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Presidente por un día


Foto: Syl.clot

Estamos viviendo situaciones que le hacen a uno pensar, y mucho, acerca del mundo en el que vivimos: políticos que hacen rotundamente lo contrario de lo que decían que harían, políticos que dicen que harán lo que pudieron hacer pero no hicieron, pirómanos económicos con carné de bomberos, sindicatos que despiden trabajadores, manifestantes que se manifiestan contra la celebración de manifestaciones contrarias a sus postulados, socialistas liberales y liberales estatalistas… Pocas decisiones judiciales en España parecen justas a ojos de los ciudadanos: ¿estamos equivocados al juzgar la justicia? ¿es la justicia, justicia si nos parecen bien sus resoluciones, e injusticia si nos parecen mal? Podríamos ir incluyendo en el diccionario el sustantivo “política” como sinónimo de incoherencia. La política en España parece una solución aceitosa que lo ha impregnado todo: desde el poder judicial, a los bancos. Y la separación de poderes no es más que una utopía del XIX. La política y los políticos, en lugar de engrasar los mecanismos democráticas para su funcionamiento, han derivado en una grasa oscura que interfiere en el buen funcionamiento, oscurece, interfiere, molesta y ralentiza la vida de las personas.

En vista de todo esto me pregunto: ¿Ha fracasado la democracia? ¿Es la democracia lo que elija la mayoría o lo que todos y cada uno de nosotros queramos? ¿Es posible la democracia sin políticos y sin partidos? ¿Qué otras opciones tenemos: anarquía, dictadura?

Me sorprende cómo, en ocasiones, los expertos y los taxistas conocen la solución a los problemas y, sin embargo, los políticos, la desconocen ¿disponen los políticos de más información que los tertulianos? ¿o a caso saben los políticos la solución pero tienen las manos atadas? ¿por quién y por qué? La no restricción de mandatos ha hecho que los políticos no se renueven y esto ha hecho que tengamos unos políticos muy asentados, sin ganas de cambio. Sin embargo, los políticos veteranos tienen la ventaja de saber moverse en los ambientes, a la vez que conocen las trampas del sistema y los desgastan.

Cuando un equipo de fútbol desciende, suele renovarse gran parte de la plantilla y al entrenador ¿Deberíamos hacer lo mismo con los políticos españoles, de arriba abajo? ¿Qué alternativas hay a los políticos actuales? A comienzos de los años ’30 algunos países de Europa vivían una situación desastrosa. Italia y Alemania esperaban un mesías que les salvase: y llegaron esos mesías ¿queremos un mesías nosotros también? La democracia posee un coeficiente de adversidad más visible que en otras formas políticas ¿no hay corrupción en China, en Cuba o en Venezuela? Pues sí, pero es menos visible que en las democracias modernas. No defiendo la corrupción, pero tampoco pensemos que otras formas de gobiernos acabarán con ella. En los últimos meses estar atento a los medios de comunicación puede ser parecido a estar en un laberinto: nadie sabe hacia dónde vamos, nadie sabe cómo realmente estamos. Todo el mundo especula: hoy es negro, mañana blanco, ahora es azul, dentro de un minuto es rojo. El resultado es desconcierto y mareo.

Sin duda alguna cada uno de nosotros conocemos la solución: a todos nos gustaría ser presidente por un día. Pero no es posible. Pero sí está en nuestras manos ser democráticamente más responsables, y exigir medidas para que esta situación nunca pueda volver a darse: despolitización de las instituciones, restricción de mandatos, auténtico control de las cuentas públicas, vigilancia de los vigilantes. Hay una frase que se atribuye a San Ignacio y dice: “En tiempos de confusión, no hay que hacer mudanza”. Rajoy gustará más o menos, pero si no queremos un mesías a la vieja usanza, en medio de la desazón por las duras medidas y la difícil situación, debemos aguantar con los políticos que tenemos. De momento, con estos bueyes hay que arar.

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Entrevista a José Antonio Griñán, Presidente de la Junta de Andalucía

“Mi futuro no importa, solo importa el de Andalucía”

Pocas veces tiene una periodista, especializada en comunicación política, la oportunidad de entrevistar a un presidente de un gobierno autónomo y percibir de primera mano sus inquietudes o pareceres. José Antonio Griñán Martínez, ha concedido una entrevista a Blogsdepolítica.com para hablar de sus retos como presidente andaluz y también como presidente del PSOE, que no son pocos. Retos llenos de “compromiso y responsabilidad”.

A las puertas de una campaña electoral que se espera más que intensa en Andalucía, José Antonio Griñán, pide que el 25 de marzo los andaluces y andaluzas confíen en su gestión y sepan valorarlo como presidente.

Un presidente que transmite optimismo a pesar de las encuestas que dan como ganador a su rival, Javier Arenas. De su futuro no habla. Sólo le interesa el presente, dice “lleno de retos” y con Andalucía como objetivo. Sobre el 38º Congreso del PSOE habla de “prioridades” tras su celebración haciendo especial hincapié en que él no apoyó en ningún momento a un candidato u a otro que optaban a la Secretaria General de su partido. También, resalta la idea de un “proyecto socialista” y hace un repaso de la actuación de su gobierno en Andalucía con la crisis como marco, aportando datos sobre empleo y innovación en Andalucía.
Una entrevista que se hace más que interesante en estos momentos en los que ni su partido ni su gobierno parecen tener cura de cara el 25M. Por ello, José Antonio Griñán hace tiempo que se dio cuenta de que las actitudes son claves en todo proceso electoral y el rearmamiento del partido, una idea que se repite durante esta entrevista. Gracias y buena suerte, Presidente.

P.¿Cómo se encuentra tras haber sido elegido presidente del Partido Socialista Obrero Español?

R.Con más compromiso y responsabilidad. Más comprometido en la defensa de la socialdemocracia, tan necesaria en estos tiempos en los que el neoliberalismo campa a sus anchas por la debilitada Europa del bienestar social. Y más responsable por presidir un partido que tiene la obligación de ofrecer a los
ciudadanos una alternativa política, económica y social, donde los mercados no sean los que dirigen y condicionan el futuro de la ciudadanía.
Soy plenamente consciente, además, de la importante herencia que recibo de manos de mi predecesor, Manuel Chaves, y del histórico Ramón Rubial. Y en este sentido me siento profundamente agradecido por la confianza que el PSOE, con su secretario general a la cabeza, ha depositado en mí.
En definitiva, y tal y como dije en el Congreso, con las pilas cargadas de energía positiva para iniciar la reconquista socialista desde Covadonga a Tarifa.

P. ¿Cómo definiría o cuál sería su conclusión tras haber asistido y haber presidido el 38º Congreso de su partido?

R. La principal conclusión es que el PSOE es un partido vivo y capaz. Vivo, porque hemos asistido a un ejercicio de democracia interna y de transparencia único en el panorama político español. Y capaz, porque hemos sido capaces de aprender de los errores -propios y ajenos-, capaces de rearmarnos ideológicamente y capaces de construir un nuevo proyecto de presente y de futuro para el socialismo español. Tenemos un liderazgo sólido, solvente, el de Alfredo Pérez Rubalcaba, dispuesto a trabajar sin descanso para que España salga de la crisis en las mejores condiciones posibles, y no a cualquier precio.
Hemos tomado nota y sabemos lo que tenemos que hacer. No existen recetas mágicas, pero sí un modelo progresista, de izquierdas, que apuesta por un modelo económico competitivo y sostenible, basado en la innovación y el conocimiento y no en salarios bajos y despidos gratuitos. Un modelo construido sobre la igualdad de oportunidades que garantizan la educación y la sanidad públicas. Un modelo cuyo eje central son las personas, por encima de la frialdad de las cifras macroeconómicas.


P- ¿Cómo de necesario veía o sentía usted que era elegir a un nuevo líder o secretario general del partido tras la derrota electoral de noviembre?

R. En mi opinión, era urgente para cerrar el periodo de interinidad tras la salida de Rodríguez Zapatero. El PSOE necesitaba una referencia clara que cohesionara al partido y lo rearmara para lo que se avecina. Y lo que se avecina es, ni más ni menos, que elecciones en Andalucía y en Asturias.

P. Efectivamente, ¿siente que se ha producido un cambio, en cuanto a equipos de trabajo, objetivos y demás aspectos internos del aparato del partido, tras la celebración del 38º Congreso?

R. Un cambio desde la experiencia, aprovechando los 130 años de historia de servicio público del PSOE. Hay un nuevo secretario general, una nueva Ejecutiva Federal, y ese cambio irá progresivamente impregnando todos los órganos territoriales del partido. Pronto se celebrará una Conferencia Política que definirá un nueva hoja de ruta de presente y de futuro.
En definitiva, en el 38 Congreso comenzó un nuevo tiempo para el PSOE, en el que tenemos que abrirnos más a la ciudadanía y, paralelamente, articular una oposición útil, pero firme, al Gobierno de España. Una oposición muy necesaria en estos momentos en los que el PP está acometiendo reformas que están suponiendo retrocesos históricos en derechos sociales y laborales.

P. ¿Cuáles son los objetivos del PSOE a partir de este momento?

R. Los objetivos estaban y están claros: la prioridad, ganar en Andalucía y en Asturias. En Andalucía, en concreto, el objetivo que nos hemos marcado es revalidar una vez más la confianza mayoritaria de los andaluces y andaluzas en el proyecto socialista.
El Gobierno andaluz ha marcado la diferencia en su respuesta a la crisis. En Andalucía se está facilitando la creación de empleo, se apoya a pymes y emprendedores, sin dar ni un paso atrás en sanidad o educación y con un endeudamiento menor a la media del conjunto de las comunidades. Espero y confío en que los andaluces sepan valorarlo el 25M.
Ya a escala nacional, el objetivo es rearmarnos ideológicamente, reencantarnos de ser socialistas y sentirnos orgullosos de pertenecer a este partido y contagiárselo a la ciudadanía. Y con respecto al Gobierno, plantear una oposición leal, útil y razonada, defendiendo nuestro modelo de progreso, no de retroceso, que es el que nos están imponiendo.

P. Centrándonos en su responsabilidad como presidente del Gobierno de  ¿cuál es el balance que hace, no sólo político, sino social o económico, al frente de la Junta de Andalucía?

R. Esta ha sido, sin duda, una legislatura muy difícil, marcada por la lucha contra la crisis, que en Andalucía emprendimos antes que en ninguna otra comunidad y con más planes y recursos que nadie. Desde principios de 2008, cuando la crisis comenzaba a dar sus primeros pasos, el Gobierno andaluz ha invertido 14.000 millones de euros, el 9% de nuestro PIB, en paliar sus negativos efectos en empresas, trabajadores y familias. Gracias a esta potente inversión se han creado o mantenido 200.000 puestos de trabajo y se han ayudado a más de 30.000 empresas y a más de 2 millones de personas.

Han sido cuatro años de intensa crisis, que ha tenido una durísimas consecuencias en el empleo, y en las expectativas vitales de muchísimas personas, en Europa, en España y en Andalucía. Ante este complicado panorama, Andalucía ha trabajado por dar una respuesta social a la crisis más justa, más equitativa. Hemos incentivado la actividad empresarial, hemos facilitado la creación de empleo, hemos ajustado nuestro presupuesto y cumplido con la reducción de la deuda pública. Pero todo ello sin dejar a nadie en la cuneta, sin renunciar a los derechos sociales que con tanto esfuerzo hemos ido construyendo en los últimos 30 años.

Conscientes de que tan importante es salir pronto de la crisis como hacerlo en las mejores condiciones, el Gobierno andaluz está apostando por un nuevo modelo económico, competitivo y sostenible, que no aspira a competir por salarios bajos o largas jornadas de trabajo, como señala la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Rajoy, sino en innovación y en calidad. Esa es la apuesta de futuro más importante que ha hecho el Gobierno andaluz durante esta legislatura.


P. Son sus primeras elecciones al Gobierno andaluz en primera línea de batalla. ¿Cómo las encara?, ¿qué espera?

R. Las encaro desde el convencimiento de que podemos ganar las elecciones. Lo he dicho antes, espero y confío que los andaluces valoren el ingente esfuerzo que el Gobierno andaluz ha desarrollado en estos duros años de crisis por apoyar sus iniciativas empresariales, por alentar sus ideas de negocio, por mantener, en definitiva, su nivel de bienestar.
Espero y confío en que los andaluces y andaluzas sepan diferenciar entre un modelo de progreso, de avance, como el que representa el PSOE, frente al modelo de retroceso social del Partido Popular.
Andalucía tiene en sus manos evitar el retroceso histórico que representa el PP, esa marcha atrás social, económica y laboral que se vislumbra ya con claridad en las primeras medidas del Gobierno de Rajoy.

P. Los medios y la oposición hablan de que usted ha dado su apoyo a Carme Chacón durante el Congreso. ¿Cree que este hecho le va a hacer perder votos el próximo 25 de marzo?

R. En ningún momento nadie me ha oído decir que yo apoyaba a uno u otro candidato. Desde el minuto uno defendí que practicaría una neutralidad activa, y he sido consecuente. Neutralidad porque no me he posicionado de ningún lado; y activa, porque denunciaría, como así he hecho, cualquier presión o maniobra por parte de los partidarios de ambos candidatos que rebasase el juego limpio. Dicho esto, en mi Gobierno ha habido compañeros y compañeras que se han manifestado por Alfredo, como los ha habido proclives a Chacón. Pero una vez hecho el recuento de votos en el Congreso, todos y todas sin excepción nos hemos puesto a trabajar para nuestro secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y Alfredo ha dicho por activa y por pasiva que su máxima prioridad pasa por ganar en Andalucía. Por lo tanto, contamos con el apoyo total del PSOE con vistas al 25 de marzo. Andalucía sigue siendo el corazón del PSOE y ese corazón late hoy con fuerza.

P. Algunas fuentes afirman que si usted pierde el poder de la Junta, abandonará la política. ¿Tiene pensado esa opción?

R. Créame cuando le digo que tengo centrados mis cinco sentidos en gobernar Andalucía, en resolver sus problemas, y en volver a contar con la confianza mayoritaria de los andaluces el próximo 25 de marzo. Lo único que me preocupa, y ocupa, es el presente y el futuro de los andaluces y andaluzas, el poder contener la sangría del paro, que fluya el crédito, que Europa defienda el euro frente a los mercados internacionales y, en suma, que salgamos de la crisis en las mejores condiciones posibles.
Y, créame, estamos en el buen camino. En Andalucía estamos gobernando a futuro, con fe en que Andalucía, que está capitalizada en lo humano y en lo tecnológico como nunca, despuntará en cuanto esta tempestad sea historia.
Andalucía no se merece el retrocambio que propugna el PP de Javier Arenas, un retroceso en toda regla en materia social, laboral y económica, con la crisis como coartada. No todo vale por salir de la crisis.
Hay otro modelo, hay otra salida a la crisis, y ésta es por la izquierda. Hay una salida capaz de compatibilizar el impulso económico y los servicios públicos fundamentales como la sanidad o la educación. Hay otro modelo económico de luces largas capaz de crear empleo sostenible y de calidad aprovechando la magnífica formación de nuestros jóvenes y su espíritu emprendedor. Ésa es nuestra apuesta y vamos a demostrar que es real y posible.
Con retos como éstos, ¿cómo puedo siquiera pensar en mi futuro personal? Mi futuro no importa, solo importa el de Andalucía.

El presidente europeo

La crisis no solo agudiza los problemas económicos de los distintos países de la UE, también pone al descubierto la debilidad de un formato que se ha ido metiendo con calzador en los distintos países que la forman.

Gran Bretaña toma medidas por su cuenta, Alemania hace lo propio, España propone un plan aplicable a otras economías, etc, se reúnen buscando una línea común que tardan pocos días en romper por el bien nacional, hace falta un línea común, retomar el Tratado de Lisboa para retomar una línea común en las actuaciones de la UE de cara al mundo, un formato que nos permita dar una sola imagen frente al resto de países en políticas comunes, económicas, sociales, de política exterior, política militar y política monetaria.

La presidencia europea es rotatoria, cada 6 meses cambia de dueño y esto afecta a la política común, se hace necesario un liderazgo más amplio, un rostro independiente de los países que pueda ser la imagen frente al exterior. Con la crisis actual la situación se convierte en esperpéntica, Brown como el lider europeo de los soluciones, Sarkozy como el hombre mediatico, Zapatero como el modelo de la nueva socialdemocracia, Merkel como la parte dura, a Berlusconi no lo vemos y Durao Barroso a la expectativa de que todo se tranquilice para retomar su papel de imagen pública de la unión. España asumirá la presidencia en 2010 y el gobierno español trabaja a marchas forzadas para preparar su presidencia.

¿Es necesario un Presidente de consenso en la UE?¿Queremos un modelo federal similar al de EEUU?