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Pack publicidad para universidades y centros educativos

Pack publicidad para universidades y centros educativos con cursos de verano

Packs publicidad formacion

Lanzamos un pack de publicidad y promoción de cursos de verano de universidades y centros educativos combinando web con redes sociales para poder dar la mayor difusión de la oferta de cursos para este verano.

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La luz de la competitividad

Foto: perpe.es Spain Employment Services Feb 2014.
Foto: perpe.es
Spain Employment Services Feb 2014.

El pasado día 10 de febrero se cumplieron dos años desde que se pusiera en marcha la reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP y, por raro que parezca, tengo que decir que ha cumplido perfectamente su objetivo. Cuando a un leñador le proporcionas un hacha, lo pones delante de un árbol y, por si le queda alguna duda, se lo señalas, lo más lógico es que ese árbol quede por los suelos. Esa misma lógica aplastante es la que se ha dado con los resultados de esa reforma. Cuando a las empresas le ofreces la posibilidad legal de no aplicar los convenios colectivos en lo que respecta a jornada, horario, movilidad o funciones, cuando contribuyes a que estas puedan rebajar los salarios o que puedan despedir impunemente a precio de saldo y contratar a otra persona con un sueldo mínimo interprofesional congelado por segundo año en lo que llevamos de legislatura, está claro que actuarán exactamente de la misma forma que ese leñador y los derechos de los trabajadores quedarán, irremediablemente, igual que ese árbol. Por tanto, no es de extrañar que tengamos más parados y menos afiliados a la seguridad social.

 

La reforma “marcará un antes y un después en la legislación laboral de España”, vaticinó Rajoy, y vaya si acertó. Jamás un plan le salió tan redondo. Estas reformas eran necesarias, decían, para flexibilizar el mercado laboral y, por encima de todo, para poder ser competitivos. Parece ser que la única forma que tenemos para poder competir es a base de sueldos muy bajos, pero yo, que nunca fui el más listo de la clase, no llego a entender eso. En Francia, por poner un ejemplo, el salario mínimo es el doble del que tenemos aquí, sin embargo son más competitivos que nosotros, por lo que parece obvio que el salario no es el gran condicionante par ser no competitivos.

 

Hace unos días me topé con un artículo sobre una empresa burgalesa que resulta ser el primer exportador mundial de revestimientos de techos de automóviles y que da empleo a 14.000 personas, de los que casi 3.000 de ellos se dan en España. Decía el presidente del grupo en dicha publicación que se encontraba con un grave problema: en España, la sede principal del grupo, paga la electricidad un 10% más cara que la planta que tienen en Francia y, agárrense, ¡un 64% más alta que la planta de EE.UU.! Si quieren seguir siendo competitivos tendrán que bajar los sueldos o cerrar la sede española para trasladarla a otro país que tenga unos costes energéticos más baratos.

 

Las eléctricas se han embolsado, gracias a las sucesivas subidas desde que comenzó la crisis, 21.600 millones adicionales, siendo el segundo país donde más ha subido desde 2008, llegando a doblar al país europeo más barato y siendo señalados por Bruselas como el país más caro en cuanto a distribución de la electricidad se refiere. En aras de esa competitividad, ¿será capaz el Gobierno de apretar las tuercas de una vez por todas a estas todopoderosas compañías eléctricas y apostar por la innovación y las energías renovables o seguirán hurgando en el ya maltrecho bolsillo del trabajador? Se admiten apuestas.

Exportar ciudadanos

logoine2La semana pasada comencé a ver con cierta ilusión -por las expectativas creadas- un programa que se estrenaba en Antena3. Un nuevo programa de debate en la que se le daría la voz al ciudadano y en el que se contaría así mismo con expertos tertulianos en las materias a tratar, o eso pensaba yo. El primer programa estaba dedicado al desempleo, siendo uno de esos “expertos” Gonzalo Bernardos que, según veo en su propia web, es Profesor titular de Universidad del Departamento del Teoría Económica de la Universidad de Barcelona. De momento todo bien, hasta que el buen hombre abrió la boca. Quiero pensar realmente que el profesor tuvo un mal día o poco tiempo para preparar su intervención porque de lo contrario, bajo mi humilde punto de vista, dejaría mucho que desear.

Hablando de las diferencias de los datos de desempleo entre norte y sur en nuestro país comentó el Sr. Bernardos que esto es debido a que norte y sur funcionan de dos formas muy distintas. Según dijo, la administración del sur había cometido tres fallos importantes que él podía explicar de forma muy sencilla. El primer fallo era que había sido incapaz de crear industrias o reinventar las existentes. En segundo lugar señaló que el poco empleo que se crea es público, y en tercer lugar acabó con una frase lapidaria: “han sido incapaces de incentivar la emigración hacia el norte porque cuando una nación o región es incapaz de exportar bienes, tiene que exportar personas”.

Aún siendo consciente de que mi nivel académico nada tiene que ver con el del afamado profesor y que estas líneas las leerán menos del 0,01% de las personas que le oyeron, no quiero dejar pasar la ocasión para contestarle desde aquí.

Es cierto que el tejido industrial en Andalucía está muy por debajo de Madrid, Cataluña o País Vasco, pero no es menos cierto que no han sido precisamente las administraciones regionales de esas comunidades las que han invertido y fomentado esa industria. Desde tiempos inmemorables -con y sin democracia- se han inyectado desde el gobierno central ingentes cantidades de dinero en según qué regiones para tenerlas calladitas y que sus ciudadanos no reivindicaran libertad y autogobierno. Estoy convencido de que el profesor es consciente de esto, como sin duda debe ser consciente de que la industria turística andaluza es un motor económico de primer orden en España.

Por otro lado me llamó la atención la afirmación de que el empleo que se crea aquí es público.

Según datos de la EPA, tan solo cinco CCAA han crecido en funcionarios públicos durante el pasado año, a saber, Asturias, Cataluña, La Rioja, Aragón y País Vasco. Hasta donde yo estudié, ninguna de ellas pertenece a lo que podemos llamar “el sur”. Existe también un informe elaborado por Adecco, que al parecer el profesor desconoce, según el cuál Andalucía se ha situado en el pasado año 2012 como la tercera comunidad autónoma española con más oferta de empleo cualificado, alcanzando el 11,4% del total de España. Hago hincapié en “cualificado”, no me vayan a pensar que aquí solo se trabaja en el campo.

Y para finalizar me gustaría decirle al Sr. Bernardos que, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, Andalucía es así mismo la tercera comunidad española en cuanto a volumen de exportaciones de bienes se refiere, con 1.988 millones de euros. Por tanto, sí existe una industria exportadora consolidada, pero en el hipotético caso de que esto no fuera así, los ciudadanos no somos mercancía, profesor, detrás de cada caso de emigración, detrás de cada caso de movilidad exterior -como lo llama el gobierno- o de cada exportación de personas – como lo llama usted-, se esconde un auténtico drama familiar y social. Estamos hablando de familias que se rompen cuando tienen que salir y familias que se vuelven a romper en muchos casos cuando deciden volver, al tener sus hijos o nietos arraigo en el lugar al que han emigrado. Evidentemente no vivimos en el paraíso ni el caminar diario aquí es un camino de rosas, pero la solución no es enviar a seis millones de españoles fuera para dejar la tasa de desempleo en cero. La solución no puede ser incentivar para que los andaluces vuelvan a hacer sus maletitas para emigrar a otras comunidades que puedan progresar y generar riqueza, gracias a nuestra mano de obra barata, dejando que nuestra tierra se desangre. La solución debe pasar irremediablemente por apostar por la formación, hacer que el crédito vuelva a fluir, incentivar a las empresas para originar ese tejido industrial, ofrecer ayudas a la creación de nuevas empresas y fomentar políticas activas de empleo y todo esto, profesor, compete bastante más al gobierno central que al autonómico.