciones.
Sólo así puede funcionar eficazmente un modelo  basado en los principios de prevención policial, participación ciudadana y colaboración institucional que, pese a la situación de crisis que vivimos, ha conseguido disminuir la criminalidad en la Comunidad de Madrid durante 2013 en un 3´7%, llegando hasta el 4´35% en la capital de España.
De hecho, en 2013 se cometieron en la Comunidad de Madrid casi 15.000 delitos y faltas menos que en 2012. Y en el primer trimestre de 2014 seguimos disminuyendo la criminalidad, registrándose casi 1.000 delitos y faltas menos, respecto a igual periodo del año anterior.
Permítanme que, en este punto, felicite expresamente al  Cuerpo Nacional de Policía y a la Guardia Civil por su extraordinaria labor tanto en la mejora de la seguridad ciudadana como en la defensa de las libertades públicas.
El modelo de seguridad de Madrid se estructura en cinco líneas estratégicas, a las que me referiré brevemente:
La primera, reforzar la cooperación con los Ayuntamientos y la coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Porque creemos en la colaboración con instituciones y ciudadanos y en un modelo de gestión de la seguridad descentralizado, desde 2012 hasta hoy hemos celebrado 400 Juntas y Consejos Locales de Seguridad, la mayoría en pequeños y medianos municipios de la región. Como resultado de las mismas, en algunas localidades madrileñas la delincuencia ha descendido más del 20%.
La segunda línea estratégica del modelo de seguridad de Madrid se centra en el reforzamiento  de la policía de proximidad, es decir, una policía que está presente y recorre las calles y, especialmente las zonas sensibles, para evitar la comisión de delitos.
Ha sido esencial, en este apartado, la reorganización de efectivos y la puesta en marcha de la Unidad de Prevención y Reacción de la Policía Nacional (UPR), que desde 2012 ha llevado a cabo en Madrid 235.371 actuaciones, con más de 4.000 detenidos.
En tercer lugar, el modelo de seguridad de Madrid presta una especial atención a la delincuencia organizada y a las tipologías delictivas que se desarrollan en zonas concretas de la ciudad y que castigan a los sectores económicos y sociales más vulnerables.
Me estoy refiriendo a las bandas criminales que tienen ramificaciones en el conjunto de la Comunidad de Madrid y también fuera de ella; al narcotráfico, que causa un gran daño social; a los butroneros y aluniceros, que castigan al sector del comercio, o al proxenetismo, estrechamente vinculado, las más de las veces, con la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. También me refiero, por supuesto, a ámbitos urbanos con una especial problemática, como la Cañada Real, el polígono Marconi o Lavapiés.
El balance de actuaciones desde 2012 ha sido muy positivo: 518 grupos criminales  desarticulados, con 3.978 detenidos en toda la Comunidad; 96 grandes operaciones contra la droga en la Cañada Real, con 1.927 detenidos y 13 clanes del narcotráfico desarticulados; 68 organizaciones criminales dedicadas al tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual desmanteladas, buena parte de las cuáles operaban en el Polígono Marconi; y desarrollo de un Plan específico de seguridad para el barrio de Lavapiés, que ha reducido la delincuencia en más del 2%.
Este conjunto de actuaciones ha contribuido, sin duda, a que el pasado año se cerrara con un descenso de la delincuencia violenta en Madrid del 11%, y un balance con 11 homicidios menos que en 2012. Madrid es una ciudad muy segura. De hecho, la tasa de homicidios por 100.000 habitantes está por debajo de otras grandes capitales, como Londres, París, Roma o Berlín. En un ranking de 38 ciudades, Madrid ocupa el puesto 32.
Pero un modelo de seguridad quedaría incompleto si se centrara únicamente  en la persecución del delito y de los delincuentes, olvidándose de la prevención educativa y de la participación social.
Por ello, nuestra cuarta línea de actuación se centra también en la educación para la seguridad, con el fin de evitar que los ciudadanos sean víctimas de delitos. Hemos potenciado, con este fin, los programas dirigidos a jóvenes y mayores, que han contado con más de 14.000 asistentes.
Como quinta y última línea estratégica del modelo de seguridad de Madrid, me referiré a la participación ciudadana.
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad necesitan conocer de primera mano las inquietudes de los ciudadanos, los riesgos de las empresas, las amenazas que sufren los colectivos más vulnerables, y para ello debemos mantener canales de comunicación permanentes.
Por eso en 2013 duplicamos el número de actividades de participación por parte de Policía Nacional y Guardia Civil, hasta llegar a día de hoy a un total de 20.000 reuniones y actos de diverso tipo.

III. LOS RETOS DE LA SEGURIDAD
Nuestra política de seguridad no concluye con la determinación de un modelo propio, sino que se fija nuevos retos para adaptarse a la realidad social de cada momento y actuar con mayor eficacia.

Son cinco los retos que estamos abordando ya:
El primer reto es potenciar la lucha contra los ciberdelitos, Nuestra postura es de tolerancia cero con el uso delictivo de Internet y las redes sociales, lo que se ha traducido en un incremento del 40% en las operaciones relacionadas con la investigación tecnológica desde 2012.
El segundo reto es evitar la implantación de las bandas latinas en Madrid, un objetivo que hasta ahora hemos conseguido con la detención desde 2012 de 433 personas relacionadas con estos grupos. Para continuar luchando eficazmente contra las bandas latinas, vamos a impulsar los trámites de revocación de la residencia  y las órdenes de expulsión del territorio nacional de los miembros de estas organizaciones criminales, en aplicación de las leyes orgánicas  sobre Derechos y Libertades de los extranjeros en España y  de Protección de la Seguridad Ciudadana. Insisto: hablamos única y exclusivamente de los delincuentes que pertenecen a estas organizaciones criminales.
Nuestro tercer reto es mejorar las dependencias en las que prestan su servicio público las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, potenciando para ello la colaboración con los ayuntamientos y otras instituciones.
En cuarto lugar, nos fijamos como reto  incrementar  los programas de carácter preventivo, para evitar la progresión de nuevas conductas antisociales, que incurren incluso  en tipologías delictivas. Vamos a hacer un plan específico  para prevenir  el racismo en el deporte,  en colaboración  con la Liga de Fútbol Profesional y los colegios de Madrid.
Por último, nuestro quinto reto es adecuar permanentemente el modelo de seguridad de Madrid para hacer frente con eficacia a las nuevas tipologías delictivas, de tal manera que podamos seguir reduciendo la criminalidad.

IV.- DERECHOS FUNDAMENTALES Y LIBERTADES PÚBLICAS
Junto a la seguridad ciudadana, a la que acabo de referirme, el segundo gran ámbito de actuación de la Delegación del Gobierno en Madrid tiene que ver con el ejercicio del derecho fundamental de reunión.
Estamos viviendo una crisis y un proceso de recuperación socieconómica difícil, en el que los españoles han tenido que hacer frente a muchísimas dificultades y sufrimientos y, como es lógico, esas tensiones se han trasladado a la calle que, en el caso de Madrid, y como si de un termómetro de la tensión social se tratara, vio multiplicado en 2012 y 2013 el número de manifestaciones.
El derecho de reunión y manifestación, al tratarse de un derecho fundamental y pieza clave de la democracia, goza de la máxima protección constitucional.
Hay tres aspectos de su regulación que no deben olvidarse: la Constitución, en su artículo 21, protege el derecho de reunión pacífica y sin armas;  el ejercicio del derecho de reunión no necesita autorización previa, requiriéndose únicamente una comunicación en tiempo y forma, y una manifestación sólo puede prohibirse “cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes”.
Se trata de un criterio exclusivo y excluyente, y no hay ninguna otra razón legal que legitime a la autoridad para impedir el ejercicio del derecho de reunión pacífica. Subyace, sin duda, a este marco legal, el espíritu del legislador constitucional de impedir la arbitrariedad de los poderes públicos, y la autorización, o no, en virtud de la ideología imperante en el Gobierno de cada momento.
Estos han sido los criterios que han guiado  mi actuación en esta materia, desde el convencimiento de que sólo hay algo más desestabilizador para la democracia que una sociedad convulsa, y es una sociedad amordazada a la que se exija para manifestarse cualquier tipo de requisito no previsto en la ley.
Partiendo de este criterio, desde enero de 2012 hasta el 31 de mayo de 2014, se han celebrado en la Comunidad de Madrid 9.179 manifestaciones que, salvo contadas excepciones, han sido pacíficas.
Hay que destacar, sin embargo,  que en 2014 han descendido de manera notable tanto  el número de manifestaciones, como los asistentes a las mismas. Concretamente, desde el 1 de enero al 31 de mayo,  se han celebrado en Madrid 803 manifestaciones menos que en igual periodo del año anterior,  lo que supone una disminución del 36%, y en el 90% de los casos la asistencia ha sido de menos de 200 personas.

Aún así, el número de manifestaciones sigue siendo todavía considerable, y, en todo caso, por parte de la Delegación del Gobierno, seguiremos trabajando para compatibilizar el derecho de unos ciudadanos a reunirse, pero también  el derecho de otros a transitar, a ejercer una actividad comercial,  o a disfrutar de la ciudad.
Esperemos, en todo caso, que la tendencia decreciente se mantenga, porque ello será el mejor síntoma de que avanzamos en la estabilidad económica y social.

V. ESPAÑA, HOY
Una estabilidad que todos debemos esforzarnos en mantener cuando España vive, como ahora,  tiempos de cambio.
Dentro de sólo unos días, asistiremos a la proclamación del nuevo Rey de España, Felipe VI, tras la abdicación de Juan Carlos I, que abre una etapa nueva y esperanzadora.
Sin embargo, en estos históricos y difíciles momentos, unos  plantean con fervor la necesidad de someter a referéndum la forma política  del Estado para instaurar la República;  otros abogan decididamente por romper España por la vía de la independencia de determinados territorios; y algunos partidos de nuevo cuño plantean  hacer tabla rasa de todos los consensos que han estado en la base de la estabilidad y la competitividad de nuestro país en las últimas décadas, y que conforman la esencia de nuestra democracia.
Ante estas actitudes disgregadoras y rupturistas, es necesario hacer un llamamiento a la responsabilidad, invocar el sentido de Estado de todos los representantes políticos y exigir que cualquier tipo de iniciativa que se plantee esté dentro de la legalidad constitucional.
Porque la Constitución de 1978  contempla distintos mecanismos orientados a hacer posible su reforma, siempre y cuando se cuente con las mayorías cualificadas necesarias.
Quienes se proponen instaurar un nuevo régimen político, quienes pretenden modificar el modelo territorial, quienes anhelan cambiar las reglas colectivas de convivencia, sólo necesitan tres cosas: plasmar sus reivindicaciones en un programa electoral, obtener la confianza de la mayoría de los españoles, y lograr el respaldo suficiente del Parlamento.
Esta es la vía. Esta es la única vía en un sistema democrático. Sin duda,  el legítimo ejercicio del derecho fundamental de reunión permite tomar el pulso del sentimiento y las reivindicaciones de los ciudadanos, pero no es un plebiscito en sí mismo, como pretenden algunos. En un sistema democrático, los cambios de rumbo de profundo calado no pueden establecerse sólo a golpe de manifestaciones y de calle, ni de referéndum al margen de la ley, sino de votos y de urnas.  Porque la democracia no son sólo las urnas, pero sin urnas no hay democracia.
Y a la hora de sopesar las opciones políticas, las alternativas económicas y los modelos sociales, no podemos ni debemos olvidar, al margen de las opciones personales de cada uno:
Que la Monarquía parlamentaria ha contribuido decisivamente a traer la democracia, a evitar que acabaran con ella, y a consolidarla durante los 39 años de reinado de don Juan Carlos I, por lo que merece respeto y confianza de cara al futuro en la persona del Rey Felipe VI,  que va a encarnarla a partir de ahora.
Que el Estado Autonómico ha hecho posible el reconocimiento de la vigorosa diversidad territorial, por lo que debe facilitarse  la eliminación de sus deficiencias y su readaptación a las necesidades del siglo XXI, siempre en el marco de la indisoluble unidad de la nación española.
Y que el modelo económico y social impulsado por la Constitución de 1978, ha contribuido a avanzar en el desarrollo y modernidad  de nuestro país, aunque resulte necesario eliminar sus imperfecciones y contradicciones, pero nunca rompiendo las reglas del juego que nos aportan estabilidad y credibilidad internacional.
Recientemente, hemos asistido a unas elecciones de carácter europeo, que han sido objeto de un análisis en clave nacional, y sobre cuyos resultados me van a permitir que haga hoy algunas breves reflexiones, con la perspectiva de las tres semanas transcurridas desde su celebración.
En primer lugar, que debemos tener muy presente que la soberanía reside en los ciudadanos, y que son ellos, con su voto, quienes deciden y diseñan el mapa político. Un mapa que no  está cerrado, que no es estático, y que puede modificarse sensiblemente, en cualquier momento,  con la inmensa fuerza de las urnas.
Partiendo de esta realidad, y tras el 25M, sigue habiendo en España dos grandes partidos mayoritarios, pese a haber experimentado una notable pérdida de votos. La  historia reciente acredita que la existencia de ambos partidos ha contribuido desde el inicio de la democracia a la estabilidad  política de España, y, en mi opinión, sería bueno que siguiera siendo así.
La disminución del apoyo electoral de los dos partidos mayoritarios, ha derivado en una fragmentación del mapa político que, de acentuarse en elecciones futuras de alcance local y nacional,  podría llegar a incidir negativamente en la gobernabilidad, la estabilidad y la integridad de España.
Máxime, si tenemos en cuenta el carácter rupturista en el ámbito político y territorial, de algunas de  las formaciones que han recibido el apoyo ciudadano, al calor de los graves  efectos sociales de la crisis económica y de proyectos separatistas contrarios a la lógica de los tiempos. De la aplicación real de las propuestas teóricas de unos y del resultado final de los proyectos disgregadores de otros, hemos tenido en la historia reciente de Europa y de América Latina  más de una experiencia práctica, y ninguna ha sido buena.
Es el caso del nuevo partido enraizado en el movimiento 15M, que plantea cambios radicales de carácter político, económico y social, y que pretende dejar a un lado los grandes consensos que hicieron posible la transición democrática y la Constitución. Todo ello en base a un programa que aúna a partes iguales populismo y demagogia, y cuya aplicación dañaría irreversiblemente, sin duda, nuestra credibilidad internacional. Pero el papel lo aguanta todo. Hay que decir al respecto, en todo caso, que es positivo que los movimientos antisistema se incorporen como una pieza más del  propio sistema, pero no lo es tanto que hagan una utilización partidista del descontento ciudadano ni que su objetivo final sea romper unilateralmente las reglas del juego democrático.
Destaca también en las elecciones del 25M el apoyo ciudadano a determinados partidos soberanistas catalanes, que no se conforman con el altísimo grado de Autonomía conseguido hasta ahora, sino que pretenden utilizar las elecciones, el Estatuto de Autonomía y la propia Constitución  para  alcanzar la independencia de Cataluña.
Asistimos a un proceso escalonado  en el que algunos dirigentes y partidos catalanes han considerado que el Estado de las Autonomías  configurado en la Constitución, y delimitado por el Estatuto, no empieza y termina en sí mismo, sino que, en un ejercicio práctico de deslealtad institucional permanente, es una simple herramienta para avanzar, como decía una famosa frase cinematográfica, “hasta el infinito y más allá”. Entendiendo por tal la independencia de Cataluña rompiendo la unidad nacional y la propia unidad de Europa, no como último, sino quizás como primer paso hacia la configuración de un nuevo mapa político de alcance imprevisible, por su alto potencial expansivo en otros territorios limítrofes.
Por lo que se refiere al Partido Popular, la experiencia de las elecciones europeas y sus resultados, debe hacernos considerar tres cuestiones fundamentales.
La primera,  que no basta con hacer un extraordinario esfuerzo, como lo está haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy, para gestionar eficientemente la economía, crear empleo y salir de la crisis, si no somos capaces de que los ciudadanos  perciban que todos los esfuerzos y todos los sacrificios que se les han pedido tienen como único objetivo salvaguardar el interés general, que es el interés de los propios ciudadanos. Y haciendo posible, además, que los resultados de ese proceso no sólo se reflejen en las cifras macroeconómicas sino también en las economías domésticas y en la generación de puestos de trabajo.
La segunda cuestión a considerar, es que todos esos esfuerzos orientados a la recuperación económica, se ven empañados por episodios de corrupción, que debemos seguir combatiendo sin descanso, mediante el impulso riguroso de un proceso de  regeneración y de transparencia que devuelva a los ciudadanos la confianza en la política y en los políticos.
La sociedad no puede digerir nunca, pero más aún cuando a muchos ciudadanos les faltan recursos esenciales para la subsistencia, que quienes están al frente de las instituciones no guardan el más escrupuloso respeto por los recursos públicos. Por eso, para tratar de superar la desafección de los ciudadanos,  mostrando que los políticos no formamos parte del problema, sino de su solución, tenemos que ser inflexibles con la corrupción, y exigir no sólo legalidad, sino también ética en la gestión. Porque si la democracia no es capaz de acabar con la corrupción,  la corrupción puede acabar con la democracia.
La tercera cuestión  en la que debemos perseverar   es  en sintonizar no sólo con el electorado del Partido Popular, que por supuesto, sino también con el conjunto de la sociedad, que reclama que apliquemos medidas de reequilibrio social, eliminemos  lacerantes desigualdades económicas, y generemos empleo de calidad para acabar con los inaceptables niveles de paro, luchando contra la exclusión y facilitando oportunidades para la formación académica y profesional.
Sentando las bases, en definitiva, para avanzar hacia una sociedad más  competitiva en lo económico, pero también más justa, más equitativa y mucho más solidaria en lo social.
Estamos en el buen camino para alcanzar estas metas. Hay futuro y hay esperanza.
Pero debemos tener muy presente que no es momento para la división, sino para la unidad; no es momento para la autocomplacencia, sino para la autocrítica; no es momento para el egoísmo, sino para la solidaridad; no es momento para los localismos, sino para la visión de Estado.
Si todos, independientemente de las ideologías, lo entendemos así, podremos construir una España mejor y un mejor futuro para los españoles.

Entrevista en Republica.com

01/04/2014 – Entrevista realizada por Raimundo Castro, publicada en Republica.com.

Entrevista Republica.comSe nota que Cristina Cifuentes es licenciada en Derecho por lo mucho que acude a las leyes para ajustar su gestión y distanciarse de algunas propuestas desproporcionadas que platean sus propios compañeros del PP. Esa titulación marca su actuación hasta el punto de afirmar que “el derecho de manifestación, junto al de libertad de expresión, diferencia una democracia de una dictadura” y por eso no hay que ponerle cortapisas. No obstate, le preocupa la violencia mostrada por los grupos radicales el 22-M porque “supone una forma de guerrilla urbana nueva en Madrid”. Con estas premisas, Cifuentes se dispone a mantener una reunión con la alcaldesa, Ana Botella, probablemente este miércoles, para hablar de su propuesta de cerrar el centro de Madrid a las manifestaciones. Una propuesta que la delegada no ve viable salvo que se acometan las oportunas reformas legislativas.

– ¿Teme que se produzca una oleada de violencia desestabilizadora de la democracia y que su epicentro sea Madrid?

– En 2012 y 2013 las manifestaciones celebradas en Madrid en las que se produjeron alteraciones de orden público que obligaron a la Policía a utilizar material antidisturbios fueron solo ocho, frente a 7.773 concentraciones en total. En lo que va de 2014, han tenido lugar más de 700 manifestaciones, con incidentes relevantes en dos de ellas, especialmente la que tuvo lugar el 22 de marzo. Desde el punto de vista cuantitativo, por el momento se trata de un número de incidentes limitado, pero desde una perspectiva cualitativa, sí se aprecia, en lo que se refiere al 22M, un fuerte incremento de la violencia por parte de los radicales, que contribuye a desestabilizar el Estado de Derecho. La Policía, desde luego, actuará con firmeza, y siempre en el marco de la ley, para evitar que esos incidentes se conviertan en la oleada a la que usted hace referencia.

– ¿Piensa que algún sector radical “busca un muerto”, como suele decirse, para crispar la situación y desgastar al Gobierno?

– Es difícil saber en concreto cuáles son sus últimas intenciones, pero lo que sí es cierto que en los incidentes del 22 de marzo los radicales actuaron con inusitada violencia contra la Policía y podrían haber causado mucho más que lesiones a los agentes. De hecho, la Policía ha acusado a uno de los detenidos de homicidio en grado de tentativa, aunque el Juez ha rebajado esta imputación a un delito de lesiones. Espero que a la vista de los informes forenses, se apoye la acusación inicial de la Policía, porque según hemos podido ver todos, está plenamente fundamentada.

– ¿Se ha trasladado a Madrid los la famosa “kale borroka” vasca?, ¿los métodos y los encapuchados de Madrid tienen algo que ver con los agitadores de Euskadi?

-C.C.: La mayoría de los grupos radicales mantienen contactos entre sí, se retroalimentan y se intercambian estrategias. Las escenas que, desgraciadamente, hemos podido contemplar en Madrid en los últimos días se asemejan mucho a las que hemos visto reiteradamente en el País Vasco bajo el nombre de kale borroka, aunque creo que lo vivido aquí ha sido en algunos aspectos aún más violento, porque se ha sumado el vandalismo contra la ciudad y la extrema violencia contra la Policía. Se trata, sin duda, de una forma de guerrilla urbana que, por su intensidad y especiales características, es nueva en Madrid.

– ¿Qué solución constitucional permitiría regular el derecho de manifestación para evitar la violencia?

– El marco jurídico en lo que se refiere a la violencia está perfectamente delimitado por el artículo 21 de la Constitución, donde se reconoce, literalmente, el derecho de reunión pacífica y sin armas. El criterio de pacifismo como consustancial al derecho de reunión, es transversal en las constituciones de todos los países democráticos. Si en una manifestación hay violencia, ya no nos encontramos ante un ejercicio legítimo del derecho de reunión, sino ante otra cosa, como es un ilícito tipificado en el Código Penal. De lo que se trata, entonces, es de que los jueces apliquen la normativa penal como herramienta eficaz en defensa del Estado de Derecho.

– ¿Por qué no hay un protocolo de colaboración entre la delegación del Gobierno y los servicios de orden de los organizadores de las manifestaciones?

– En todas las manifestaciones de cierta entidad que son comunicadas a la Delegación del Gobierno se realizan reuniones de coordinación con carácter previo a las que, según los casos, asisten representantes de la propia Delegación, Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Local, servicios de emergencia y organizaciones convocantes para analizar los distintos aspectos relacionados con la concentración y tratar de evitar conflictos.

– En ocasiones, las FSE han aislado a los violentos tras las grandes manifestaciones y han actuado contra ellos sin afectar al conjunto de los manifestantes. ¿Por qué no puede hacerse sistemáticamente?

– Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen sus protocolos de actuación cuando se producen disturbios y se aplican sistemáticamente, pero en función de las circunstancias de cada caso. Usted habla de aislar a los violentos “tras las manifestaciones”, pero, por ejemplo, en la que tuvo lugar el 22 de marzo, los incidentes empezaron antes de que la manifestación terminara. El horario comunicado discurría entre las cinco de la tarde y las nueve de la noche, y las agresiones a la Policía empezaron poco después de las ocho y cuarto, cuando todos los manifestantes pacíficos estaban presentes. Esta circunstancia condiciona sensiblemente la actuación policial porque no es lo mismo intervenir contra los violentos cuando están solos, que cuando se mezclan con asistentes que participan pacíficamente en la manifestación, donde hay personas de todas las edades.

– ¿Para qué sirven las multas y sanciones?

– Las multas son el resultado de la aplicación de las leyes actualmente vigentes, concretamente la Ley Orgánica 1/1992, de 21 de febrero, de Protección de la Seguridad Ciudadana, y la Ley 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión. En ellas se tipifican una serie de conductas, en el caso de que haya una vulneración de la normativa y se fijan las sanciones que corresponden en cada caso. Mi obligación como delegada del Gobierno es cumplir y hacer cumplir las leyes.

– En amplios sectores sociales se ha extendido la idea de que muchas actuaciones policiales han sido desproporcionadas y que, en esos casos, no se toman medidas sancionadoras. ¿Hay algo de eso?

– En absoluto. Tenemos una Policía democrática y profesional, que es la principal garante de nuestros derechos fundamentales y de nuestra seguridad. Su funcionamiento en materia de orden público se basa en los criterios de proporcionalidad, congruencia y oportunidad. Este es, precisamente, uno de los factores que han contribuido a que, con casi 8.000 manifestaciones en dos años, las intervenciones policiales hayan sido mínimas. Cuando existe alguna duda al respecto, se abre una investigación, como ocurrió en el caso de los incidentes de la estación de Atocha. Si no ha habido medidas sancionadoras ha sido porque los responsables de la Dirección General de la Policía no han encontrado motivos para ello.

– Por el contrario, otros sectores sociales piden que las leyes y la policía sean más duras. ¿Qué considera usted?

– La Policía no puede dejarse llevar por los planteamientos de unos o de otros. Tiene que trabajar, como lo está haciendo, con criterios estrictamente profesionales, y siempre de acuerdo con la legislación vigente en cada momento. En cuanto a la normativa, el Anteproyecto de la nueva Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana contempla medidas para dar respuesta a las nuevas conductas antisociales y violentas.

– ¿Por qué las marchas o manifestaciones son pacíficas fuera de Madrid y estallan en la capital?

– Incidentes ha habido en manifestaciones localizadas en ciudades distintas a Madrid. Hace sólo unos días, el 30 de marzo concretamente, se produjeron en Barcelona. En Madrid, como ya he dicho anteriormente, la gran mayoría de las manifestaciones son pacíficas, y el escaso número de altercados, por violentos que hayan podido ser, no pueden empañar lo que constituye la tónica de casi todas las concentraciones.

– ¿Qué opina de las propuestas de control de manifestaciones que ha hecho Ana Botella?

– Creo que todas las administraciones públicas con responsabilidad en la Comunidad de Madrid coincidimos en la necesidad de compatibilizar el derecho de reunión con el resto de los derechos de los ciudadanos. Como recordará, hace ya casi dos años planteé en solitario la necesidad de modular el ejercicio de este derecho, algo que en ese momento nadie parece que considerara necesario. La cuestión de fondo es que, como ya he dicho, el artículo 21 de la Constitución reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas, y señala que su ejercicio no necesita autorización previa. Basta con una comunicación en tiempo y forma, y sólo puede prohibirse este derecho cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes. Estos mismos criterios constan en la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, e inspiran su articulado.

–  ¿Hay que acotar el derecho de manifestción?

– El derecho de manifestación es probablemente, junto con el derecho a la libertad de expresión, el elemento esencial que diferencia una dictadura de una democracia. Precisamente por ello, con el fin de garantizar este derecho fundamental e impedir la arbitrariedad de los poderes públicos, en un sistema democrático como el nuestro apenas se establecen cortapisas en su ejercicio. La Delegación del Gobierno en Madrid analiza con detalle cada comunicación de manifestaciones, y trata de hacer compatibles los derechos de todos, pero lo cierto es que la mayor parte de las resoluciones en las que hemos modificado itinerarios, han sido rechazadas por los tribunales, imponiéndonos además el pago de las costas. La Jurisprudencia en este sentido está muy consolidada y es extremadamente garantista para preservar el derecho fundamental de reunión. No obstante, y aún teniendo en cuenta este marco jurídico, ya he manifestado a la Alcaldesa de Madrid mi predisposición a mantener una reunión cuanto antes, a fin de recibir sus propuestas concretas en este sentido para trasladarlas a los ministerios competentes.

¿Hay celos en el PP, como se afirma, por parte de quienes temen que se convierta en candidata a la presidencia autonómica o para alcaldesa?

– He dicho de forma reiterada que yo no estoy en ninguna carrera para ser candidata a nada, por lo que no hay motivos para que nadie tenga celos. Disfruto con mi trabajo al frente de la Delegación del Gobierno, y este trabajo es suficientemente intenso como para que no me plantee absolutamente ninguna otra cosa. Además, a raíz de mi accidente, prefiero no hacer planes a largo plazo.

– ¿Cómo valora la actitud de la oposición en las polémicas surgidas, sobre todo las de PSOE e IU? ¿Y la de los sindicatos (UGT, CCOO y los anarquistas de CGT y CNT?

– Prefiero no entrar a valorar la actitud de uno u otro partido u organización sindical en concreto. Sí tengo que decir, no obstante, que la condena de la violencia por parte de todos, desde los organizadores a la totalidad de partidos políticos y sindicatos, debe ser siempre inmediata y contundente. La tibieza, las condenas a medias, el sí pero… son posicionamientos ambiguos que acaban instrumentalizando los radicales. Y todos los demócratas debemos tener muy claro que ante la violencia, ante las conductas antisociales, ante los radicalismos extremos, no caben las equidistancias.

–  En el mundo de la izquierda algunos la llaman “la delegada de la porra”…

– Como le he dicho antes, las intervenciones policiales con utilización de material antidisturbios han sido mínimas por lo que creo que esa denominación tiene muy poco fundamento.

Enlace a la entrevista en Republica.com

“Ni esto ha acabado conmigo”

01/03/2014. Entrevista de Isabel García-Zarza publicada en Yo Dona.

Yo Dona_ Javier SalasAl despertar del coma pensó que se iba a morir y se preparó para ello. En realidad estuvo a punto de hacerlo no una, sino dos veces tras el brutal accidente en que fue arrollada por un coche cuando iba en moto por el paseo de la Castellana de Madrid, desierto en agosto. Todavía en estado crítico pidió que la sentaran en un sillón, con todos los tubos, porque creyó que tumbada en la cama era más fácil que se muriera. Y con la misma fuerza de voluntad con la que dejó de fumar un día de 1988 que aún recuerda, Cristina Cifuentes (Madrid, 1964) le plantó cara a la muerte.

Pidió el alta antes de tiempo porque estaba convencida de que la adrenalina del trabajo le iba a ayudar tanto o más que los parches de morfina a soportar los zarpazos de las lesiones. Y así ha sido. Medio año después del accidente está ya prácticamente recuperada, aunque todavía sigue con un programa estricto de rehabilitación. Dice que ha cambiado, que el suceso la ha anclado en el aquí y en el ahora. En el presente. Quizá porque, como dijo hace poco en su twitter, citando a Dante, «quien sabe de dolor lo sabe todo». Se niega a hablar del futuro, aunque son muchos los que quieren verla como candidata de su partido a la alcaldía de Madrid, o incluso a la presidencia de la Comunidad.

Habla con vehemencia y ante determinadas preguntas mide cuidadosamente sus palabras. Elige bien cómo dejarse fotografiar. «Esto es política», advierte al fotógrafo. Y es que Cifuentes, funcionaria de la Universidad, lleva en esto media vida. Fue diputada en la Asamblea de Madrid y desde hace dos años es delegada del Gobierno. La entrevistamos en la sede de la delegación, verdadero centro de control de lo que ocurre en la capital. Este palacete fue la vivienda de unos marqueses y luego la embajada de Japón. Aún quedan telas de seda con flores en las paredes. Sobre ellas, sus cuadros de Tintin. En su mesa de despacho, un montón de papeles por firmar.

Llega a la entrevista con el pelo suelto, vestida de negro, con pantalones de cuero y botas de motera -aunque de momento haya aparcado la moto-. Parece otra. Para las fotos adopta la imagen oficial, con ropa más formal y la coleta, su peinado de trabajo -«estoy todo el día con la policía y la guardia civil», se justifica. Se la hace y le cambia no solo la cara, sino la actitud. Ya está de servicio.

Se acaban de cumplir seis meses del accidente. ¿Cómo se encuentra?
Bastante bien afortunadamente, sobre todo para la magnitud que tuvo. Aún he de hacer mucha rehabilitación. Tengo todavía una vértebra aplastada, las fracturas en las costillas están consolidando muy bien, pero es lento. El pulmón, que fue lo más grave, ya está como si no hubiera sufrido el accidente. Tengo dolores, aunque ya no llevo parches de morfina, de vez en cuando tomo algún analgésico, pero intento que no sean muchos. Ayer estuve muy contenta porque conseguí evitarlos. Es cuestión de tiempo, la fisio es importante para no quedar con un dolor crónico de espalda. Si esto no pudo conmigo en el hospital, mucho menos ahora. Los médicos están muy asombrados de cómo he evolucionado, pensaban que iba a estar mínimo cuatro o cinco meses ingresada.

¿Llegó a temer por su vida?
Sí. Estuve a punto de morirme dos veces, la primera vez en la ambulancia, que llegó enseguida. Me dolía todo mucho, ya estaba encharcado el pulmón derecho. A mitad de camino me sedaron y tuvieron que parar para intubarme porque me estaba muriendo. Y me salvaron la vida. La segunda vez fue en el hospital de La Paz. Tuvieron que operarme de urgencia. Y a los cuatro días, cuando estaba en coma inducido, los médicos pensaron que era el final. Estaba al borde de un fallo multiorgánico porque el golpe en el corazón fue muy fuerte. De todo eso me enteré después. Y aunque no conocía mi gravedad, cuando estaba en la UCI, al poco de salir del coma, sentía que me moría. Quería que aquel sufrimiento terminara. No era solo dolor, era dolor y miedo. Y me resigné a morir. Me preparé para ello, pensé que mis hijos ya eran mayores… Pero una vez que pasó ese momento, me dije que tenía que salir de ahí como fuera.

Y entonces empezó a recuperarse.
Sí, y se asombraron los propios médicos. Me levanté de la cama y me instalé en un sillón enchufada a las máquinas. Estaba convencida de que acostada era más fácil que me muriera. Esa actitud y el esfuerzo por salir adelante fue lo que me hizo recuperarme de manera tan rápida y sorprendente.
Se ha definido siempre como agnóstica. ¿En esos momentos tan duros cambió su manera de pensar?
En ese sentido no. Durante la estancia en el hospital mucha gente rezó por mí y me hizo llegar desde una virgen de Lourdes bendecida hasta estampas. Estas cosas, independientemente de que se crea o no, no perjudican y estoy muy agradecida. Y si ha habido por ahí algún tipo de intervención… Mi madre dice que lo mío ha sido un milagro.

¿Cómo le ha cambiado el accidente?
Cuando ves la muerte cerca, recolocas toda tu vida. Aprendes a verla de otra manera, y esto, que todos creemos que lo sabemos, se nos olvida. Cuando sales de tu casa por la mañana das por hecho que vas a volver, y a lo mejor no es así. Cuando te ocurre algo, eso que siempre crees que le pasa a los demás y no a ti, te sirve para no dejar demasiadas cuentas pendientes. Y sobre todo para intentar disfrutar el día a día, apreciando las cosas sencillas, que son las que más satisfacción te dan, tu familia, tus amigos y poco más. El resto lo relativizas mucho. Para que algo me preocupe realmente tiene que ser muy importante. Es raro que me enfade. No me tomo las cosas con más tranquilidad, porque sigo trabajando igual y con la misma energía que antes. Pienso en el presente, nunca a largo plazo. Planear el futuro es un error, no tiene ningún sentido.

Vamos al corto plazo. Si hubiera estado en el Congreso durante la moción de IU contra el anteproyecto de la ley del aborto, ¿qué habría votado?
Afortunadamente no soy diputada. No sé qué habría hecho, pero posiblemente habría tenido un problema.

¿Como Celia Villalobos, que va a ser sancionada por votar en contra del criterio de su grupo parlamentario?
No es la primera vez ni la última, todo el mundo conoce perfectamente su posición.

¿Ha sido un error plantear esta reforma?
Se trata de un tema de gran complejidad jurídica y política, resulta difícil hablar en términos absolutos. Es cierto que el PP tenía un compromiso electoral y los compromisos hay que cumplirlos. Con la ley del año 85 se había conseguido que la regulación del aborto no fuera un problema, fue un tremendo error del Gobierno de Zapatero cambiarla. Nadie estaba deacuerdo con que las menores de 16 años pudieran abortar sin el conocimiento de los padres. Sí había que reformar la actual legislación para cambiar esa situación y regular de otra manera la píldora del día siguiente. En cuanto al resto, mi opinión ya la he manifestado públicamente [está a favor de una ley de plazos]. Hay un debate en el seno del Partido Popular y eso es positivo. Pero me gustaría que cuando legislemos lo hagamos representando al más alto espectro de sociedad, y con el máximo consenso.

¿Hay que cambiar el anteproyecto?
Sí, habría que modificarlo y esperar a ver qué dice el Tribunal Constitucional.

La delincuencia en Madrid ha bajado un 4,3%. ¿A qué se debe?
Se creía que iba a haber un repunte debido a la crisis pero no ha sido así por tres razones: se han llevado a cabo políticas preventivas -desarticulando 500 grupos criminales-, hay más colaboración ciudadana y, en tercer lugar, se ha hecho un esfuerzo por optimizar recursos. Pero no me gusta ser triunfalista, porque una cosa son las cifras y otra la percepción del ciudadano. Hay que mantener la lucha para avanzar hacia esa utopía del delito cero.

Sus dos años en la delegación coinciden con una época de gran agitación social. Se ha registrado una media de 11 manifestaciones al día. ¿Han llegado a temer un Gamonal en Madrid?
Es un temor que está ahí casi desde el minuto cero. La movilización en la calle ha vivido un aumento exponencial, por el descontento con la crisis y las medidas del Gobierno. Pero también hay un componente de crítica política porque las manifestaciones han aumentado desde que empezó a gobernar Rajoy. A pesar de todo, solo en ocho ocasiones ha habido intervención policial con material antidisturbios.

Dicen que prefiere pasarse que quedarse corta respecto a la presencia policial.
Por supuesto que lo prefiero cuando tenemos informes que nos hacen temer que haya elementos violentos. A veces en manifestaciones pacíficas se infiltran radicales para reventarlas. Entonces prefiero hacer un despliegue disuasorio para evitar una intervención.

Desde fuera asistimos a lo que parecen luchas de poder en el PP. ¿Cómo se deben elegir los candidatos?
Nuestros sistemas de elección son democráticos, lo que no quita que puedan ser más abiertos. Si en una Comunidad solo hay un candidato puede que no haya otro con ganas o apoyos, como ha ocurrido en Andalucía.

¿Se ve como candidata para las elecciones municipales y autonómicas de 2015?
Cuando militas en un partido y te comprometes, como yo desde 1979, siempre estás donde diga el partido. Cuando me ofrecieron ser delegada del Gobierno ni lo pensé. El día que decidan que me tengo que marchar a mi casa pues me iré. Desde luego no estoy en ninguna carrera sucesoria. Es una hipótesis que no me planteo en absoluto. No es el momento, queda año y medio y eso en política es muchísimo.

El PP ha caído en los sondeos. ¿A qué lo atribuye?
Está gobernando y ha tenido que tomar medidas muy dolorosas, alguna de ellas incluso en contra de lo que había prometido en campaña, como la bajada de impuestos, que no se ha podido llevar a cabo, pero que se va a hacer. Cuando llegamos al poder España estaba al borde del precipicio, y ahora lo peor ha pasado.Hemos tocado fondo y empezamos a salir. Y eso el ciudadano a medida que vayan pasando los meses lo irá percibiendo. Tomar medidas tan drásticas pasa factura.

Se está dando un tremendo desapego respecto a los políticos. ¿Cómo recuperar la confianza de la gente?
Es un tema que me inquieta muchísimo, somos la segunda preocupación por detrás de la crisis y el desempleo. Se nos percibe como parte del problema y no de la solución, como debería ser. Lo entiendo porque cuando se dan casos de corrupción es algo espantoso y se tiende a generalizar. Tenemos que recuperar la confianza, no tengo la receta mágica, creo que trabajando duro, dando la cara y muchas explicaciones.

¿Y le parece que los partidos están dando la cara con los casos de corrupción?
Creo que el mío sí. Se han aprobado reformas legislativas que van en esa dirección, como aumentar las penas para esos delitos e impedir que se repitan situaciones como la de Bárcenas o el caso Gürtel.

¿Cómo han afectado al PP estos casos?
Lo que ha tenido que ver con Bárcenas ha sido un shock para todos, desde los dirigentes hasta los militantes. Saber que teníamos en el núcleo del poder una persona que parece ser que ha utilizado su cargo para enriquecerse resulta muy difícil de aceptar. Lo único que espero es que la justicia actúe cuanto antes, y con todo su peso. La mayoría de la gente que está en política es honrada, con vocación de servicio público, pero ese goteo permanente de noticias perjudica mucho a todos y genera rabia.

¿Nota esa indignación en la calle?
La verdad es que no. Cuando salgo, porque trato de hacer una vida absolutamente normal, noto mucho cariño. Siempre he hecho mucha vida de barrio, de estar en la calle y ahora además camino mucho, me viene bien para mi recuperación.

¿Cómo se relaja?
Me encanta leer y el cine, es mi vocación frustrada. Me habría encantado escribir sobre cine, durante años para mí lo máximo era ir una sala y ver varias películas seguidas. No voy a pasar el rato, sino a analizar la cinta, y para eso mejor solo. Ahora lo hago muy poco, porque no tengo tiempo, y me da rabia ya que las películas hay que verlas en la pantalla grande. Veo mucho cine en casa y también series, que las hay magníficas.

Una película favorita.
Tengo muchas, me cuesta decir una sola… Blade Runner me encantó, porque fue innovadora y se sigue copiando. También la trilogía completa de El Padrino. Pero me gusta todo: comercial, de aventuras, el dogma de Lars von Trier, los hermanos Cohen, Robert Altman, Woody Allen…

También es una gran lectora.
Ahora leo un poco menos y he ido cambiando. Antes lo hacía por aprender cosas y ahora para disfrutar, si un libro no está bien escrito lo dejo. Me encanta la novela negra, las sagas completas, Mankel, Camilleri, Silva, todos los autores escandinavos de nombre impronunciable…

Prefiere en papel o en ebook.
En papel. Soy absolutamente digital en todo, excepto con los libros. Me gusta tocarlos, olerlos… Incluso tengo encuadernados algunos de mis autores favoritos, como los de Paul Auster. La tecnología te facilita mucho todo, pero no me acostumbro a leer en ebook.

Mientras habla se sacude con la mano un ramillete de medallas y colgantes que lleva al cuello. En el interior de la muñeca derecha se ve un tatuaje (cuenta que tiene otros cuatro repartidos por el cuerpo). Este es un símbolo chino de protección. Hasta la fecha parece que le ha funcionado.

[La entrevista en la web de Yo Dona]

Cargas policiales frente a la Convención Nacional del PP

#EnLaBuenaDirección
Foto: vídeo youtube

Según informa Europa Press, un grupo de parados se manifestaba frente al establecimiento hostelero La Parrilla de San Lorenzo (Valladolid) donde estaban comiendo algunos participantes de la Convención Nacional del Partido Popular y la policía ha cargado contra ellos como podéis ver en el vídeo.

¿Se justifican las cargas policiales frente a manifestaciones pacíficas? ¿Hasta dónde está permitida la acción policial?

Juzgar vosotros mismos.

 

Entrevista en El Mundo

Cristina Cifuentes (El Mundo | Antonio Heredia)03/02/2013 – Entrevista publicada en El Mundo realizada por Esther Esteban.


¿
La Convención del PP ha sido un llamamiento a la unidad y al cierre de filas o algo más?

Ha sido un profundo análisis sobre lo que hemos tenido que hacer en los dos primeros años de Gobierno y sobre lo que debemos hacer hasta el final de la legislatura. En una primera fase nos vimos obligados a tomar medidas que ningún Ejecutivo quisiera adoptar y ahora podremos llevar a cabo las medidas de nuestro programa electoral que tuvimos que aplazar, como las bajadas de impuestos, que ya ha anunciado el presidente del Gobierno.

Pues para muchos estamos asistiendo a la descomposición del PP, con la salida de Ortega Lara y de Vidal-Quadras o los portazos de Mayor Oreja o Aznar…
Estamos en un momento difícil, pero no ante la descomposición del PP. Como partido estamos fuertes. Es verdad que el caso de Ortega Lara es muy especial, pero él abandonó el PP hace tiempo y ahora ha decidido formar un partido con otras personas, lo cual entra en la normalidad democrática. El PP es un partido de amplio espectro ideológico y, hasta cierto punto, es lógico que pueda surgir una formación de…

¿…de extrema derecha?
Yo no lo calificaría de extrema derecha. Es verdad que hay una parte de la derecha, no sé si extrema pero muy de derechas, que estaba de alguna manera votando al PP. Y ahora no sé a quién votarán. Pero nosotros debemos ser un partido de centro, como nos reclama la mayoría de la sociedad española.

En la Convención resultaron llamativos los escasos aplausos que se le dieron a Aznar cuando fue citado.
El Partido Popular es de los militantes, sin personalismos ni individualismos, y todos son necesarios pero ninguno es imprescindible.

¿Es normal que Mayor Oreja no encabece la candidatura de las europeas por su discrepancia con la política antiterrorista de Rajoy? ¿Usted lo lamenta?
No hay nada que lamentar, porque es una decisión voluntaria. Ha sido él quien ha tomado la decisión de no volver a repetir, pero Mayor Oreja no se ha marchado del PP y tendrá nuevas responsabilidades. Respecto a su posición sobre la lucha antiterrorista, creo en la discrepancia en asuntos puntuales dentro de los partidos, es algo saludable. Los partidos políticos no somos sectas.

Tener debates y diferencias internas ahonda en la democracia.
También me dirá que el plantón de Aznar no evidencia su falta de sintonía con la política de Rajoy…
Aznar, siempre que ha querido, ha dado su opinión, tanto en los órganos del partido como fuera, y se le ha respetado. Valladolid habría sido una buena ocasión para que diera esa opinión divergente de la que hablan algunos.

Permítame un inciso personal. ¿Qué tal se encuentra cinco meses después del accidente que casi le cuesta la vida?
Estoy mucho mejor, las fracturas múltiples van muy bien. El pulmón, que era lo que más preocupaba, mejora cada día. Ya no tomo analgésicos y los parches de morfina me los estoy quitando poco a poco.

¿Es cierto que usted recibió un trato un tanto cuestionable por parte de algunos en el hospital en plena eclosión de la marea blanca?
A mí en el hospital me salvaron la vida y recibí un trato excelente por parte de todos los profesionales, al margen de alguna protesta puntual en la calle, de la que yo no llegué a enterarme entonces porque estaba en la UVI.

¿La paralización de la externalización de la sanidad en Madrid es una rendición de Ignacio González?
Los tribunales han tomado una decisión que resulta difícil de explicar a los ciudadanos. Tenemos un sistema sanitario que es de los mejores del mundo, pero hay que hacerlo sostenible. Y la realidad es que en Madrid hay tres hospitales -Valdemoro, Móstoles y Torrejón- con este sistema y son los hospitales más valorados por los ciudadanos.

Cambiando de asunto, ¿usted quiere ser alcaldesa de Madrid?
Querer, no quiero. De momento sólo quiero ser delegada del Gobierno, que es a lo que me he comprometido, y no me planteo nada más. Después del accidente vivo al día. Yo siempre voy a estar donde el partido me diga. Haré lo que el PP me pida, como si me dicen que me tengo que ir de candidata a Robregordo.

¿Ana Botella está siendo una buena alcaldesa?
Ana Botella está teniendo que gobernar en unos momentos extraordinariamente difíciles y cualquier valoración debe hacerse teniendo en cuenta estas especiales circunstancias.

¿Y el regreso de Esperanza Aguirre es una hipótesis o puede ser una realidad?
Yo en política no descarto nada. Eso es algo que tendrán que decidir ella y el partido cuando llegue el momento.

Se ha mostrado muy rotunda contra la reforma del aborto de Gallardón…
El tema del aborto es muy complejo, porque afecta a convicciones. Nosotros tenemos que cumplir nuestros compromisos electorales, éste y el resto, pero buscando consensos. El PSOE no debió haber modificado la Ley del Aborto, porque metió el palo en el avispero sin que hubiera demanda social. Pero el PP, a diferencia de lo que ocurrió en el PSOE, sí tenía un compromiso electoral de modificar la ley, y lo tenemos que cumplir. No obstante, lo prudente sería esperar a ver la respuesta del Constitucional sobre el recurso que hay.

¿Que la Infanta no tenga que hacer el paseíllo es la prueba de que la justicia no es igual para todos?
Que haga o no el paseíllo es accesorio. Lo importante, más allá del morbo, es que la justicia sea igual para todos, y que sea eficaz. Para eso tiene que ser rápida, porque una justicia lenta, que prolonga los temas indefinidamente, termina desvirtuando su finalidad.

Destrucción de pruebas

Este miércoles, 11 de septiembre, estaba previsto celebrar la primera Sesión de Control al Gobierno después del merecidísimo descanso estival de sus señorías, y no ha podido comenzar el inicio de este nuevo curso político de una forma más clarificadora a la hora de mostrarnos lo que nos queda por vivir. El Congreso decidió retrasar esta sesión debido a las graves goteras existentes en el hemiciclo que hacían imposible su celebración, escenificando de esta forma tan nítida el hecho de que nuestro Estado de Derecho hace aguas por todos lados, ante el asombro de una delegación de diputados del Parlamento de Japón que inmortalizaron el momento a la vez que tomaban notas con ideas para la construcción del pabellón de natación de Tokio 2020.

Hace aguas porque los dos grandes partidos han hecho de la financiación irregular su leitmotiv. Hace aguas porque IU solo ha necesitado algunos cargos en la Junta de Andalucía para no volver a hablar de comisiones de investigación en esa comunidad. Hace aguas por la grave crisis interna que sufre UPyD en cuanto han olido algo de poder. Hace aguas por culpa de unos sindicatos que decidieron que el dinero recibido para la formación de desempleados estaba mejor en sus propias cuentas bancarias y hace aguas, sobre todo, porque la desfachatez y la desvergüenza han llegado a tal extremo que ya no se cortan en absoluto a la hora de destruir pruebas que les puedan incriminar, evidenciando de esta forma su ausencia total de temor por nadie ni nada.

El vergonzoso episodio de los ordenadores de Bárcenas es un buen ejemplo de lo comentado anteriormente. Estos ordenadores fueron robados en primera instancia tal y como denunció el propio Bárcenas. Posteriormente, según declaró Cospedal, estaban custodiados en la sede popular aunque una vez que el juez Ruz los solicitó para revisar su contenido se encontró con que sus discos duros habían sido formateados. Desde el PP se alegó que se borró la memoria para cumplir con la Ley de Protección de Datos pero ahora, varias semanas después, vuelven a cambiar su versión para asegurar que cuando recuperaron los ordenadores estos venían ya con discos duros vírgenes, sin dato alguno almacenado. Ordenadores inútiles, descerebrados, sin memoria; al igual que le pasó al Sr. Arenas que hizo gala durante su declaración ante el juez de una asombrosa memoria selectiva contestando una y otra vez cuando se le preguntaba por temas económicos con términos como “no me consta”, “no puedo afirmar”, “no soy consciente” y “no recuerdo”. Si a esto le unimos que las secretarias de los extesoreros del PP han reconocido ante el juez que destruyeron las agendas de sus jefes después de que estos dejaran el cargo, logramos cuadrar el círculo.

En el bando opuesto tampoco se libran de estos procedimientos propios de estados bananeros. Hace tan solo unos días un misterioso incendio asolaba un archivo municipal de Los Palacios borrando de esta forma toda huella de las fechorías presuntamente cometidas por el anterior alcalde, Antonio Maestre, en relación a los ERE y el llamado fondo de reptiles y que se estaban investigando en estos momentos.

Algún día nos tendrán que explicar por qué los jueces permiten a estos presuntos delincuentes custodiar sus propias pruebas que les delatan aunque, mucho me temo, las explicaciones llegarán tarde ya que los ciudadanos nos hemos cansado de que nos hablen durante décadas de épocas de cambio y hemos optado por propiciar un verdadero cambio de época.