Archivo de la etiqueta: venezuela

La deconstrucción de la dictadura Venezolana

La deconstrucción de la dictadura Venezolana

El término deconstrucción no es disolver o destruir, sino analizar las estructuras depositadas en una sociedad que forman elementos discursivos y que son en los que se piensan. Este análisis debe pasar por la cultura, y lo que nos hace sentirnos pertenecientes a un lugar, esto implica la necesidad de la memoria, de la reconexión, de recordar el pasado y estar consciente de donde se está ubicado. La deconstrucción igualmente implica una segunda fase, que es la de pensar en cómo salir de dicha historia. Se trata en este caso, de la necesidad de la clausura de una etapa de la historia venezolana que ha traído tantos lastres con la finalidad de hacer surgir nuevos caminos.

Un sistema político hacia la dictadura venezolana

venezuela-desconstruccion-dictaduraDesde 1999 a lo largo de 15 años, se ha buscado instaurar en Venezuela un sistema político que se ha comprendido por un alto intervencionismo por parte del Estado en todos los ámbitos. Los promotores de dicho sistema lo han denominaron “Socialismo del Siglo XXI” fundado en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Con la actualización de dicho régimen a los sistemas políticos actuales, se ha descubierto que tiene muchas limitaciones a la hora de la praxis para alcanzar el bienestar social. Es debido a esto, que deben buscarse alternativas para este modelo considerado obsoleto y en crisis por los resultados que ha traído a América Latina.

Los académicos han debatido por mucho tiempo el cómo clasificar el régimen venezolano. Lo que considero más apropiado, sería el clasificarlo como un neoautoritarismo competitivo, que es básicamente un régimen hibrido por una cuestión esencial; no se cuenta con un sistema de votación en igualdad de condiciones, sin embargo, es un sistema en el que los partidos parece que compiten. Votaciones sin democracia.

El actual régimen venezolano no posee características que lo clasifiquen como democrático, la participación política es restringida y castigada. Tal es el caso de los actuales presos políticos que existen en dicha nación. Se podría argumentar que el hecho de tener elecciones lo convierte automáticamente en una democracia, aunque de baja calidad, pero resultaría ingenuo pensar que las elecciones no se encuentran viciadas y manipuladas por la gran maquinaria que ha logrado instaurar el chavismo.

Chavismo, ejemplo de dictadura venezolana

En los regímenes autoritarios competitivos no hay elecciones, y si las hay, no son seriamente competidas  y la estructura del aparato electoral es poco confiable. Es claramente visible en estos regímenes, que no hay contrapesos que vigilen los resultados que se arrojan, sin embargo, aparentemente existe dicho sistema como tal. Asimismo las instituciones democráticas formales son ampliamente vistas como medios principales para obtener y ejercer la autoridad política. Los funcionarios violan estas reglas con mucha frecuencia, hasta el punto de que el régimen no logra tener los estándares mínimos convencionales para la democracia” (Levitsky, 2004).

dictadura-venezuelaEste modelo instaurado por el chavismo, no solo ha traído crisis económicas por la nula funcionalidad al limitar el comercio internacional, sino que se ha tergiversado para que este responda a los intereses del régimen impulsado por Hugo Chávez. El poder se ha ejercido sin tomar en consideración los principios económicos más básicos, parte de la receta discursiva consiste en una condena permanente e incisiva hacia el capitalismo y una exaltación del socialismo extra polarizando ambos sistemas sin aclarar nada.

En los regímenes autoritarios competitivos, como es en el caso venezolano, el legislativo tiende a ser relativamente débil, aunque pueda convertirse en medio para vigilar la actividad de la oposición. Esto se forma cuando los funcionarios no son de partidos mayoritarios fuertes. De igual forma, los gobiernos por lo general intentan subordinar la rama judicial, con frecuencia a través de la persecución o para hacerlo de forma más sutil, con sobornos, extorsiones y otros mecanismos de cooptación.

Por otro lado, los medios de comunicación son frecuentemente uno de los medios centrales de contención en los regímenes autoritarios competitivos. En la mayoría de estos sistemas de índole avanzada, los medios son propiedad del Estado, altamente censurados y constantemente controlados. Las estaciones de radio y televisión principales son controladas por el gobierno, o aliadas a él y la prensa independiente esta prohibida por la ley o eliminadas de facto. En Venezuela, el régimen controla casi el 99% de los medios de comunicación y busca eliminar las transmisiones que no concuerden con la ideología del régimen.

Venezuela se ha caracterizado por políticas clientelares, un poder hegemónico con la ejecución de prácticas en las que predomina el uso de la fuerza y la amenaza. Las libertades económicas se han visto mermadas, así como las políticas y cívicas. Esto ha sido posible debido al nulo equilibrio entre poderes. De igual forma, la constitución y las leyes han sido interpretadas por el grupo gobernante y adaptadas a sus propios intereses.

“El sistema político está estructurado principalmente a través de la acción de un Estado muy poderoso y en el cual los partidos políticos son casi la única forma de mediación entre los individuos y el Estado, es decir, una Venezuela en la que la sociedad es débil frente al Estado y los partidos” (Sosa, 1982).

La oposición política en la dictadura venezolana

Los partidos políticos que conforman la oposición venezolana no han sabido capitalizar el descontento venezolano. Los partidos son básicamente la única vía de mediación en Venezuela, y la oposición no ha logrando crear un proyecto en conjunto con la sociedad. Se tiene una oposición fragmentada y con protagonismos. Debido a esto, el chavismo continúa con los abusos de poder y la restricción de los derechos de expresión. Así como actos de corruptela e inseguridad, escases cada vez más predominante e inflación disparada.

Leopoldo López, líder de la oposición venezolana, en su escrito de defensa alude a esa situación: “Hoy Venezuela es el país de los índices más altos de inseguridad en Suramérica. Apenas el 2% de los homicidios son resueltos por el ministerio publico. Año a año aumentan los homicidios, los secuestros y los delitos en general. A pesar de haber anunciado 14 planes de seguridad, cada año es más violento que el anterior. Durante el 2012 se registraron 21 mil homicidios, durante el 2013 más de 25 mil y para el 2014 se proyecta un aumento de esta cifra”.

En noviembre de 2013 entró en vigencia la ley: “ley habitable” la cual le otorga un poder máximo e indiscutible al presidente de Venezuela. Esto se traduce a la capacidad de decretar lo que le apetezca con la fuerza de la ley. Esta concentración de poder solo ha traído descontento, ya que el presidente en turno, por su incapacidad para gobernar, ha pretendido mediante reformas escudarse y protegerse a sí mismo de futuros reproches que pueda recibir por consecuencia de la baja calidad de vida que vive el pueblo venezolano.

El sofoque hacia la ciudadanía por parte del gobierno ha dado lugar a marchas y protestas que siguen en pie. Sin embargo, aun no se vislumbra de manera clara la salida a todo este entramado de problemas que viven los ciudadanos día con día. Tampoco existe una solución rápida para destituir un régimen tan arraigado, sin embargo, ¿Qué opciones hay?

Fórmulas para un modelo político

Las formulas prescritas para la creación de un proyecto-nación no existen. Sin embargo, para la elaboración de un plan se debe tomar en consideración aspectos ideológico-culturales como; el sistema educativo, los medios de comunicación, la estructura religiosa, los mitos, las formas de premiar, castigar, etc. aspectos que claramente están siendo controlados por el gobierno y los cuales fungen como canales por los cuales se inyecta su ideología.

Es importante indagar en la historia para ver como se han dado las deconstrucciones para dar paso a las transformaciones en otros países que en el pasado fueron oprimidos. ¿Cómo hacer una transición? La elaboración de un proyecto político no es cosa sencilla, no surge de forma espontanea de las actividades cotidianas de la ciudadanía ni se genera por lideres que se consideren populares; es todo un trabajo de factores interrelacionados; conocer, sistematizar, discutir, acordar, y transmitir de forma estratégica.

El factor principal de la transformación radica en una ciudadanía organizada. Deben los ciudadanos movilizarse ya que como dice Francisco Suniaga; “el régimen es quien ha sumido a la sociedad en su conjunto en una pobreza material y moral”.  Por tanto, debe existir la iniciativa ciudadana que es la que básicamente va a provocar, sostener y legitimar los cambios.

Por otro lado, debe canalizarse la indignación a instituciones adecuadas y con las personas indicadas, con la finalidad de ir ejerciendo presión y con esto un clima que genere dinamismo. De igual forma, la búsqueda de protección internacional, haciendo aliados en el camino de la búsqueda de la reconfiguración del sistema.

Para que esto sea posible, tiene que haber una oposición fuerte, con líderes dispuestos a llegar a las últimas consecuencias mientras se dirigen hacia una misma meta. Para lograrlo, es necesario un compromiso total, y el dejar de lado los intereses políticos personales. Si los dirigentes y los ciudadanos no están listos, cualquier intento no alcanzará. Mirar cómo avanza y se expanden las desigualdades e injusticias en Venezuela no puede ser considerado tener patria, concepto mal usado y desgastado por el chavismo. El amor a la patria, según Sun Tzu, solo existe si viene de un soberano que se dedica  beneficiar a su pueblo y no a oprimirlo.

Gloria al Bravo Pueblo que al fin despertó

Cifras imprecisas de muertos, cientos encarcelados injustamente y desaparecidos

Venezuela a los pies de la guerra civil
Venezuela a los pies de la guerra civil

Un día más de caos y confusión ha transcurrido desde que Venezuela, el país que irónicamente vio nacer al libertador de América, lucha para conseguir la suya propia que le fue arrebata en nombre del mismo que se la dio.

Nací en este país en el año 1994 y he vivido aquí desde entonces, es necesario aclarar esto para que entiendan que hablo con propiedad cuando digo que soy de esa generación a la que la obligan a pagar por un pasado que no vivió y a vivir un presente que no escogió.

No había cumplido mis primeros 5 años de vida cuando llegó al poder el hombre que cambiaría una vez más la historia de éste país que hasta entonces había sido cuna de gobiernos con grandes slogans y pequeños resultados. Hugo Chávez, la persona que logró con magníficos discursos y promesas ganar el poder que no consiguió con la violencia.

La fórmula ganadora que usó no es difícil de entender, les dio voz a los marginados y puso esperanza en la mesa del que le faltaba pan por culpa de gobiernos que siempre ignoraron la realidad de la mayoría de los venezolanos.

Un cambio, eso pedía a gritos el oprimido y él se los dio bajo teorías de un socialismo que parecía no afectar a nadie, sino al contrario, refundar a Venezuela para convertirla en una potencia económica donde la igualdad reinaría.

Entonces, ¿en qué momento perdimos el rumbo para lograr esa Venezuela maravillosa?, ¿fuimos víctimas de un engaño?, ¿por qué nos dividió?, entre otras preguntas que en voz apagada se hacen las personas a diario.

Las respuestas todos las creen saber, pero es difícil de determinar. Solo es posible asegurar que ni Chávez, ni la cuarta república que tanto pareció odiar son los causantes de esta división; Venezuela desde sus inicios fue una nación de conflictos y desacuerdos, es irresponsable culpar de esto a una sola persona, pero también es insensato excluirlo de toda culpa porque durante 14 años solo engrosó la línea existente que dividía el de arriba con el de abajo fomentando un odio intolerable entre las dos partes reinantes en el país.

Su paso por el poder dejó más caos que certezas, la muerte casi repentina puso en el poder a quienes en repetidas ocasiones acusó de inútiles y culpó de las promesas incumplidas que él mismo había sido incapaz de solventar.

Los que ahora gobiernan dejaron caer el telón y las costuras de un sistema autoritario por el que tanto Chávez había batallado para mantener en el pedestal de la gente, han salido a la luz y se hacen tan visibles para los que siempre estuvieron en contra como para los que lo siguieron fervientemente durante años.

Una creciente escasez de productos básicos de la canasta alimentaria, inseguridad desbordada y la inflación asfixiante son algunas de las razones principales que han llevado a Venezuela a la lucha que se ven en sus calles.

Ya no es una simple disputa entre clases sociales, el país ha llegado a ese punto de encuentro que durante 15 años pareció un mito; no importa al partido que represente una persona, el color de una camisa no la excluye de la situación en la que está sumergida esta agobiada patria.

Ese pueblo al que tanto invocaba Chávez parece despertar y tomar más fuerza con cada bala que hace caer a un hermano y con cada fila que debe hacer para adquirir de forma restringida el alimento; el cansancio reina y la valentía sale a flote para lograr el cambio que tanto se necesita.

El 12 de febrero del 2014, un grupo enorme de estudiantes universitarios, aquellos jóvenes que sólo han conocido este gobierno, salieron a manifestar su descontento y de forma cobarde fueron atacados desatando la ira de los venezolanos que llegaron al límite de la opresión.

Esos que un día juraron protegerlos son los que ahora los maltratan y asesinan sin remordimiento, causan miedo y destruyen los sueños de muchos. Las armas se han convertido en los rivales de los libros en un enfrentamiento que ha sido provocado por aquel que no es capaz de combatir sus propias batallas y se resguarda tras miles de personas que dan la cara por él.

Perdigones, agua, armas de fuego y tanquetas invaden las calles de ciudades que días antes parecían ser solo refugio de la miseria a las que habían sido condenadas durante años.

Salir a las esquinas se ha convertido en una misión digna de películas de guerra, donde no se sabe en qué momento aparecerá el enemigo a aniquilarte. Los hogares son grandes almacenes de armas caseras y valentía, de ganas de luchar por el país que tan generoso ha sido con ellos.

El humo de barricadas invaden las mañanas y el silencio tétrico acompañan en las noches a la expectativa de que algún intruso caiga en las trampas que tapizan las calles. Mientras algunos hacen guardias para garantizar la seguridad de sus moradas, otros tratan de conciliar el sueño que al cerrar los ojos se convierten en pesadillas.

Sin medios fiables en quienes confiar, la desinformación está a la orden del día. Los canales de tv nacionales se preocupan más por transmitir las telenovelas repetidas que cubrir lo que ocurre en las calles, al mismo tiempo que el gobierno transmite una imagen de paz que no calma ni al que aún lo sigue. Se viven momentos difíciles para el periodismo, los que tienen la suerte de ejercer esta carrera callan, de forma vergonzosa y cobarde, mientras que somos bombardeados de información difícil de confirmar.

Cifras imprecisas de muertos, cientos encarcelados injustamente y desaparecidos que no se sabe si algún día volverán a sus hogares, ha dejado como resultado el tan referido golpe de Estado que menciona en cada cadena nacional el que ahora gobierna, golpe que solo existe en su mente, hasta que muestre las pruebas que tanto se jacta de tener, y al que tanto miedo le muestra.

¿Dónde están los países que durante tanto tiempo aceptaron los recursos que se les quitó injustamente a los venezolanos?, aquellos a los que Chávez se enorgullecía de haberlos liberados del capitalismo salvaje mientras el país bajo su mando se hundía en una depresión. La respuesta: ocupados en ellos mismos.

No está mal, todos procuran lo mejor para los suyos, algo que el comandante no entendió del todo durante su gobierno; a pesar de eso, Venezuela no está sola en esta lucha que parece no tener fin, sus hijos estamos dando el todo por el todo para rescatarla de las manos del hombre que la maltrata y la hace derramar lágrimas de sangre.

Estas líneas escritas bajo un ip falso por el miedo a la censura, éstas que fueron interrumpidas por la presencia de pistoleros, solo pretenden ser ojos para aquellos que no pueden ver lo que está pasando.

Varios días han transcurrido y más que miedo, es rabia lo que cada acto violento genera. Muchos prefieren morir por su país que a manos del hampa, perder clases que a Venezuela. La incertidumbre crece y la luz al final del camino lo hace también junto a ella.

El discurso político entre lo terrenal y lo celestial: caso #Venezuela

banderita-venezuela-En un mundo cada vez más globalizado donde la comunicación va mas allá de la delimitación geográfica, resulta inevitable mantenerse ajeno a lo que acontece en otros países. Derivado de lo anterior existe una conexión más estrecha y homogénea, especialmente entre países latinoamericanos que comparten similitudes, sobre todo cuando se habla de desarrollo integral, el cual sigue dejando mucho que desear.

Tal es el caso de Venezuela con índices alarmantes de pobreza, corrupción e inseguridad. Cuando se entiende la delicada situación por la que atraviesa este país, la elección presidencial a la cual se convocó tras la muerte de Hugo Chávez representaba un parteaguas entre la continuidad o encaminarse hacia el cambio. Un antes y un después del régimen socialista instaurado por el Chavismo.

Dicha elección significaba no solo el nombramiento del próximo presidente de Venezuela, sino que resultaba decisivo para redefinir rumbos y por medio del triunfo de cualquiera de los dos candidatos, la carga simbólica que traía detrás cada uno de ellos: una historia, un plan de Estado y una proyección hacia el mundo muy diferente entre los dos.

Cuando recién se anuncio que el candidato de la oposición Henrique Capriles sería el que competiría con el presidente encargado de Venezuela Nicolás Maduro, pensé como primera instancia, que efectivamente no había otro candidato mejor de la oposición que tuviera más oportunidades de ganar como él. Sin embargo, me invadió la incertidumbre por todo lo que significaba la elección; sobre todo por todos los mecanismos de poder que traía en contra: desde medios de comunicación hasta instituciones.

Una de mis primeras reflexiones fue que Capriles no estaba compitiendo contra una persona, sino contra una máquina, un arraigo cultural, inestabilidad emocional, incertidumbre, dogmas de Fe, falsas creencias, enajenación, entre otros factores; y sobre todo que existía en el ambiente vulnerabilidad que así como podía canalizarse para obtener resultados positivos, sí la comunicación era bien manejada por la oposición, existía el riesgo de que la legitimidad carismática de Hugo Chávez pesara sobre todas las cosas y fuera esta la que ganara la elección.

¿Esto significaba que sí el ánimo de la gente y sus preferencias podían cambiar, la elección se podía ganar? La respuesta automática sería un sí, sin embargo todo era mucho más complejo que eso. ¿Qué era aquello que resultaba dudoso para que el triunfo de la oposición fuera viable? Mi respuesta sería la estructura viciada. El andamiaje político aún permanecía fuerte, estable ideológicamente. Que aunque la cabeza de aquella estructura ya no estaba, las viejas prácticas persistían. Estaban los mismos personajes, que si bien no contaban con el líder, continuaban con una postura que sí podría cambiar, pero que en ese momento era aún muy reciente para lograrlo.

Capriles tuvo una estrategia de comunicación asertiva, un mensaje claro de unificación: yendo todos hacia un mismo rumbo, un futuro mejor con
certidumbre, garantizando una vida digna. Las propuestas del candidato fueron claras, concisas; garantizó las necesidades básicas, alimentos en el
mercado, seguridad para poder salir de la casa y tener la certeza de que se regresaría con bien. La propuesta del candidato giró en torno a una Venezuela como la que hacía muchos años que no se vivía, una Venezuela que no fuera manipulada con engaños y a cambio que las acciones hablaran por sí mismas. El entorno le creía, era genuino, era un mensaje de esperanza el cual remplazaba al miedo que se pudiera llegar a sentir. ¿Una buena estrategia de comunicación capaz de cambiar el ánimo del elector es suficiente para ganar? Sí, de manera legítima; pero no de manera electoral. ¿Por qué no de manera electoral? Porque aquellos individuos, puntos clave, los cuales resultan encargados de tomar las decisiones son en su gran mayoría del partido socialista. Esto significa como base inequidad, ya que al ser mayoría, les permiten permear o manipular la tendencia si no les favorece.

Hubo mucho miedo por parte de aquellos que afirmaban que ganarían. La campaña que ejecutó el partido socialista contó con muchos errores
principalmente ocasionados por el candidato de este partido Nicolás Maduro. Demostró no ejercer autoridad y sobretodo demostró nulo control y conocimiento sobre los ciudadanos. Fue una campaña que quiso copiar el estilo de Chávez solo que con otro personaje. Considero que ahí estuvo el principal error para alcanzar legitimidad por sí mismo. Ya que Maduro, como bien dijo en innumerables ocasiones la oposición, no es Chávez, lo que significa que no todo lo de su antecesor le viene a la medida sin ajuste alguno.

Debido a lo anterior y a otros motivos más, el candidato de la oposición sumó ánimos día con día, logrando un mensaje ganador, mismo que se proyectó y se propagó en el ambiente. La gente realmente creyó que esta vez sí se podía ganar.

¿Lo anterior podría explicar por qué existe descontento con el resultado que se dio a conocer el 14 de abril? Sin duda, porque los ciudadanos estaban seguros de que Henrique Capriles podía ganar y llevaron ese mensaje hasta las urnas, por tanto el resultado que se dió a conocer no refleja lo que se vivió en las calles, no es congruente.

Efectivamente es incongruente y eso me remontó a mis pensamientos iniciales cuando escuché que #Capriles sería el candidato. Mi escepticismo no era porque no creyera que los ciudadanos entenderían que ese era el momento histórico preciso para darle un vuelco de 360 grados al país, sino porque no iba a ser suficiente para tocar las fibras sensibles de aquellos que no le dan su justo valor al pueblo y a sus necesidades, aquellos que iban a tener gran parte del peso de la decisión final: la alternativa de actuar de forma justa o no. El peso específico del Consejo Nacional Electoral (#CNE).

Las instituciones hoy en día juegan un papel fundamental en cualquier democracia y sucede que en los países latinoamericanos principalmente, han demostrado ser las más corruptas y en Venezuela este lastre no es la excepción. ¿Es posible ganar de una manera tan avasallante a pesar de las instituciones las cuales fueron representadas y abarcadas de manera inequitativa? Cuando existen lagunas de incertidumbre debido a que existe una mampara entre institución- ciudadano resulta complicado.

Lo anterior es un punto de reflexión fundamental para diagnosticar los resultados de cualquier elección. ¿A quiénes favorecen las instituciones,
los medios de comunicación, etc.? Sin duda son preguntas que pueden interpretarse como un cuestionamiento a la democracia, pero sí se quiere ver de forma más pragmática, es decir, en cómo ganar elecciones, no son más que preguntas realistas y que tienen lugar en Latinoamérica.

Las estrategias de comunicación, el clima que pueda generarse en la ciudadanía, ¿pesa lo suficiente? Es afirmativo, sí la oposición o por lo menos los líderes de ella que tienen poder en las decisiones están supervisadas. Que los vientos sean favorables para el candidato incluye que sea favorable en lo básico, en lo institucional. Y cuando me refiero a favorable hablo de que cualquiera de los candidatos que compita tenga las mismas posibilidades de ganar, que cuente con la certeza de que las instituciones van a actuar de manera justa.

Es un todo que de igual manera incluye a la oposición. Esto significa que sobre las ideologías, se tenga presente la identidad, de que a pesar de todo continúan siendo venezolanos, y que esto les representa un compromiso, porque es sus manos descansa el bienestar social. Valorar la capacidad de cada candidato para poder salir adelante como Nación es la visión que debería tenerse cuando se está en una situación tan crítica en todos los sentidos, como es el caso de Venezuela.

Más allá de intereses partidistas y personales, se debe estar plenamente convencido de que la dinámica entre los grupos de interés debe estar focalizada en el desarrollo humano del país, de su economía, y no en su estancamiento; orientados a que el proyecto de Nación florezca. Hay índices y estos no deben ser ignorados, ni mucho menos sesgados por medio de promesas desarticuladas e inconclusas por parte de aquellos que han demostrado incompetencia en el pasado a la hora de gobernar.

Sin duda, ante la cercanísima posibilidad de cambiar al régimen y no lograrlo, Venezuela está más dividida que nunca y el descontento está más acentuado entre sus ciudadanos. La frustración y el enojo se hacen sentir en las calles. Ante este escenario, ¿el discurso del régimen podrá seguir siendo que #Venezuela es un país democrático? Difícilmente sí se siguen negando a contar cada uno de los votos que sería la única vía para legitimarse racionalmente. Maduro no podrá ser un presidente con legitimidad carismática como lo fue Chávez, por lo tanto tendrá que apostarle a un gobierno razonado y no basado en la Fe.

El discurso político puede confundir al electorado cuando se alude a símbolos que van más allá de lo razonable, de lo terrenal. Sin duda, un porcentaje de los ciudadanos venezolanos han sido adoctrinados por el #Chavismo con discursos proteccionistas, que manipulan sus emociones con mensajes alienantes que los identifican, sin cuestionar, en torno a su líder, en ocasiones rayando en lo celestial y la divinidad. Las campañas que elijan este tipo de mensaje deberán cerciorarse que los votantes van en la misma dirección, de lo contrario el mensaje nunca llegará y es lo que pasó con el porcentaje de venezolanos que sufragó a favor de la oposición cuyo discurso siempre estuvo orientado a resultados.

Con toda seguridad a Capriles le faltó tiempo para sumar votos de la oposición racional que lo hubieran podido llevar al triunfo electoral con un amplio margen. Sin embargo, es una oportunidad para seguir sumando voluntades y afianzarse, porque de haber ganado le hubiera sido casi imposible gobernar con instituciones conformadas con mayoría Chavista, lo que le hubiera representado un desgaste y un posible desencanto de los ciudadanos. Casi puedo asegurar que es uno de los casos en los que se gana perdiendo. Con estrategia e inteligencia es posible que cogobierne con el 50 por ciento que lo apoyó en las urnas, señalando cada uno de los desaciertos y descalabros de su opositor hasta vencer al régimen en el siguiente proceso electoral.

Otra realidad es que Chávez no se va a ir de Venezuela jamás, ya que a la manera de un Santo, muchos seguidores continuarán venerándolo no por lo que hizo como gobernante, sino por lo que significo en la vida de cada uno.

En tanto Venezuela como país vive una regresión con el gobierno instaurado que una vez más “gana” en las urnas y que no tiene la intención de legitimarse en el poder, pero con una variable democrática fundamental, que la ciudadanía es distinta, ahora es más consciente y por ende está indignada con la situación por la que atraviesa su país. Los problemas por los que transitan son más comprensibles por un mayor sector y es por ello que la presión social se hace notar. Esto es sin duda, un paso más hacia la libertad que tanto anhelan y que aún les reprimen. De la oposición depende la manera de cómo capitalicen políticamente la ausencia física de #Chávez y diluyan su memoria con datos reales que no les favorecen en términos económicos, políticos y sociales, dando paso a la razón y haciendo a un lado la Fe hacia un personaje considerado por muchos venezolanos como ejemplar y heroico.

Un país digno de llamarse democrático va más allá de mecanismos que simulan inclusión, es la implementación de estos mecanismos en congruencia con el ánimo de la gente, lo contrario es un indicio que algo está fallando. Al tiempo…

Análisis Elecciones Regionales 2012 en Venezuela

Un nuevo mapa político en Venezuela, en el escenario mínimo que planteamos hace 2 semanas si el comportamiento electoral era similar al registrado el 7-O. Pero, este resultado significa que es ese el capital político de ambos bloques, nuestra respuesta es NO.

Desde 1989, año en que comenzaron los procesos regionales para elegir gobernadores en nuestro país, el comportamiento electoral fue el siguiente en términos de abstención: 1989= 54%; 1992= 50,72%; 1995= 53,85%, 1998= 47,56%; 2000= 43,55%; 2004= 54,6%; 2008= 35,6% (promedio 48,5%) y el pasado domingo 16 fue de 46,06%. Como pueden observar, la participación tiene un comportamiento muy similar en este tipo de comicios.

Quise comenzar por este tema de varios que trataré en este artículo, porque dentro del alto nivel de locus de control externo que hace vida en la cultura política del venezolano, es más fácil echarle la culpa a alguien, y en primer orden la seleccionada por mucha gente ha sido la abstención (dentro del mito de que es culpa de los que se fueron de viaje). A esta elección y en este momento, los electores llegaron ya saturados del bombardeo de la propaganda política, que comenzó en el último trimestre del 2011 con las elecciones primarias de la Mesa de Unidad Democrática (MUD-Oposición), y se prolongo posteriormente hasta octubre de este año con la elección presidencial. Sí, la gente se cansa y se satura en algún punto.

A esto le sumas que la gente estaba en el “modo hallaca“, que por la cercanía a las festividades navideñas (ha sido la elección más cercana al 24D en la historia electoral del país), el ciudadano promedio está más pendiente de sus vacaciones, la decoración navideña, el arreglo de la casa, la compra de regalos y de los estrenos de ropa, el niño Jesús o el San Nicolás. Y por si fuera poco, como resultado dentro de la antipolítica que caracteriza a algunos sectores, el desasosiego, la frustración o la rabia de haber perdido el pasado 7 de Octubre (en el caso de la oposición), o la alegría, comodidad y seguridad (porque no estaban en riesgo ni Chávez, ni las misiones) de los seguidores del oficialismo; el resultado natural es el esperado, alta abstención y un comportamiento similar a lo que sucedió el pasado 7-O.

Culpar a los abstencionistas de perder la elección es un asunto que parece irresponsable. Si ud. no mantiene o aumenta su capital de votos es por su falla, no porque el otro no comprendió su mensaje. Hubo fallas en las campañas, por ausencia de comunicación política eficiente y por liderazgos que necesitaban renovación (con la excepción de Miranda, no hubo primarias en los estados en los que la oposición gobernaba ya, debido a un acuerdo político en la MUD).

La oposición debe abordar una forma diferente de hacer política, que realmente logre conquistar corazones, para luego poder invitar en paralelo a pensar en un país diferente, mejor, o que evolucione. No se trata sólo de propaganda, sino que va más allá, en el acompañamiento directo a la gente en sus problemas diarios, en el comprender que hay que ayudar a resolver las necesidades básicas, pero en paralelo enseñar a pescar, en entender que la dinámica social del país cambió, pero la cultura política sigue siendo la misma de hace unos cuantos años, en dónde el personalismo político priva más que la institucionalidad.

Simpatía y Militancia partidista en Venezuela
Hice este ejercicio al comparar primero, los resultados electorales de las parlamentarias del 2010 (26 de septiembre) con la elección del 16 de diciembre, no comparé con la pasada elección, puesto que algunos partidos en estudio se agruparon en torno a la tarjeta de la MUD, que si bien obtuvo una votación importante, no todos sus votos provenían de los partidos, sino también de los independientes y de personas que interpretaron que esa era la “opción” porque se pusieron de acuerdo, y además porque las elecciones presidencial tienden a elevar de manera importante la participación.

 

ORC Consultores-Comparacion Elecciones Venezuela

 

Podemos observar claramente que los 5 principales partidos del país perdieron votos, siendo el que menos perdió “capital político” Primero Justicia con 6%, seguido del Partido Socialista Unido de Venezuela con 12%; los partidos clásicos del sistema Copei y Acción Democrática perdieron 63% y 43% respectivamente; y el partido que todos consideraban en ascenso porque de sus filas había salido un candidato presidencial en 2006, Un Nuevo Tiempo, perdió 40%.

Pero veamos el siguiente cuadro, (te sugiero que lo veas en PDF Comparacion 2008-2012 Elecciones).

ORC Consultores_Comparacion 2008-2012 Elecciones

En este cuadro muestro los primeros 3 partidos más votados por estado en las elecciones regionales de 2008, en las parlamentarias del 2010, la presidencial y regional del 2012; el cuadro muestra por color, los partidos políticos; observen que el PSUV ha sido el partido más votado en los últimos 4 años por cada estado (que no significa necesariamente que ganó cada estado, porque el voto opositor está altamente atomizado en varias organizaciones).

De este trabajo quiero rescatar varias conclusiones:

  1. El PSUV cuenta con mayor organización partidista, por lo tanto, a mayor organización, mayor capacidad de articulación de su militancia y mayor probabilidad de persuasión a sus simpatizantes por la vía de la propaganda.
  2. Acción Democrática y Copei y Un Nuevo Tiempo han perdido fuerza electoral en los últimos comicios.
  3. Primero Justicia ha ganado capital de manera significativa.
  4. Nuevos partidos políticos tanto de la oposición como los que giran alrededor del Gran Polo Patriótico (oficialismo) han ganado capital político.

Digo esto porque, dentro del seno de la MUD es imperante un cambio a su actual reglamento de funcionamiento que le da poder y espacios a los partidos que nombré anteriormente. Una parte pequeña del problema es que puestos de elección popular que no fueron a primarias, o incluso en la elección parlamentaria de 2010, 73 circuitos electorales, fueron discutidos por “consenso”, y en ese consenso pesó más el capital político de ese momento. Pero esto cambió, como lo pueden ver en el gráfico anterior y en esa organización es necesario que se realice el ejercicio de la autocrítica y la revisión profunda. La MUD debe evolucionar y hacerse más fuerte para la etapa política que se avecina en el país.

¿Es necesario que la oposición comience a pensar en partidos más sólidos, para organizarse mejor, manejar recursos eficientemente y en realmente una tarjeta única (no unitaria) para las próximas elecciones? Creo que es imperante pensar el modelo de organización que le permitan obtener triunfos. Porque si es evidente que los ganadores (con la excepción de Amazonas que reviste otras características), son hijos de la descentralización, de partidos emergentes y no conectados con la tan vapuleada “4ta. República” (no todo fue tan malo). Pareciera que la nueva política se anota puntos.

Por otra parte, si bien el oficialismo habla de “Victoria Perfecta”, no puede haber victoria cuando se pretende ser hegemónico. Llama la atención poderosamente que, si bien evaluaban mal a sus gobernadores y sus respectivas gestiones, y no quería reelegirlos, pero como Chávez les envió nuevos hombres y mujeres, decidieron apostar de nuevo. Aquí el partido queda intacto y pasan los hombres, y no importa a quién envíen, si es o no del estado no importa, lo que importa es que tenía a alguien malo, y Chávez me lo cambió y vuelvo a renovar el contrato. Cosa contraria pasa en la oposición, si no me gusta la gestión del gobernante, y no hay opción opositora, o me abstengo o voto por el oficialismo. Comportamiento disimiles que conllevan a que hoy el país tenga 14 gobernadores de estreno.

Hay un punto de atención, 11 gobernadores del país son militares retirados. Es esto una muestra clara de lo que estamos viviendo en los últimos 14 años, la Revolución confía más aparentemente en el mundo militar que en el civil.

¿Qué viene para la oposición?
La necesidad imperante de revisión, y de dejar de buscar culpables en dónde no los hay. Muchos políticos y partidos necesitan profesionalizar la política, confiar en el papel del consultor, apostar a hacer comunicación y campañas de altura; pero esto es sólo la punta del iceberg. Necesitan entender que la dinámica en Venezuela cambió, y que la forma en que los ciudadanos percibe, entienden y viven la política es diametralmente distinta en cada lugar, en cada estrato social, en cada género, en cada grupo etario. Como decía previamente, deben acompañar al venezolano en las cosas que diariamente le afectan , buscar cogestionar en dónde son gobierno, trabajar en paralelo en enseñar a pescar a la gente que depende del populismo. Hay que ser doblemente más eficientes, pensar fuera de la caja en materia de políticas públicas para resolver dentro del marco regulatorio propio de la administración pública.

Muchos no supieron comprender las señales de los tiempos políticos que se avecinan, y por ello no comprendieron la importancia de cambiar los códigos para que la gente que votó por la oposición el pasado 7-O volvieran a votar el 16D pensando y sabiendo el significado de esos tiempos. No podían pretender que Capriles se echará al hombro 22 campañas más, ya que él tenía su propia lucha personal y necesaria para la etapa próxima que viviremos.

O hay más organización o se fenece. No se puede seguir apelando al voto espontáneo (que siempre suma), es necesario construir opciones más sólidas que permitan que el ciudadano simpatice y milite abiertamente en un partido político, y no sólo eso, que se interese realmente por los asuntos públicos. Es hora de que “en el medio de la discusión” estén realmente los asuntos de la gente y no los intereses particulares. No pueden seguir culpando a la gente de que no votó por ti, si previamente no lo has enamorado para que venga a tu casa y se quede allí. Y esto en un país con alta dependencia del trabajo en los organismos públicos y de las iniciativas sociales del gobierno de turno. O comienzan a pensar en una Mejor Venezuela e invitan a la gente a sumarse y comprometerse o seguirán siendo una opción minoritaria, y además en el ínterin, volver a inculcar los valores cívicos que se han perdido, entre ellos la importancia de ir a votar para que otros no decidan por ti.

Por lo pronto, para la siguiente etapa, el resultado les permite entrar cojeando, pero a fin de cuentas, entrar.

Estoy a la orden para cualquier comentario o discusión.

Guerra sucia – Elecciones en Venezuela

Foto: Bernardo Londoy

Seguramente una proporción muy grande de quienes alrededor del mundo están interesados en la política venezolana, al día de hoy piensan y están convencidos de que el próximo 7 de octubre, Hugo Chávez será electo, una vez más, Presidente de la República Bolivariana. Basarán tal convencimiento en las noticias que llegan desde el norte de Sudamérica: encuestas que le dan amplia ventaja, dirigentes opositores que salen públicamente a criticar al candidato Capriles Radonski, partidos que le retiran su apoyo o aliados cercanos atrapados en presuntos casos de corrupción.

Nosotros, dentro de la propia Caracas, no podemos ir vehementemente en contra de tal convencimiento exterior, y es posible que incluso algún grupo de personas que no piensa votar por Chávez, crea igualmente que él volverá a ser el ganador. Sin embargo, la realidad está muy lejos de ese gran show que ha montado el chavismo durante esta campaña electoral, la más dura que ha tenido que enfrentar, en la que se juega su futuro y por la que ha arreciado sus conocidas estrategias de guerra sucia.

Como ya lo mencionamos en un post anterior, las encuestas en Venezuela no parecen funcionar para determinar lo que ocurrirá en dos domingos. Hay encuestadoras aliadas del gobierno, que no son transparentes con sus funcionamientos, que basan su existencia en declarar vagos números en los canales del Estado (totalmente dominados por el partido de gobierno, PSUV) y que son dirigidas por antiguos funcionarios o asesores del gobierno de Chávez. Son esas las que le dan una ventaja sólida al candidato oficialista, y son las que muchas veces vemos reseñadas en el exterior.

Están otras, más respetadas, que a pocos días de la elección siguen mostrando un altísimo porcentaje de indecisos, algo que no se ve muy a menudo, mucho menos en una elección tan polarizada como la venezolana. Esas también le dan ventaja a Chávez aunque siempre lo han colocado por debajo del 50% de los apoyos y su número de indecisos es mayor a la diferencia entre los dos candidatos.

Finalmente están las menos sonoras, que le dan una leve ventaja a Capriles y cuyos números parecieran mucho más cercanos a la realidad que vive el país desde 2010, cuando la oposición obtuvo más votos que el gobierno.

Pero los verdaderos ataques han sido otros. Desde el 3 de septiembre el oficialismo a través de sus medios (que oficialmente son ‘de todos los venezolanos’), lleva adelante una campaña de desprestigio hacia la oposición y su abanderado. Si bien esa ha sido la base de su programación por años, la evidente paridad en esta elección los ha llevado a otro nivel: buscar propios dirigentes de oposición que critiquen las posturas de Capriles.

Así han desfilado David De Lima (ex gobernador, desaparecido de la primera línea política por años), el diputado William Ojeda (quien denunció en febrero pasado que había ocurrido un fraude en las elecciones primarias para la alcaldía del Municipio caraqueño de Sucre), y el abogado constitucionalista Hermán Escarrá. A los tres los unen varios detalles: fueron en algún momento parte del chavismo, han tenido rencillas internas con dirigentes opositores, en sus declaraciones no rompen con Capriles y su equipo y se muestran ambiguos ante el 7O, y lo más importante, sus críticas van dirigidas hacia un documento no oficial, que dicen ellos es el plan secreto de un posible futuro gobierno, pero que contradice todos los planteamientos que ha llevado la oposición por el país desde febrero pasado.

Curiosamente, tal documento “oculto” es una copia del guión que ha utilizado el chavismo por años para infundir miedo entre el electorado: privatización masiva de todas las empresas del Estado, despido de trabajadores públicos, cierre de programas sociales. Un plan absolutamente innecesario en la Venezuela de bonanza petrolera en la que vivimos, y que ni el más torpe dirigente político se atrevería a redactar.

Foto: Simon Horsten

Luego apareció la más reciente creación del gobierno y sus medios: una grabación de un diputado opositor recibiendo dinero en efectivo de un empresario en un apartamento, tras una breve conversación sobre la campaña. Poco o nada se ha hablado de que tal grabación (con 3 cámaras) y su divulgación vayan en contra de la Constitución, ni de por qué el gobierno esconde la identidad del interlocutor. Tampoco se ha hablado de que lo que hace el diputado no es, al menos de entrada, ilegal: en Venezuela el Estado no aporta dinero a las campañas por lo que todo el dinero que se usa es privado, y en ningún momento el diputado comenta en el video que decidirá algo a cambio de tal respaldo monetario. Aun así, la Opinión Pública juzgó al parlamentario en desgracia y el oficialismo lo trata como un claro criminal corrupto, supuesta muestra de lo que ocurriría en el país de ganar Capriles.

Es cierto que aun dentro del país y analizando todas las encuestas no se puede negar la posibilidad de triunfo de Chávez, pero también parece claro que estos ataques del oficialismo no se tendrían que dar si su ventaja a estas alturas fuera de 25 puntos porcentuales. El problema del gobierno actual es que su candidato, el siempre enérgico e incansable Chávez, sigue muy disminuido por su reciente cáncer, y aunque tal tema ni siquiera se mencione, es claro protagonista de la campaña por las pocas apariciones del Presidente, sus cortos discursos y los frecuentes días en los que no se le ve.

Un contraste demasiado notable con Capriles, quien, a sus 40 años, ha recorrido nada menos que 270 pueblos desde el pasado 1ro de julio, en los que ha caminado, trotado, montado a caballo, sufrido con el sol y la lluvia, en un agotador esfuerzo por superar la maquinaria comunicacional y económica del chavismo, con 14 años de mandato en una democracia cada vez más débil.

¿Quién ganará? No lo puedo adelantar, pero es muy claro que la distancia será corta, mínima quizás, y que demostrará las dos claras mitades en las que se divide el país, con una oposición que ha ido en constante aumento electoral desde 2006, y un chavismo en decadencia, víctima de su sectarismo e ineficiencia, en un país que se inunda tanto de petróleo como de asesinatos, problemas eléctricos e inflación.

La particular campaña electoral venezolana

Menos de dos meses faltan para las elecciones presidenciales en Venezuela y todavía las encuestas parecen ser poco útiles para anticipar lo que ocurrirá el 7 de octubre. Y no es porque sus resultados no nos gusten o parezcan poco confiables, sino por la amplia (amplísima) diversidad de cifras que los sondeos muestran.

Al candidato opositor, Henrique Capriles Radonski, se le da entre 23 y más de 50% de los respaldos, dependiendo de la empresa que se consulte, distancias que se reducen en el caso del actual Presidente Hugo Chávez, aunque sus números también pasen de una arrolladora victoria a una estrecha derrota.

Y el de las encuestadoras no es el único símbolo de la particularidad de lo que ocurre en la Venezuela de los últimos años. El Consejo Nacional Electoral (CNE), organismo encargado de organizar y regular las elecciones, ha mantenido una disputa con Capriles por una gorra con los colores de la bandera que el líder opositor ha venido usando. Dicen que viola el reglamento electoral y le da ventajismo en la campaña. Mismo ventajismo que desde el partido de gobierno dicen que tiene la oposición en los medios de comunicación, aun cuando Chávez realice varias transmisiones televisivas y radiales semanales de carácter obligatorio.

Resulta particular también ver cómo el partido gobernante desde hace 14 años, con amplio dominio del Parlamento Nacional y la mayoría de los gobiernos regionales, quiera seguir hablando de cambio, de una revolución todavía incompleta y que debe mantenerse para consolidar el rompimiento definitivo con un pasado que relacionan con el candidato opositor.

Éste a su vez, busca asumir el lenguaje de la novedad y usa en buena medida las estrategias que llevaron a Chávez al poder en 1998. Capriles recorre incesantemente todo el país con un plan catalogado “pueblo por pueblo”, en el que transita calles, toca las puertas de las casas y conversa con los ciudadanos más desfavorecidos, en distintos rincones del país.

Sabe que el Presidente, aunque asegure estar plenamente recuperado de sus dolencias por el cáncer que viene sufriendo desde hace más de un año, está limitado en su accionar y apenas se le ve dos o tres veces por semana en actos de campaña menos acalorados de los que nos tenía acostumbrados, montado en tarimas o en camiones que lo mueven por las calles, siempre alejado de las personas que el joven Capriles puede tocar.

Sin embargo, a pesar del tiempo y de las carencias, en la particular Venezuela, los recursos generados por la exportación de petróleo mantienen a Chávez con amplias opciones de llevarse el triunfo el 7 de octubre, y de cualquier manera sus niveles de popularidad son impensables en otros rincones del planeta, para un mandatario con casi década y media en el poder.